Los registros acústicos obtenidos por investigadores del INMAR-UCA inspiran un proyecto internacional que transforma la ciencia marina en composiciones musicales
La iniciativa, impulsada por la organización Music For The Sea, une arte y ciencia para acercar al público los paisajes sonoros ocultos bajo el mar
¿Qué sonido tiene el océano? La respuesta podría encontrarse en los laboratorios de la Universidad de Cádiz (UCA), donde años de investigación científica sobre la acústica submarina han terminado convirtiéndose en música.
Registros sonoros obtenidos en distintos proyectos de investigación del Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR) han servido de materia prima para TIDAL SHIFTS: REIMAGINE EP, un miniálbum internacional compuesto por cuatro piezas musicales creadas a partir de paisajes sonoros reales del medio marino. La iniciativa, impulsada por la organización Music For The Sea, busca tender puentes entre ciencia, arte y conservación ambiental utilizando un lenguaje universal: el sonido.
Escuchar para comprender el océano
El lanzamiento ha coincidido con la celebración del Día Mundial de los Océanos, aunque la propuesta va mucho más allá de una efeméride. Su objetivo es acercar al público una realidad poco conocida: el océano no solo se observa, también se escucha.
Bajo la superficie existe un complejo universo acústico formado por peces, crustáceos, mamíferos marinos, corrientes y actividad humana que ofrece información valiosa sobre el estado de salud de los ecosistemas.
En este proyecto internacional participan músicos y creadores sonoros de distintos países que han reinterpretado grabaciones científicas procedentes de diferentes rincones del planeta. Entre ellas se encuentran registros obtenidos por el equipo de acústica submarina del INMAR-UCA, liderado por las investigadoras Neus Pérez y Alba Márquez, especialistas en el estudio del paisaje sonoro submarino y en el desarrollo de herramientas innovadoras para la conservación marina.
"Este proyecto une el arte y la ciencia a través de la acústica submarina", explica Neus Pérez. La investigadora destaca que el trabajo desarrollado por la Universidad de Cádiz se centra en analizar los sonidos del océano para determinar el estado de conservación de los ecosistemas marinos.
La inteligencia artificial como aliada
"Nuestro objetivo es intentar determinar a través del sonido la calidad de las aguas y el buen estado del ecosistema, buscando sonidos característicos que puedan relacionarse con su salud ambiental", señala Pérez.
Para ello, el equipo emplea herramientas de inteligencia artificial capaces de procesar enormes cantidades de información acústica. Los investigadores catalogan sonidos de peces, crustáceos, cetáceos y otros organismos marinos, generando bases de datos y fonotecas que permiten identificar patrones y detectar cambios en el medio marino.
"Con toda esa maraña de sonidos podemos desgranar información muy valiosa sobre lo que está ocurriendo bajo el agua", explica la investigadora.
Cuando la ciencia se transforma en arte
Parte de ese material científico ha sido compartido con los artistas participantes en TIDAL SHIFTS: REIMAGINE EP, quienes han transformado las grabaciones originales en composiciones musicales.
"Los artistas descomponen los sonidos, los convierten en ritmos de fondo y modulan unos dentro de otros para crear nuevas experiencias sonoras", describe Pérez.
El resultado es una propuesta artística que invita a imaginar una nueva relación con el mar. No se trata únicamente de escuchar música inspirada en el océano, sino de escuchar fragmentos reales de su paisaje acústico transformados en creación artística.
Una forma singular de acercar la investigación científica al público general y recordar que gran parte de la riqueza sonora y biológica de los océanos sigue siendo todavía desconocida.
Música al servicio de la conservación
El proyecto toma como referencia el lema "Reimagine: Beyond the World We Know, A New Relationship with our Ocean" y reúne a artistas internacionales como IDRA, OORA Music, Vito Gatto, Kazuya Nagaya y Coco Francavilla. Además, incorpora una pieza audiovisual desarrollada a partir de materiales del proyecto Ray of Light, con música compuesta por Coco Francavilla junto a Indigo y Kazuya Nagaya.
La iniciativa tiene también una dimensión solidaria. Los beneficios generados por la publicación del miniálbum se destinarán a programas internacionales de conservación marina, entre ellos Posidonia Soundscapes, una acción respaldada por la UNESCO dentro del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible.
Un altavoz para la investigación marina
Para Neus Pérez, una de las mayores virtudes del proyecto es precisamente su capacidad para conectar con públicos alejados del ámbito científico.
"Es una maravilla que una iniciativa que integra arte e investigación tenga un altavoz capaz de llegar donde la ciencia muchas veces no llega", afirma.
La investigadora considera que esta colaboración constituye un ejemplo de beneficio mutuo entre disciplinas aparentemente alejadas. "Es una buena simbiosis. A los artistas les permite participar en la conservación del océano y a los científicos nos ofrece un altavoz para llegar a personas a las que habitualmente no alcanzamos", concluye.
Su experiencia demuestra que escuchar el mar puede ser mucho más que una experiencia sensorial: puede convertirse en una herramienta científica fundamental para comprender y proteger los ecosistemas marinos.
Porque, a veces, la mejor manera de conocer el océano no es mirarlo, sino prestarle oído.

