Los concursantes por fin pueden disfrutar del resto de la casa y de sus maletas. En una divertida prueba, los grandes hermanos debían pasarse con la boca una serie de hielos. Los concursantes estaban muy mentalizados en que debían de trabajar a una a pesar de sus diferencias. ¡Y lo consiguieron! Recuperaban el resto de las estancias de la casa y enloquecían al verlas.