Junco y Enzo, los dos perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil que buscan los últimos cadáveres en el ALVIA
Estos nuevos perros K-9 se han incorporado a las labores de búsqueda de la zona cero del accidente ferroviario de Adamuz
Última hora del accidente de trenes en Adamuz
De las 43 personas desaparecidas tras el brutal accidente ferroviario en Adamuz, que tuvo lugar el domingo 18 de enero a las 19:40 horas de la tarde, 42 cuerpos sin vida han sido rescatados del amasijo de hierros que quedaron en los vagones y las vías. Para encontrar los cadáveres o restos cadavéricos que queden en la zona del siniestro, la Guardia Civil ha incorporado a las labores de búsqueda a dos perros pertenecientes a la Unidad Cinológica Central (UCC) del cuerpo.
Ésta es una unidad especializada de apoyo dentro del Servicio Cinológico y Remonta (SECIR) de la Guardia Civil en España, encargada de la gestión, adiestramiento y dirección técnica de los perros operativos, que realizan tareas cruciales como la detección de drogas, explosivos, restos biológicos, dinero, tabaco y rescate de personas. Junco y Enzo, que son tío y sobrino, han sido los dos agentes caninos elegidos para rastrear a fondo los restos del ALVIA, el segundo de los trenes siniestrados pues, dada la brutalidad del accidente, aún pueden quedar cadáveres o restos cadavéricos que pertenezcan a alguno de los fallecidos y que deban cotejarse con pruebas de ADN.
Buscan cadáveres o restos biológicos de los pasajeros
Junco y Enzo, que han sido debidamente entrenados para este tipo de complicadas misiones, ya han participado con éxito en otros casos de importancia ciudadana, como recuerda 'El Periódico'. Junto a otro perro K-9, encontraron restos de sangre en el coche de un joven que había asesinado a un agricultor en Villanueva del Alcardete (Toledo), a pesar de que el criminal había lavado el vehículo a fondo. Por ello, los operativos confían plenamente en sus capacidades olfativas para encontrar cualquier resto biológico que pueda quedar en las vías del tren de Adamuz.
Hasta que se conozcan las causas exactas de tan tremendo accidente, se han hecho públicos los audios del maquinista del Iryo tras detener el vehículo. Según revela esta llamada, en un principio, él pensó que había tenido un "enganchón" pero, al bajarse del tren y comprobar la magnitud de lo ocurrido, informó de un "descarrilamiento" y de que los últimos vagones habían invadido la "vía contigua". Desde Atocha le aseguraron que "ningún tren" circulaba por dicha vía a pesar de que, 20 segundos después, el ALVIA que ahora inspeccionan los perros policía.
Por otro lado, otro perro (civil) está en el foco de la noticia. Se trata de Boro, la mascota de una de las pasajeras de los trenes siniestrados, que sobrevivió al choque, pero que huyó despavorido ante el ruido y el caos que se desencadenó. Hoy mismo, 21 de enero, PACMA ha sido autorizada para entrar en la zona cero - sus miembros van acompañados de miembros de la Guardia Civil - para tratar de localizar con vida al animal y llevarlo con su familia. Entre tanto dolor y muerte, Boro se ha convertido en un signo de esperanza, pues su búsqueda, que esperamos que acabe con un final feliz, se ha vuelto viral en Internet.