Un experto en casas impresas 3D en España: "Suponen un ahorro directo en costes de entre el 20% y el 35% y se reducen los tiempos de forma masiva"

Ejemplo de una casa impresa en 3D por dentro
Ejemplo de una casa impresa en 3D por dentro. Instagram @bemore3d
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Las impresoras 3D están presentes en cada vez más ámbitos, entre llos, también en la edificación. Hoy en día ya es posible levantar una casa usando impresoras 3D, y en España existen compañías que se dedican a ello. 

¿Cuántas casas de este tipo se construyen ya en España? ¿Qué ley las regula? En la web de 'Informativos Telecinco' hemos hablado con Vicente Ramírez, CEO de BE MORE 3D, para hablar de ello. Para él, el sector se encuentra en una fase de “transición desde la etapa de prototipado e innovación hacia la producción en serie industrializada”.

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“Un ahorro directo de costes de entre el 20% y el 35%”

Cambia el modo de construir y, de acuerdo con el directivo, también cambia el impacto en nuestros bolsillos. De hecho, en sus palabras, construir una casa en 3D en España, supone un “ahorro directo de costeras, entre un 20% y un 35% gracias a la automatización” de los procesos. Esa misma automatización, a su vez, reduce los tiempos “de forma masiva, hasta un 70%”.

"La envolvente estructural de una vivienda unifamiliar que tradicionalmente tardaría de 2 a 3 meses en levantarse, con una impresora 3D se ejecuta en cuestión de días. Menos tiempo en obra se traduce directamente en un menor coste financiero y operativo”, explica.

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Además del tiempo y de la automatización, el presupuesto disminuye gracias al ahorro de los materiales. En este sentido, indica que se trata de una economización “en residuos y material hasta en un 40 o 50%”: “a diferencia del método convencional donde hay gran desperdicio de encofrados y escombros, la impresora deposita exactamente la cantidad necesaria de material donde indica el modelo digital 3D”.

Impresión capa a capa, la base de la fabricación

Del mismo modo que una impresora 3D imprime un objeto capa por capa, sucede lo mismo que con las viviendas. Ramírez avanza los cimientos de esta tecnología: “extrusión capa a capa de mortero u hormigón que endurece rápidamente para soportar el peso de las capas superiores sin deformarse”. A este material, se le suma la construcción de “una jaula tridimensional” donde va el cemento y “brazos robóticos articulados, montados, que se desplazan e imprimen desde un punto central”. 

Todo ello difiere del sistema tradicional a la hora de eliminar el encofrado, según explica: “no utilizamos madera, paneles metálicos ni moldes para dar forma al hormigón”. Se suma el prediseño de muchas de las partes: “las tuberías, rozas y canalizaciones eléctricas se integran o prevén directamente en el diseño del modelo digital durante la impresión del doble muro”. 

“No existe una ley de impresión 3D específica”

¿Cambia la impresión en 3D las leyes de la edificación? En cuanto al marco normativo, señala que no hay una ley específica, al menos en España. Sin embargo, esto no significa que estas construcciones no estén exentas de cumplir con una regulación. De hecho, Ramírez explica que “deben cumplir exactamente con la misma normativa que una vivienda tradicional” y recuerda tres de los pilares fundamentales: “requiere proyecto visado por arquitecto, dirección facultativa y seguro decenal, en el marco de la Ley de Ordenación de la Edificación; la estructura y los materiales deben certificar el cumplimiento en materia de seguridad estructural, habitabilidad, eficiencia energética y aislamiento acústico y térmico (Código Técnico de Edificación) y los morteros y materiales de impresión específicos usados pasan ensayos de laboratorio exigentes para certificar sus prestaciones mecánicas y durabilidad".

De los chalets a los bloques de pisos

El tipo de casa que se puede imprimir es otra de las cuestiones a las que el experto responde. ¿Son adosados? ¿Viviendas unifamiliares? ¿Bloques de pisos? “Lo habitual ya son las viviendas familiares, de una o dos plantas; chalets; módulos residenciales; viviendas de protección oficial y pequeñas infraestructuras”, explica Ramírez.

No obstante, destaca que no es la última meta en el horizonte: “A medio plazo ya existen antecedentes en otros países de edificios de 3 a 5 plantas, impresos en 3D. Sin embargo, por el momento, en edificios de gran altura lo habitual no es imprimir el 100% de la estructura in situ, sino combinar la impresión 3D con soportes tradicionales de acero o pilares estructurales reforzados”.

En un futuro a largo plazo, el directivo indica que “la impresión 3D en España no es excluyente y responderá a un modelo híbrido de alta industrialización”. En este sentido, explica tres de los pilares por los cuales se va a regir: “Impresión ‘in situ’ para viviendas unifamiliares y desarrollos modulares; impresión en fábrica para edificios en altura y reformas y una liberación del diseño arquitectónico”.