El histórico refugio antiaéreo 312-3 del Guinardó encara su apertura al público en Barcelona

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Refugio antiaéreo 312-3 del Guinardó en Barcelona. Ajuntament de Barcelona
  • El espacio hallado en las obras del Mas Guinardó se prepara para recibir visitas regulares de la mano del grupo de estudios de la Vall d’Horta y la Muntanya Pelada

  • Las investigaciones revelan que la construcción comenzó a finales de 1936, mucho antes de los grandes bombardeos de 1938

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Las recientes investigaciones sobre el refugio antiaéreo 312-3 del Guinardó, situado bajo la plaza Salvador Riera y el espacio de "Flors de Maig", han permitido corregir la cronología e historia de la insfraestructura mientras preparan la apertura al público. "Estos refugios se comenzaron a construir a finales del año 1936; en casi todos los libros y estudios se pone que se construyeron después de comenzar los bombardeos y se centran en el año 1938, y eso no es cierto", explica Toni Casellas, miembro del grupo de estudios "El Pou". La localización de documentación inédita en el Archivo de Salamanca ha permitido reconstruir cómo la Junta de Defensa del barrio se organizó rápidamente tras el estallido del conflicto y ante la amenaza de los italianos en Mallorca.

Más allá de la estructura

Frente a las visiones arquitectónicas, el estudio busca "contextualizar las penurias y la organización vecinal" durante la Guerra Civil. "Para nosotros, los refugios son un vestigio material de todo lo que pasó en aquella época, explicar el tamaño de las piedras solo tiene sentido si explicas todo el contexto que se daba en aquel momento", defiende Casellas.

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La investigación destaca además que la responsabilidad del refugio recayó en el Ayuntamiento de Barcelona hasta agosto de 1937, momento en que se centralizaron las competencias, desmintiendo la idea de un proceso caótico e improvisado a lo largo de todo el conflicto.

Revisión y apertura

Reencontrado en 2011 durante las obras de remodelación del Mas Guinardó, el refugio 312-3 ha permanecido habitualmente cerrado, salvo por aperturas puntuales en eventos como el Open House o festividades locales. La apertura, que ya está en manos del Ayuntamiento, cuenta con un presupuesto de casi 15.000 euros y se espera que tarde un año.

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El trabajo de los historiadores locales ha servido también para corregir los fallos detectados en algunos estudios. "Nosotros, analizando en detalle, detectamos errores derivados de copias mal hechas; ahora estamos colaborando con el Servicio de Arqueología para redefinir la web y ofrecer datos fidedignos", concluye Casellas. Gracias a este proyecto conjunto, la ciudadanía podrá reencontrarse con uno de los testimonios de resistencia más singulares de la ciudad.