Música

Amaia le canta a Camarón: la historia de cuando Kiko Veneno le compuso 'Volando voy' al rey del flamenco

Camarón
Camarón, la leyenda del flamenco. Europa Press
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Gypsy Kings, Los Chunguitos, Manu Chao, Jorge Drexler, Los Delinqüentes, Camela o Chambao son algunos de los artistas que a lo largo de las décadas han reinterpretado 'Volando voy', un tema imprescindible de la cultura popular española que grabó en primer lugar Camarón de la Isla en su revolucionario álbum 'La leyenda del tiempo'. Amaia se suma ahora a la lista de enamorados de ese clásico aportándole una nueva sensibilidad y rindiendo así homenaje a una de las figuras más influyentes del flamenco. Y también, justo es decirlo, al autor de la canción, Kiko Veneno, una figura tan trascendental en la música patria como la de José Monje Cruz.

El de Figueras aún formaba parte del grupo que llevaba su apellido artístico, Veneno, junto a Rafael y Raimundo Amador, cuando compuso 'Volando voy'. Tenía 27 años. "Tenía algunos versos sueltos escritos, 'enamorado de la vida aunque a veces duela', y poco más. Una noche en Sevilla, rumbeando con Raimundo y Rafael, empecé a hilar, se me ocurrió lo de 'volando voy volando vengo', seguí cantando y la canción fue saliendo sola, fui improvisando letras y la dejé tal como la canto hoy", explicaba en una entrevista en Icon.

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La canción tenía el tipo de alegría callejera y canalla que caracterizaba a Veneno, y reflejaba esa actitud de "ir por el camino entreteniéndose", una metáfora de la libertad y de una vida sin las ataduras de la ambición convencional que conectó profundamente con la España de la Transición. "Habla del constante movimiento en el que vivimos. También tiene un significado mágico, como una historia de brujos. Un viaje en el tiempo que te permite observarlo y vivirlo todo", contaba Veneno en la citada entrevista.

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Alejándose de la ortodoxia flamenca

Pero, ¿por qué fue Camarón el primero en grabarla y no Kiko Veneno? La clave hay que buscarla en el productor Ricardo Pachón, que había producido el primer disco de Veneno y en ese momento, hablamos de 1979, estaba inmerso en la grabación de 'La leyenda del tiempo'. Pachón buscaba temas frescos y diferentes para alejar a Camarón del flamenco más ortodoxo y, como conocía el talento compositivo de Kiko, le pidió temas para el disco.

El autor de 'Échate un cantecito' le entregó una maqueta con varias canciones, entre ellas 'Volando voy'. Su versión original tenía un aire más rockerillo, pero Pachón vio rápidamente el potencial que tenía para la voz de Camarón. Fue este mismo quien se presentó en casa de Kiko para decirle que quería grabarla. El compositor de la canción ha contado en varias ocasiones que no estuvo presente en el estudio cuando Camarón registró la voz en Madrid, dándole ese toque de rumba aflamencada que la hizo eterna.

Un fracaso divisivo en su tiempo

Hoy puede parecer inverosímil, dada la enorme popularidad del tema, pero 'La leyenda del tiempo' en su momento fue un sonoro fracaso de ventas -apenas vendió 5.000 copias- y los puristas se llevaron las manos a la cabeza ante lo que consideraban una traición al género. "Los gitanos lo devolvían diciendo que aquello no era flamenco", se cuenta en el documental 'Camarón. Flamenco y Revolución'. No entendían qué hacían una batería, un bajo eléctrico, teclados y textos de Federico García Lorca en un disco de Camarón.

"El flamenco puro, como lo llevo dentro, lo tengo cuando quiera y lo saco cuando quiera. Si encuentro posibilidades de salir fuera y hacer otras cosas por qué no lo voy a hacer", replicaba Camarón. Tuvo que pasar casi una década para que los prejuicios iniciales se desvanecieran y empezara a ser considerado el disco más importante del flamenco moderno. Y buena parte de la culpa la tuvo 'Volando voy', un tema que trascendió mucho más allá del flamenco.

"Siento que la canción no es mía, es de la gente. Yo solo la transmití. Pero sobre todo siento mucha alegría de que una canción mía haya viajado tanto y conquistado tantas mentes y lugares. Por último, me invade un sentimiento de agradecimiento a la vida", reconocía el propio Kiko Veneno, que terminó grabando su propia versión, más relajada y limpia, en 1992, convirtiéndose nuevamente en un éxito masivo en las discotecas y radios de los 90.