La NASA alerta de las zonas del planeta que podrían ser inhabitables en 2050

Las zonas del planeta que podrían ser inhabitables en 2050. Archivo
  • Algunas regiones del planeta tendrán que enfrentarse a condiciones de calor y humedad especialmente difíciles de soportar

  • Las previsiones para 2050 sitúan entre las zonas más expuestas el sur de Asia, el golfo Pérsico y el entorno del mar Rojo

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El calentamiento global está haciendo que los episodios de calor extremo sean cada vez más frecuentes e intensos. La NASA lleva años estudiando esta evolución y sus proyecciones apuntan a un futuro en el que algunas regiones del planeta tendrán que enfrentarse a condiciones de calor y humedad especialmente difíciles de soportar.

Las previsiones para 2050 sitúan entre las zonas más expuestas el sur de Asia, el golfo Pérsico y el entorno del mar Rojo. El riesgo se extiende además a otras regiones en las décadas posteriores, como el este de China, partes del sudeste asiático y Brasil. No todas las áreas sufrirán el impacto de la misma manera: las grandes ciudades, los valles densamente poblados y las zonas donde las noches sean especialmente cálidas estarán entre los lugares con mayor estrés térmico.

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El riesgo que combina humedad y temperatura

Una de las referencias que utiliza la NASA para medir este riesgo combina temperatura y humedad. Cuando el aire contiene demasiada humedad, el cuerpo pierde capacidad para disipar el calor y aumenta el riesgo para la salud.

Este fenómeno no llega solo. El aumento de las temperaturas se combina con sequías más frecuentes, una mayor presión sobre los recursos hídricos, incendios forestales y episodios de lluvias intensas capaces de provocar inundaciones. Son efectos que pueden acumularse y aumentar la vulnerabilidad de determinadas regiones.

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Las previsiones para España

En España, las previsiones también señalan un incremento del estrés térmico, especialmente en el sur y en algunas zonas del Mediterráneo. Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid aparecen entre las áreas que podrían verse más expuestas al calor extremo, mientras que la escasez de agua podría afectar al conjunto del país, incluidos territorios del norte y los archipiélagos.

El desafío, por tanto, no será únicamente soportar temperaturas más altas, sino adaptar ciudades y infraestructuras a un clima en el que los episodios extremos podrían convertirse en una realidad cada vez más habitual.