Premios Goya

Ser descalificado de los Goya, un dilema real si se cumplen ciertos requisitos: no todos los nominados lo contemplan

Ser nominado a los Goya no garantiza llegar hasta la gala. EP
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La noche de los Goya suele vivirse como la culminación de meses de trabajo y promoción con mucha expectación por parte de los nominados. Sin embargo, existe una realidad menos conocida que también forma parte de este proceso: una candidatura puede quedar fuera incluso después de haber entrado en la carrera si no cumple con determinados requisitos técnicos o administrativos. No suele ser algo común, pero no por ello es menos posible y está contemplado en las normas oficiales de la Academia de Cine.

Detrás del brillo de la alfombra roja hay un complejo reglamento que es el encargado de regular desde las condiciones de estreno hasta los criterios de autoría o elegibilidad en cada categoría. Para la mayoría de los profesionales veteranos, estos criterios son una parte natural del proceso, pero para los que llegan por primera vez, pueden ser conscientes de lo que significa esto.

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Este escenario plantea un panorama poco visible para el público: una obra o un candidato pueden quedar descalificados si surge cualquier incidencia en la documentación, la producción o el cumplimiento de las bases. ¿Hasta qué punto una situación administrativa puede alterar un reconocimiento artístico que ya parecía asegurado?

Las reglas detrás de los Premios Goya

Los Premios Goya se rigen por unas bases oficiales que son actualizadas cada año y que establecen cuáles son los criterios de participación. Solo pueden competir las obras que han sido estrenadas dentro del periodo que marca la academia, que suele ser el año natural del 1 de enero al 31 de diciembre, en este caso de 2025, y que cumplan con los requisitos específicos de producción, nacionalidad y exhibición que estipulan.

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Una de las condiciones históricas para optar a nominación es que la película haya tenido un estreno comercial en salas españolas durante un tiempo mínimo determinado. Se exige que la película permanezca en cartel al menos siete días consecutivos en una misma sala de exhibición, un requisito que está pensado para garantizar que la obra tenga un recorrido real en la industria cinematográfica y no solo un estreno simbólico para cumplir expediente.

Además, las bases también contemplan aspectos relacionados con la autoría y la naturaleza de la obra. En esta edición, la Academia ha especificado que solo van a poder optar a premios aquellas obras cuya creación y desarrollo artístico estén liderados por personas físicas identificables. Este nuevo requisito es una manera de combatir a la inteligencia artificial, permitiendo su uso únicamente como herramienta de apoyo, pero nunca como sustituto de la autoría humana mayoritaria, y mucho menos integral de la obra. Además, toda obra que haga uso significativo de inteligencia artificial en su proceso creativo o técnico tendrá que declararlo de manera expresa en el momento de su inscripción en los premios.

La posibilidad de descalificación existe

En la práctica, la descalificación de nominados es un fenómeno excepcional en los Premios Goya, pero sí que está contemplada en el reglamento. Sus bases incluyen cláusulas que dan la potestad a la Academia para retirar una candidatura si se detecta un incumplimiento de las condiciones que han sido establecidas o si la información que se ha proporcionado durante la inscripción resulta incorrecta.

Este tipo de situaciones pueden darse en diferentes escenarios: errores en la documentación, incumplimiento de requisitos de estreno, problemas de nacionalidad de la producción o incluso conflictos sobre la autoría de determinadas categorías. El proceso de inscripción a los Premios Goya exige que los datos coincidan con registros oficiales, como los del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), y cualquier discrepancia puede generar incidencias administrativas que pueden derivar en una descalificación.

En el caso de los cortometrajes el sistema es aún más específico. Para poder aspirar a los Goya, un corto suele necesitar haber sido seleccionado o premiado en festivales calificadores reconocidos por la Academia, lo que implica cumplir criterios de duración, nacionalidad y recorrido en circuitos profesionales.

Todo esto es un reflejo de que la carrera hacia los Goya no depende solamente del talento o del reconocimiento crítico, también exige un cumplimiento estricto de normas técnicas y burocráticas.

Categorías con restricciones concretas

Otro elemento que es poco conocido es que algunas de las categorías tienen reglas de elegibilidad que son especialmente estrictas. Un ejemplo es el premio a actor o actriz revelación: la Academia ha establecido que solo se puede optar a este premio una vez y no pudiendo participar en otra de las categorías. Esto tiene un sentido: premiar nuevas trayectorias.

De la misma manera, las bases también establecen límites en el número de personas que pueden figurar como candidatos en categorías concretas, como puede ser productores en Mejor Película, lo que hace que las producciones tengan que decidir quién será inscrito oficialmente, pudiendo generar ciertas tensiones internas, aunque éstas rara vez trascienden al público.

La importancia de la transparencia

Un sistema de premios cinematográficos del calibre de los Premios Goya necesita reglas estrictas que puedan garantizar su transparencia y credibilidad. Sin unos requisitos claros, la competición podría perder legitimidad. Pero, curiosamente, esta misma rigidez es la responsable de generar ciertas situaciones complejas cuando surge algún error o interpretación ambigua.

Debido a esto, la Academia publica cada año las bases oficiales y los criterios de participación, reforzando la transparencia del proceso. Su objetivo es garantizar una igualdad de condiciones entre producciones muy diferentes en tamaño, presupuesto y recursos.