Vox impone al PP el concepto de "prioridad nacional" en la investidura de Moreno Bonilla en Andalucía, pero los populares lo llaman "arraigo"
Vox impone al PP limitar ayuda y atención a los inmigrantes, rechazar la llegada de menores no acompañados y eliminar subvenciones a las ONG
Juanma Moreno, reelegido presidente de la Junta de Andalucía con los votos del PP y Vox
Juanma Moreno Bonilla ha sido reelegido presidente de la Junta de Andalucía con los votos de Vox, tras un acuerdo que el líder del PP andaluz no contemplaba inicialmente. Moreno no logró la investidura en la primera votación y, según ha admitido, llegó a valorar la posibilidad de repetir elecciones: “Hubiera sido para mí lo fácil, lo estoico, lo heroico y no me hubiera evitado la crítica. Aguantar y que hubiera otras elecciones. Y lo pensé”. Finalmente, optó por asegurar un gobierno y aceptar parte de las exigencias planteadas por Vox.
El PP lo llama "arraigo"
Entre los puntos asumidos figura la llamada “prioridad nacional”, que el PP defiende ahora como “arraigo”, en palabras de la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra: tener en cuenta “el tiempo que una persona, independientemente de su origen”, lleva en España. Esta formulación implica, sin embargo, la exclusión de inmigrantes irregulares del acceso a determinadas prestaciones, limitando incluso la atención en situaciones de urgencia vital. En materia de inmigración, el acuerdo también recoge la negativa a acoger más menores no acompañados y la supresión de subvenciones a ONG que, según Vox, favorecen la llegada de inmigrantes.
Estas concesiones han provocado una fuerte reacción en la oposición. El PSOE sostiene que “PP y Vox son lo mismo”, como afirma la secretaria de Organización, Rebeca Torró, mientras que la líder del PSOE-A, María Jesús Montero, acusa a Moreno de “entregar a la ultraderecha los derechos y las libertades de los andaluces”. En términos similares se ha pronunciado José Ignacio García, portavoz de Adelante Andalucía, para quien el presidente andaluz “se ha comido con papas la prioridad nacional” y ha dejado atrás su imagen de moderación.
La negociación programática ha permitido a Vox incorporar sus principales preceptos, similares a los que ya ha impuesto en Extremadura, Aragón y Castilla y León, incluso en un contexto en el que Moreno contaba con mayor margen de maniobra. Aun así, el reparto de poder ha sido limitado: Vox obtiene una vicepresidencia y una consejería, pese a que aspiraba también a dirigir las áreas de Familia, Medio Ambiente y Agricultura.