Paqui y Fausta: una cuestión de tolerancia
Fausta nació en Guinea pero ahora vive en Logroño con su marido y sus tres niños. Tiene una peluquería y en su hogar las tareas las hacen entre todos. Se define como conservadora, luchadora y muy responsable. Su marido trabaja como portero de discoteca aunque su verdadera pasión es la música. Ella quiere quitarle esa idea de la cabeza. Mujer de genio y carácter, pero muy socibable, se jacta de que todo el mundo la obedece.
Paqui también se ha dedicado a la peluquería durante años, pero ahí acaban todas las similitudes con Fausta, con la que intercambiará la familia. Esta madrileña nacida en París comparte la vivienda con su marido, sus dos hijas adolescentes y el novio de una de estas. Se queja de que nadie le hace caso y no le gusta nada recibir visitas.
Paqui, que pasará una semana con la prole de Fausta, asegura que nunca ha convivido con gente de color. No se considera racista, pero considera injusto que los extranjeros vengan a nuestro país a quitarnos el trabajo.
Violento enfrentamiento
Si no hubieran sido separados por los miembros del equipo del programa, los maridos de Paqui y Fausta habrían llegado a las manos durante el encuentro final de ambas familias. Pero... ¿Por qué vivieron una situación tan tensa? Según Paqui, Fausta es una mujer altiva y presuntuosa, que mira a los demás por encima del hombro y que no sabe ver sus propios defectos. Pero según Fausta, tanto Paqui como su marido son unos racistas que no aceptan a las personas de otra raza.
Lo cierto es que la convivencia no será fácil para ninguna de las dos. Fausta en casa de Paqui se enfrentó a las hijas adolescentes porque no querían ayudarla en casa. Paqui, por su parte, a pesar del rechazo que le generaba convivir con africanos, empezó a sentirse atraída por su nuevo marido.
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