30 años de 'Tesis', la película que modernizó el cine de los 90 desde los sótanos oscuros de la Complutense

Alejandro Amenábar ambientó en la Facultad de Ciencias de la Información un thriller oscuro que también funcionaba como retrato generacional
Los Javis cumplen su "sueño" en Cannes y reivindican a Lorca en su 90 aniversario: "No es casualidad"
Algo empezó a cambiar en el cine español de los años 90 cuando una nueva generación de directores (Julio Medem, Alex de la Iglesia, Icíar Bollaín, Juanma Bajo Ulloa) rompió con el estilo académico y acartonado de la década anterior para abrazar géneros más frescos y comerciales. Y el fenómeno definitivo de aquella oleada fue 'Tesis', un thriller hitchcockiano que atrajo en masa a las salas al público joven y que demostró que aquí también se podía hacer entretenimiento de calidad equiparable al de Hollywood. Cuando se cumplen 30 años de su estreno, el debut de Alejandro Amenábar sigue sintiéndose como ese punto de inflexión a partir del cual ya no hubo vuelta atrás para el cine patrio.

Amenábar entendió algo clave que habían ignorado muchos cineastas patrios, encorsetados en narrativas poco pegadas al pulso contemporáneo: el espectador joven quería verse reflejado en la pantalla sin sentirse tratado como menor de edad. “Queríamos hacer lo que nos hubiese gustado ver en pantalla en el cine español. Tomando como referencia muchas de las películas que habíamos visto de niños. Queríamos integrarlas en lo que conocíamos, en nuestro contexto ", ha explicaba Amenábar en diversas entrevistas.
Retrato generacional
Por eso la elección del escenario no fue casual. Ambientar la historia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, con su arquitectura brutalista, fue un acierto total. Pasillos infinitos, aulas impersonales, bibliotecas silenciosas… todo respiraba una autenticidad palpable -incluso para quien nunca hubiera estado entre esas paredes- que convirtió la película en un retrato generacional bastante preciso.
La protagonista, Ángela, no era una heroína clásica, sino alguien inseguro, curioso, un poco outsider. El personaje de Ana Torrent representaba a esa juventud que empezaba a asomarse a un mundo saturado de imágenes, pero todavía no del todo consciente de sus implicaciones. A su lado, dos figuras que completaban el triángulo: el inquietante Bosco y el magnético Chema. Juntos formaban uno de los tríos más icónicos del cine español contemporáneo.

Chema, en particular, interpretado por Fele Martínez era clave para entender el espíritu de la época. Ese estudiante obsesionado con lo marginal, lo prohibido, lo que no sale en televisión, anticipaba una sensibilidad que hoy es casi mainstream. En los 90, sin embargo, era territorio de nicho, de cintas VHS compartidas en círculos reducidos. 'Tesis' capturó ese momento exacto en el que lo underground empezaba a filtrarse hacia la superficie.
La atracción por lo prohibido
Por ahí entraba uno de los temas más potentes de la película: la fascinación social por lo morboso. Amenábar no se limitaba a contar una historia de asesinatos, sino que ponía el foco en el espectador. ¿Por qué miramos? ¿Qué nos atrae de la violencia? ¿Dónde está el límite entre la curiosidad y el voyeurismo? La idea de las “snuff movies” funcionaba como detonante narrativo, pero también como espejo incómodo.
En 1996 Internet aún no había explotado como lo haría pocos años después, pero 'Tesis' ya intuía esa deriva hacia la banalización de la violencia a través de la imagen que hoy hemos dado casi por sentado. Vista hoy, la película resulta casi premonitoria.
A nivel formal, el impacto también fue evidente. Amenábar apostó por una realización ágil, con un uso muy medido del suspense -tomando prestado mucho de Hitchcock, pero también de Brian de Palma-, el fuera de campo y la música -compuesta por él mismo- para generar tensión. No hacía falta mostrarlo todo; bastaba con sugerir, lo que demostraba una madurez sorprendente para una opera prima.
El resultado fue un éxito a todos los niveles. Premios, taquilla, crítica, conversación. De repente, todo el mundo hablaba de 'Tesis'. Y, con ella, de su director. Amenábar pasó en tiempo récord de ser una promesa universitaria a convertirse en el 'niño bonito' del cine español.
Treinta años después, 'Tesis' aún conserva una frescura que Amenábar sí parece haber perdido. La película funcionando como thriller, sigue incomodando en sus preguntas y sigue siendo reconocible en su retrato de una juventud que empezaba a relacionarse con las imágenes de una forma nueva. Además instaló para siempre en el imaginario colectivo los sótanos de la Complutense, que celebra el aniversario con una proyección especial del filme con la presencia de su alumno más ilustre.
