Astronomía

Ver una lluvia de estrellas no es tan complicado si se siguen unas pautas: algunos errores son cada vez más comunes

Verlas lejos de la contaminación lumínica es algo fundamental. Pexels
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Cada año, muchas personas miran al cielo buscando una estrella fugaz. Se trata de diminutas partículas que entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad y se desintegran por fricción, generando breves destellos lumínicos que cruzan el cielo nocturno. Suele ocurrir cuando la Tierra atraviesa la estela de polvo y fragmentos que han dejado cometas o asteroides. Se conocen como lluvias de meteoros. Las más famosas son Perseidas en agosto o Gemínidas en diciembre, siendo los momentos en los que más estrellas fugaces se pueden ver.

Para observar una lluvia de estrellas no se necesitan instrumentos complejos ni conocimientos avanzados de astronomía. Es una de las experiencias astronómicas más accesibles para el público. Pero, cada año se repiten algunos errores que pueden dificultar su observación y hacen que muchas personas se marchen decepcionadas.

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Qué es realmente una lluvia de estrellas

Las conocidas como “estrellas fugaces” no son estrellas. Son meteoros. Se trata de pequeñas partículas, por lo general del tamaño de un grano de arena, que se queman cuando entran en contacto con la atmósfera terrestre. Cuando la Tierra atraviesa una zona del espacio con restos cósmicos, la cantidad de meteoros visibles aumenta significativamente, produciéndose lo que los astrónomos llaman lluvia de meteoros.

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Cada lluvia parece que proviene de una constelación concreta del cielo, lo que va a darle nombre al fenómeno. Por ejemplo, las Perseidas parecen surgir de la constelación de Perseo. Algunas lluvias pueden ser especialmente activas, produciendo decenas de meteoros por hora. En la práctica, el número que se puede ver depende más de la contaminación lumínica, la fase de la Luna o el tiempo que haga esa noche.

Los principales errores al ver una lluvia de estrellas

Escoger mal el lugar

Uno de los errores más comunes es intentar observar una lluvia de estrellas desde una ciudad o un lugar con mucha iluminación artificial. La contaminación lumínica reduce muchísimo la visibilidad del cielo nocturno haciendo que solo los meteoros más brillantes puedan verse.

Los expertos recomiendan lugares lo más oscuros posibles, alejados de los núcleos urbanos. Cuanto más oscuro esté el cielo, mayor probabilidad de ver meteoros. Los sitios más ideales suelen ser las zonas rurales, parques naturales o áreas de montaña.

Esperar resultados inmediatos

Muchas personas miran al cielo unos instantes, no ven nada y se marchan decepcionados. Lo que no saben es que observar una lluvia de estrellas requiere de paciencia. Lo primero es que nuestros ojos deben adaptarse a la oscuridad, para ello se necesitan entre 15 y 20 minutos. Durante este tiempo, el ojo humano va aumentando su sensibilidad a la luz y puede detectar objetos más débiles en el cielo.

Otro factor importante es que los meteoros no tienen hora, son impredecibles. Puede pasar un rato en el que no se vea ninguno y, de repente, de golpe observar varios en unos minutos. Cuanto más tiempo se permanezca mirando el cielo, más posibilidades de verlos.

El momento de la noche importa

Las lluvias de estrellas pueden observarse durante varias horas de la noche, pero no todas tienen las mismas condiciones. Por lo general, el mejor momento para verlas suele ser después de la medianoche y antes del amanecer, cuando el lado de la Tierra que mira hacia el espacio se encuentra de frente con este flujo de partículas.

Además, a esas horas el cielo suele estar más oscuro, sobre todo si la Luna aún no ha salido o se encuentra baja en el horizonte.

Mirar el sitio equivocado del cielo

Otra idea muy extendida es que hay que mirar directamente hacia la constelación que da nombre a la lluvia de estrellas. Los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo. A pesar de que todos parecen tener su origen en dicho radiante, su trayectoria puede cruzar grandes áreas de la bóveda celeste.

Debido a esto, lo más aconsejable es dirigir la vista hacia una zona amplia y oscura del cielo, evitando siempre el brillo de la Luna si está presente. Una gran estrategia es tumbarse en una manta o una silla reclinable y observar lo máximo posible sin forzar el cuello.

Utilizar continuamente el móvil

Mientras se observa el cielo debe evitarse el móvil. Habíamos hablado de que nuestros ojos necesitan adaptarse para poder captar los objetos más débiles en el cielo; pues la luz de la pantalla puede influir, reduciendo la capacidad para ver los meteoros más visibles. En algunos casos, se puede utilizar filtros de luz roja que interfieran menos con la visión nocturna, aunque lo ideal es no cogerlo.

Pensar que se necesita un telescopio

Los telescopios no son útiles para observar lluvias de meteoros. Estos instrumentos tienen un campo de visión muy reducido, algo que limita en gran medida las posibilidades de poder ver meteoros que cruzan rápidamente el cielo. La mejor herramienta para observar una lluvia de estrellas, sin duda, son los propios ojos.

No conocer la fase de la luna ni el tiempo

Cuando la Luna está muy iluminada, su brillo puede ocultar los meteoros más débiles y reduce enormemente el número visible. Por otro lado, si hay nubes o calima, puede ser más complicado disfrutar de este fenómeno. Lo ideal es que sea Luna nueva y el cielo esté completamente despejado.