El compositor Fernando Velázquez lleva el cine de acción al escenario de la ópera en su proyecto más personal

El compositor Fernando Velázquez lleva el cine de acción al escenario de la ópera en su proyecto más personal
Fernando Velázquez debuta en la ópera con una propuesta que combina acción, humor y reflexión. Informativos Telecinco
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Su nombre ha estado ligado durante años a algunos de los mayores éxitos del cine español. Las bandas sonoras de Lo imposible, Un monstruo viene a verme, Ocho apellidos vascos o El orfanato llevan la firma de Fernando Velázquez, uno de los compositores más reconocidos y taquilleros de nuestro país. Ahora, tras conquistar la gran pantalla, afronta un nuevo reto creativo con el que espera sorprender al público: una ópera de acción.

La propuesta rompe desde el primer momento con la imagen tradicional que muchos tienen del género. El cartel promocional muestra músculos, metralletas, explosiones y espadas, elementos más propios de una superproducción de acción que de una representación lírica. Tampoco la apariencia de sus creadores invita a pensar en compositores o dramaturgos. Sin embargo, detrás de esta obra se esconde una reflexión tan profunda como divertida sobre el heroísmo, la masculinidad y los modelos que han marcado a varias generaciones.

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Sus autores crecieron arropados por grandes iconos del cine de los años ochenta y noventa

Héroes musculosos e invencibles que encarnaban actores como Schwarzenegger o Van Damme, pero también figuras menos visibles para el gran público: "Crecimos admirando a los grandes héroes del cine de acción. Los más cachas, Schwarzenegger, Van Damme. Y a los que no dan la cara pero se la juegan. Especialistas de cine que también trabajan mucho con efectos, caídas y explosiones. Los stuntmen".

Precisamente son esos especialistas quienes inspiran buena parte del universo de la obra. Profesionales acostumbrados a asumir riesgos físicos para que otros brillen delante de la cámara. Una realidad que la ópera utiliza para cuestionar la idea clásica del héroe y explorar qué significa realmente la valentía.

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"Cada vez que me lanzo al vacío me siento cerca de la muerte", explica uno de los especialistas que participa en el proyecto.

A través del humor y la acción, la producción pasa por algunos códigos tradicionales de la masculinidad

Una mirada crítica que, sin embargo, evita el tono solemne y apuesta por la diversión. Sus creadores no dudan en definir la obra como una ópera "gamberra", aunque recuerdan que la provocación y la irreverencia forman parte de la esencia del género desde hace siglos.

Con esa mezcla de espectáculo, humor y reflexión, aterriza Fernando Velázquez en el mundo de la ópera. Después de emocionar al público desde la gran pantalla, el compositor presenta una creación que considera especialmente personal y con la que pretende derribar algunos de los prejuicios que todavía rodean al género lírico.

"Es muy fácil tener prejuicios con la ópera pensando que es algo elitista, pero en realidad es para todo el mundo. Es como si fuera cine, pero en directo". Una definición sencilla que resume el espíritu de una propuesta que combina la espectacularidad del cine de acción con la fuerza emocional de la música en vivo. Una ópera que reivindica el entretenimiento, el humor y la cercanía para demostrar que el género sigue teniendo mucho que decir al público actual.