Un vecino de Villanueva del Río y Minas denuncia que un sacerdote le negó la comunión por su orientación sexual: “Me siento fatal”

José Antonio y su marido. Redacción Andalucía
  • El afectado asegura que el párroco le dijo que no volvería a administrarle la eucaristía y que tanto él como su marido eran personas "indignas"

  • José Antonio sostiene que son muchos los vecinos que han sufrido situaciones similares

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A José Antonio Hurtado aun le cuesta contener la indignación de lo que ha pasado. “Me siento fatal” nos explica, no solo por lo que ha vivido en primera persona sino por muchos otros vecinos que han sufrido episodios igual de desagradables.  

Este vecino de Villanueva del Río y Minas, en Sevilla, ha denunciado que el párroco de la localidad le comunicó que no volvería a darle la comunión debido a su orientación sexual y a su matrimonio con otro hombre. Una denuncia que este sevillano ha hecho pública a través de una publicación en sus redes sociales y que ha generado numerosas reacciones y muestras de apoyo de sus vecinos. 

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Según relata el afectado, los hechos ocurrieron el pasado 30 de mayo tras la celebración de la tradicional Misa de Romeros en el municipio sevillano. El vecino asegura que participó con normalidad en la eucaristía y recibió la comunión junto al resto de fieles. 

Una conversación tras la misa 

De acuerdo con su versión, al finalizar la celebración varias personas le trasladaron que el sacerdote quería hablar con él. El encuentro tuvo lugar a las puertas de la parroquia, una vez concluida la ceremonia religiosa. 

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José Antonio sostiene que el párroco se interesó primero por su familia y por el estado de salud de su marido, recientemente intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, asegura que poco después le comunicó que no volvería a administrarle la comunión. Según su relato, el sacerdote llegó a manifestarle que cuando le daba la eucaristía le estaba dando "veneno" y que tanto él como su esposo eran personas "indignas" condenadas a permanecer eternamente en el purgatorio. 

Una profunda conmoción 

El denunciante afirma que aquellas palabras le provocaron una profunda conmoción y que reaccionó contando en voz alta lo sucedido a las personas que se encontraban en la puerta del templo. 

"En mis 40 años de vida como cristiano jamás me había ocurrido algo tan terriblemente fuerte", señala, Describe el episodio como una situación de humillación y rechazo dentro de la comunidad religiosa a la que asegura seguir perteneciendo. 

El vecino insiste en que su fe permanece intacta y que continúa sintiéndose parte de la Iglesia católica. "Soy católico. Amo a mi Iglesia, rezo, participo en su vida y, como cualquier otro creyente, busco acercarme a Dios", afirma en su mensaje. 

Otros fieles se habrían sentido excluidos 

Más allá de su experiencia personal, el vecino sostiene que otras personas se acercaron a él tras conocerse lo ocurrido para trasladarle situaciones similares. Según explica, entre ellas habría divorciados, parejas de hecho y miembros de distintos colectivos que también se habrían sentido cuestionados o discriminados por su situación personal. “Este no es un caso aislado, a la misma farmacéutica por vencer condones no le quiere dar la comunión” nos cuenta. 

No obstante, el afectado subraya que su intención no es cuestionar la doctrina de la Iglesia ni promover una confrontación. Reclama respeto, acogida y dignidad para todos los creyentes independientemente de sus circunstancias personales. 

Una llamada a la inclusión 

En su denuncia pública, José Antonio concluye con una reflexión sobre el papel de la Iglesia como espacio de acogida. Para ello cita varios pasajes bíblicos y recuerda una de las frases más conocidas del papa Francisco: "La Iglesia es una casa para todos, todos, todos". 

"Porque nadie debería sentirse rechazado cuando busca a Dios", dice el vecino, que defiende que las parroquias deben ser lugares donde cualquier persona pueda encontrar "consuelo, esperanza y el amor de Dios". 

Por el momento, ni la parroquia ni la Archidiócesis de Sevilla se han pronunciado públicamente sobre las acusaciones difundidas por el afectado a través de las redes sociales. 

El caso de Benacazón 

La denuncia tiene lugar pocos meses después de otra polémica que generó un intenso debate dentro de la Iglesia sevillana. En noviembre de 2025, la Archidiócesis de Sevilla autorizó finalmente que una joven con síndrome de Down de Benacazón pudiera ejercer como madrina de bautismo después de que el párroco de la localidad se opusiera inicialmente a ello. 

Tras la repercusión pública del caso, responsables de la Archidiócesis mantuvieron reuniones con la familia y con el sacerdote implicado. Finalmente, la institución dio luz verde a la petición, lamentó el daño causado por la gestión del conflicto y defendió la necesidad de promover medidas que favorezcan la inclusión de todas las personas en la vida de la comunidad eclesial. 

A la espera de una posible respuesta oficial sobre lo ocurrido en Villanueva del Río y Minas, el caso vuelve a situar en el centro del debate la relación entre la doctrina de la Iglesia y la integración de colectivos que reclaman sentirse plenamente reconocidos dentro de la comunidad católica.