Nicolás, el niño de Málaga que tras un tumor cerebral ya tiene su casa adaptada gracias a la solidaridad: “Nos ha cambiado la vida”
Decenas de empresas de la Costa del Sol se han unido para hacer realidad un proyecto que era necesario para el día a día de esta familia
La familia asegura que el cambio les ha devuelto calidad de vida y permitirá que Nicolás pueda convivir con mayor comodidad
“Por fin estamos en nuestra casa”. Con esa frase, Damián, el padre de Nicolás, resume todo lo que ha significado volver a entrar en su vivienda después de meses marcados por las dificultades. Lo que antes era un hogar lleno de barreras y obstáculos se ha convertido ahora en un espacio completamente adaptado donde Nicolás puede convivir con mayor comodidad, seguridad junto a sus padres y su hermano.
“La emoción fue muy grande. Mi Nicolás con la boca abierta y Thiago, feliz. Hasta unos libros les dejaron encima de la cama, no les ha faltado ni un detalle”, así describe Damián el momento en que entraron en la casa.
La transformación ha sido posible gracias a una cadena de solidaridad impulsada por empresas de Marbella, San Pedro Alcántara y distintos puntos de la Costa del Sol, que decidieron unirse hace unos meses para ayudar a esta familia cuya vida cambió por completo tras el tumor cerebral que sufrió Nicolás.
Una reforma que les devuelve calidad de vida
Durante mucho tiempo, las limitaciones de la vivienda complicaron el día a día de la familia. Las dimensiones de la casa, los espacios reducidos y la falta de adaptación hacían muy difícil mover a Nicolás con su silla especial o utilizar las grúas necesarias para atenderlo.
Sus padres llegaron incluso a tener que asearlo dentro de la propia habitación porque trasladarlo hasta el baño suponía un enorme esfuerzo físico y un riesgo constante de lesiones. Ahora, en cambio, todo ha cambiado. La casa cuenta con espacios abiertos, estancias amplias y una ducha totalmente accesible diseñada específicamente para facilitar su cuidado diario.
“Nos han cambiado la vida”, reconoce emocionado Damián, padre del pequeño, mientras explica que por primera vez pueden compartir espacios. “Ahora Nicolás puede estar con nosotros, participar dentro de casa”, señala. “Es una mejoría física y psicológica” pero no solo para Nicolás, sino para toda la familia, dice Damián.
Decenas de empresas volcadas con la familia
El proyecto arrancó gracias al impulso de GF Estudios Marbella, que asumió la coordinación integral de la reforma y comenzó a contactar con distintas empresas para sacar adelante la adaptación de la vivienda.
Poco a poco se fueron sumando profesionales y negocios de diferentes sectores: instalaciones eléctricas, climatización, fontanería, carpintería, techos, materiales de construcción, iluminación, baños o suelos. La implicación fue creciendo hasta convertir la iniciativa en un auténtico proyecto colectivo.
Gracias a esa unión, la vivienda no solo ha quedado adaptada a las necesidades de Nicolás, sino también completamente equipada y amueblada para que la familia pueda volver a normalizar su vida cuanto antes. “Lo primero que hicimos al entrar fue hartarnos de llorar” cuenta emocionado Damián.
El duro camino de Nicolás
Nicolás logró superar el tumor cerebral que le fue diagnosticado, pero el tratamiento posterior le dejó importantes secuelas que transformaron por completo la vida de toda la familia. Desde entonces, sus padres han centrado todos sus esfuerzos en intentar darle la mejor calidad de vida posible y facilitarle el día a día dentro de casa.
Una historia de superación que ha recorrida las redes y que ha contado con el apoyo de numerosos rostros conocidos que han dado visibilidad a Nicolás.
La adaptación de la vivienda supone ahora un paso enorme para todos ellos. Además de mejorar la movilidad y la seguridad del pequeño, también reduce el desgaste físico y emocional al que sus padres se enfrentaban cada jornada. “La calidad de vida ahora mismo es del 1000 por 1000 para todos”.
Una historia que emociona
La emoción sigue muy presente en la familia cada vez que recorren su nuevo hogar. Damián reconoce que jamás imaginó un resultado así cuando comenzaron a hablarle de adaptar la vivienda. “Es una casa de revista, brutal, no me esperaba esto”, asegura todavía sorprendido su padre, por todo lo que han conseguido las empresas y personas que participaron en el proyecto.
Pero más allá de la reforma, lo que realmente ha marcado a la familia ha sido sentir el apoyo y la implicación de tanta gente dispuesta a ayudarles. Una solidaridad que ha permitido que Nicolás pueda vivir ahora en un entorno mucho más cómodo, accesible y preparado para sus necesidades.
A esta familia aún les queda mucho camino por delante, pero cada pasito que dan, les llena de fuerzas para seguir luchando. Ahora necesitan un coche adaptado que saben que, con un poquito de paciencia, todo llegará.