Un árbitro denuncia en Jerez de la Frontera, Cádiz, una agresión por parte del padre de un jugador: "Me golpeó con fuerza brutal en la oreja"
El colegiado necesitó asistencia médica tras sufrir mareos y pérdida de equilibrio por un golpe recibido en las instalaciones jerezanas de La Granja
La Real Federación Andaluza de Fútbol anuncia que retirará las subvenciones a los clubes implicados en actos violentos tras la agresión sufrida por el árbitro en Jerez
CádizEl fútbol base andaluz se ha visto sacudido por un nuevo episodio de violencia física en las instalaciones de La Granja, en Jerez de la Frontera (Cádiz). Según consta en el acta del encuentro de categorías inferiores entre el Xerez CD y el Xerez Deportivo FC, al que ha tenido acceso la web de Informativos Telecinco, el árbitro del partido fue víctima de una agresión en el minuto 27 tras informar al entrenador de que uno de sus jugadores no podía continuar en el terreno de juego debido a su actitud.
En ese momento, mientras el colegiado acompañaba al futbolista hacia el banquillo, dos varones invadieron el campo y uno de ellos, que se identificó como el padre del menor, le propinó un golpe de gran intensidad en la zona de la oreja derecha.
La contundencia del impacto provocó que el árbitro tuviera que refugiarse de inmediato en su vestuario, donde comenzó a experimentar mareos y una pérdida de estabilidad que obligó a solicitar una ambulancia. "Sufro fuertes dolores en la zona golpeada provocándome dolor de oído, cabeza y pérdida de estabilidad", describe el propio colegiado en un acta que tuvo que finalizar en su domicilio debido a que su situación mental no le permitía hacerlo en el polideportivo.
Medidas contundentes de la RFAF contra la violencia en el terreno de juego
Hasta el lugar se desplazaron dotaciones de la Policía Nacional para recabar los datos del presunto agresor antes de que el afectado presentara la correspondiente denuncia acompañada del parte facultativo de lesiones.
Ante la gravedad de los hechos en un partido de tanta rivalidad local, la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) ha reaccionado con un comunicado en el que solicita que los árbitros sean considerados autoridad por ley para endurecer las sanciones penales.
Como medida inmediata, el organismo ha anunciado que procederá a eliminar las ayudas económicas a aquellos clubes que se vean involucrados en actos violentos, reafirmando su intención de erradicar estas conductas de los campos andaluces.
La Federación ha mostrado su apoyo incondicional al colegiado, cuyo parte de lesiones ya ha sido adjuntado al procedimiento abierto por el Cuerpo Nacional de Policía.
"Hay que ser implacables desde el principio"
Para figuras como Ángel Andrés Jiménez, conocido como el 'Árbitro de la Paz', este incidente es el resultado de no cortar a tiempo las faltas de respeto verbales que preceden a la agresión física. Jiménez, que lleva desde el año 2006 aplicando un método pedagógico en los campos, defiende que la única solución es la tolerancia cero desde el inicio del encuentro.
"Tenemos que ser implacables con la violencia; a la primera falta de respeto paramos, y a la segunda se acabó el partido", asegura el colegiado malagueño, convencido de que si se actúa con firmeza educativa, los espectadores y jugadores reaccionan rápido al comprender que el insulto no tiene cabida.
Este camino hacia la erradicación de la violencia en el deporte exige, según Jiménez, no esperar a que la situación llegue a las manos para alarmarse, sino intervenir en el momento en que se pierde el respeto al reglamento o a los participantes.
Por su parte, el colectivo arbitral andaluz insiste en que, más allá de las sanciones económicas a los clubes involucrados, es urgente que la administración garantice una protección jurídica real que actúe como freno ante la creciente agresividad en las gradas.
A la espera de que la Policía Nacional avance en la identificación completa del autor de la agresión, el encuentro queda pendiente de la resolución del Comité de Competición, que deberá dictaminar las consecuencias deportivas de un partido que nunca debió terminar en el vestuario.