Los vecinos de un barrio de Sevilla se plantan ante la delincuencia con patrullas ciudadanas: "Ya no salimos ni a pasear al perro"
Más de un centenar de residentes forman patrullas nocturnas para "echar" a los grupos que acosan el barrio ante la falta de respuesta policial
Robos con 'mataleón', acoso a mujeres y consumo de drogas en plena calle han convertido esta barriada sevillana, según los vecinos, en un "epicentro" de la inseguridad
SevillaLa paciencia en la barriada sevillana de El Cerezo se ha agotado. La falta de seguridad en la zona ha empujado a los vecinos a tomar la drástica decisión de organizarse en patrullas ciudadanas para vigilar sus propias calles. De esta forma, cada noche, alrededor de las 20:30 horas, un grupo que ya supera el centenar de personas recorre el barrio para intentar disolver las concentraciones de delincuentes e incívicos que, según denuncian, han tomado el control del espacio público.
Lo cuenta el vecino que coordina esta movilización. Con 41 años viviendo en el barrio, prefiere mantener el anonimato por seguridad, pero su relato es una bofetada de realidad: "Esto está desbordado. Por las noches no sacamos ni al perro porque hay grupos que te hacen el 'mataleón' por la espalda", denuncia. Un 'modus operandi' que está perfectamente identificado por los propios residentes: "Sabemos quiénes son. Uno muy grande te inmoviliza por detrás mientras los demás te vacían los bolsillos".
Y no solo eso, además de los robos en comercios y vehículos, el vecindario también alerta sobre el acoso constante que dicen sufrir las mujeres, a quienes persiguen incluso hasta el interior de los portales.
Un barrio sitiado por el paso de la droga
La ubicación de El Cerezo es clave para entender la degradación que denuncian. El barrio es el paso natural para quienes acuden a comprar algún tipo de droga a los puntos más conflictivos del Polígono Norte desde zonas como el Hogar San Fernando. "Estamos en el epicentro. Tenemos muy cerca el centro social de la calle Sánchez Pizjuán, donde les dan comida; si no consiguen plaza para dormir, se quedan en los alrededores y roban por aquí", explica el organizador.
Los vecinos insisten en que no es, en absoluto, una cuestión de racismo, sino de pura convivencia. "Hay de todo, también españoles. Son unos 40 o 50 delincuentes repartidos en ocho bloques los que nos tienen amargados", señala. Y es que el día a día se ha vuelto insostenible para ellos por, según describen, el consumo de alcohol y la falta de higiene en la vía pública: "Beben en grupos de 15 o 20, hacen sus necesidades entre los coches y rompen botellas. Lipasam limpia, pero a las seis horas parece que no han pasado por aquí".
Patrullas nocturnas frente a cuchillos
La movilización nació de un pequeño grupo de WhatsApp que hoy ya cuenta con 400 personas coordinadas. El objetivo de estas salidas, en las que han llegado a participar 130 vecinos a la vez, es echar a los delincuentes de forma pacífica, aunque el riesgo es evidente. "Reaccionan mal. A uno de nuestros grupos ya le han llegado a sacar un cuchillo, nos insultan o se niegan a irse", relata este vecino, que confiesa con impotencia el miedo de su propia familia: "Mis hijas no quieren bajar a la calle. Les digo de ir a tomar algo y prefieren quedarse encerradas".
Ante lo que perciben como una inacción de la administración —"la policía pasa, pero no hace nada", denuncian—, los residentes tienen claro que no van a dejar de patrullar. La iniciativa ha calado tanto que ya hay contactos con otros barrios de Sevilla que sufren problemas similares. "Lo hacemos por nuestros hijos, por nuestras mujeres y por los mayores, que son los más vulnerables", sentencia el coordinador.
El reto de recuperar la calle
El Cerezo se resiste a la degradación. La solidaridad vecinal es la última defensa contra la delincuencia habitual que sufren en la zona. A través del móvil, los residentes se mantienen alerta minuto a minuto para avisar de cualquier sospechoso o incidente en las puertas de sus casas.
Mientras esperan una solución integral por parte del Ayuntamiento, los vecinos de El Cerezo seguirán bajando a la calle cada noche. Es su forma de decir que el barrio es de quienes lo viven y no de quienes lo asaltan.