Buceadores contra las "redes fantasma" en las Rías Baixas: "No tenemos que buscar para encontrarlas, los fondos están plagados"

Las redes y restos de aparejos se retiran y se llevan a tierra donde se pesan, clasifican y registran antes de su reciclado
El proyecto se enmarca como colaboración con el Plan Social Ence VI
Bueu"Están aunque no se ven”; así definen los buceadores del club Rías Baixas de Aldán las “redes fantasma”, kilos y kilos de aparejos y restos de redes que permanecen en los fondos marinos, y que ahora se han propuesto empezar a erradicar. Su iniciativa “en busca de las redes fantasma” busca sondear los fondos para extraer todo tipo de redes, aparejos, nasas y residuos submarinos que accidentalmente se han perdido en el fondo.
En el club de buceo Rías Baixas llevan años descubriendo todos los tesoros que esconden las rías, y también haciendo limpiezas de fondos submarinos y de playas. Desde hace un tiempo han abierto esta línea de actuación, realizando limpiezas en colaboración con empresas, una iniciativa que surge “de la inquietud de bucear en la zona en la que vives, cada vez vemos más basura, y hay que hacer algo”, explica Manu Millán, desde el club.

“Encontramos mucha basura”, cuenta, “hay muchas redes que se pierden y no es algo que se haga a propósito, un marinero puede perder los aparejos, si se quedan enganchadas o se le caen”, explican sobre el objetivo de un proyecto que busca retirarlas, porque, aunque estén abandonadas “siguen atrapando a algunas especies marinas”.
El protocolo para estas salidas es muy estricto, y “no siempre se pueden retirar”, explica Manuel, “si es muy grande simplemente se marca y se manda un aviso a Guardacostas, que tienen más medios”.
Los residuos retirados se llevan a tierra para clasificar y reciclar
Los buzos extraen las redes y los restos hasta la superficie mediante globos de elevación. Una vez cargado todo en la embarcación, lo llevan a tierra para su clasificación, pesaje y posterior reciclaje. Y registran hasta las curiosidades que encuentran en el fondo. “Hasta una batería de barco, con lo que eso contamina”, apuntan, han capturado.

“El problema de estos residuos es que siguen pescando y siendo dañinos para la fauna marina, aún estando abandonados. Por ello hemos decidido centrar todos nuestros esfuerzos en retirar la máxima cantidad posible”, comenta Hugo Albés Pérez, propietario de Buceo Rías Baixas.
En cada inmersión retiran entre 60 y 80 kilos de restos de redes fantasma, que “no se ven pero están”, como recuerdan desde el club de Aldán. En el ecuador del proyecto, llevan ya retirados más de 1.300 kilos de redes. “No tenemos que buscar mucho para encontrar una red fantasma, hay zonas en las que los fondos marinos están plagados”, cuenta.
Pero además, los buzos rescatan las huevas que pueden venir adheridas a los aparejos. En las primeras inmersiones del proyecto, que se enmarca dentro del Plan Social Ence VI y que cuenta con la colaboración de la empresa Octolarvae, los buzos se centraron en recuperar huevas de choco y calamar, que una vez extraídas se trasladaron al laboratorio de Octolarvae, donde se incubarán artificialmente para recuperarlas y luego poder devolverlas al mar para repoblar los fondos de la ría.

Otro de sus objetivos fundamentales, como ya vienen haciendo estos últimos años, es visibilizar y poner el foco en la contaminación sumergida y generar conciencia colectiva sobre el estado real del mar. “Seguimos insistiendo en que lo más importante de estas iniciativas es que la gente se dé cuenta de la cantidad de basura que existe bajo nuestras aguas, y que con pequeñas acciones también se pueden generar grandes cambios”, explican desde el club. “La ría de Aldán es un auténtico espectáculo”, recuerda Manu, “y estamos encantados de poner nuestro granito de arena y de devolver al mar de alguna manera, todo lo que nos da”.
