Así es la exposición en Madrid 'L’anima non finita' del escultor murciano Lidó Rico: esculturas hiperrealistas y cabezas en escayola

El escultor Lido Rico utiliza su propio cuerpo para crear impactantes obras hiperrealistas
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El escultor español Lidó Rico no entiende el arte desde la distancia. En su estudio, el cuerpo, la memoria y la experiencia física forman parte inseparable de cada obra, para conseguir el hiperrealismo que caracteriza sus esculturas, el artista utiliza un método tan impactante como arriesgado. Introduce directamente su cabeza en escayola para crear moldes exactos de sí mismo. Una técnica extrema con la que busca capturar no solo la forma, sino también la huella emocional del ser humano.
Nos hemos adentrado en su taller para descubrir cómo nacen unas piezas que conmueven tanto por su potencia visual como por la carga simbólica que contienen. Rodeado de cera, resina y escayola, Lidó Rico transforma su propio cuerpo en herramienta artística. “La obra de arte tiene que convertirse en una experiencia”, asegura el escultor mientras muestra un proceso creativo que exige resistencia física y una enorme implicación personal.

El cuerpo como herramienta artística
Su universo artístico gira alrededor de conceptos como la identidad, la memoria, el dolor, el paso del tiempo y la necesidad de dejar huella. Algunas de sus obras más impactantes están formadas por decenas de cabezas suspendidas o grandes instalaciones escultóricas que alcanzan dimensiones monumentales. Una de ellas, de cinco toneladas de peso, reúne múltiples reproducciones de su rostro junto a más de 150 manos reales pertenecientes a artistas, músicos y personalidades reconocidas.
La exposición reúne alrededor de 50 piezas y rompe con la idea tradicional de museo, algunas esculturas pueden tocarse para que el visitante sienta directamente la textura de los materiales y participe de la experiencia sensorial planteada por el artista. Más allá de la contemplación, la propuesta invita al espectador a enfrentarse a emociones profundas y a reflexionar sobre el cuerpo como territorio de memoria y expresión.
Con una obra visceral, intensa y profundamente humana, Lido Rico se consolida como una de las voces más singulares del panorama escultórico español contemporáneo.
