El disco que hizo gigante a Bon Jovi cumple 40 años: la historia de cómo su portada original fue censurada

'Slippery When Wet' tenía originalmente una provocativa portada protagonizada por una chica con una camiseta mojada pegada al cuerpo
Por qué a Jon Bon Jovi no le gustaba ‘Livin’ on a Prayer’ y casi la tira a la basura
Hay discos que cambian dramáticamente la carrera de un artista. De esos que catapultan a sus autores del nicho al estrellato masivo, que redefinen su identidad y terminan explicando en sí mismos el sonido de una época. Por ejemplo, 'The Joshua Tree' de U2, '1984' de Van Halen, 'Purple Rain' de Prince o 'Slippery When Wet', de Bon Jovi, álbum que cumple ahora 40 lustrosos años.
Cuando llegó a las tiendas estadounidenses el 18 de agosto de 1986, la banda de Nueva Jersey todavía estaba tratando de demostrar que podía dejar atrás el prometedor pero discreto recorrido de sus dos primeros trabajos. Cuatro décadas después, 'Slippery When Wet' sigue siendo uno de los grandes monumentos del rock comercial de los ochenta, el que contiene los macrohits 'Livin' On a Prayer', 'You Give Love a Bad Name' y 'Wanted Dead or Alive', pero lo que no tanta gente sabe es que estuvo a punto de presentarse al mundo con un envoltorio muy distinto al que conocemos.
La portada que millones de personas asocian con el disco es sorprendentemente austera, sobre todo para una época como los 80. Un plástico negro mojado, unas gotas de agua y el título escrito con un dedo. Parece una ocurrencia improvisada y, en cierto modo, lo fue. Pero antes de aquella bolsa de basura hubo una mujer, una camiseta amarilla estratégicamente recortada, un fotógrafo llamado Mark Weiss y una encendida polémica sobre lo que podían vender las tiendas de discos.

La historia se remonta a la misma concepción del álbum. Bon Jovi tenía ya a sus espaldas un debut homónimo que incluía su primer hit, 'Runaway', y un segundo álbum de confirmación, '7800° Fahrenheit', pero todavía no era la gigantesca máquina de éxitos en la que estaba a punto de convertirse. El grupo necesitaba un salto y Jon Bon Jovi y Richie Sambora se pusieron a trabajar en unas canciones que tendrían que ser más grandes, más directas y, sobre todo, más accesibles.
Iba a ser un disco de vaqueros
En un primer momento iban a vincular todo ese material a una iconografía western, por lo que el mencionado Mark Weiss planeaba fotografiarles vestidos como forajidos y Jon con sombrero de cowboy. Esa sesión fotográfica no se perdió, de hecho aquellas fotografías acabarían vinculadas a la promo del single 'Wanted Dead or Alive'.

Pero durante la grabación en Vancouver algo cambió. El título 'Slippery When Wet' nació de las experiencias del grupo en el club No. 5 Orange, donde los músicos vieron espectáculos de striptease en los que las artistas aparecían dentro de duchas transparentes. La idea trasladó inmediatamente el proyecto desde el Oeste polvoriento hasta un imaginario mucho más playero y provocador. Y la portada debía tener el mismo espíritu.
La chica de la camiseta amarilla
De vuelta a Nueva Jersey, Weiss organizó una sesión en la que Bon Jovi posó junto a coches, motos y chicas en un ambiente de verano en la costa. Para encontrar a las modelos, el fotógrafo y sus ayudantes llegaron incluso a buscarlas por la playa. Una de ellas, Angela Chidnese, terminó convirtiéndose en la pieza central de la campaña. El propio archivo oficial de Bon Jovi conserva hoy la camiseta utilizada en aquella sesión.
La fotografía destinada a la portada se hizo después, en el estudio de Weiss en Nueva York. Fondo azul, un cristal, espuma, agua y una camiseta amarilla especialmente preparada para la ocasión. La prenda llevaba escrito Slippery When Wet y estaba recortada de manera deliberadamente provocativa.
La idea visual era bastante inequívoca. La modelo aparecía desde el cuello hasta el torso, con la camiseta mojada y pegada al cuerpo, mientras el título del álbum se integraba en la propia imagen. Era una portada que encajaba como un guante dentro de la estética del hard rock de mediados de los ochenta, una época en la que las fotografías de mujeres sexualizadas formaban parte habitual de la iconografía del género. Tanto encajaba que a Jon Bon Jovi dejó de encajarle.
El propio cantante ha explicado en distintas ocasiones que no le gustaba cómo había quedado el diseño final. La fotografía estaba rodeada por un marco de color rosa intenso que, según su recuerdo, había sido elegido a partir del color de las uñas de Angela. Cuando recibió la imagen reproducida para la portada lista para imprenta, le pareció espantosa. Aquello no le representaba ni a él ni a la música que acababan de grabar.
Un suicidio comercial
Tampoco fue del agrado de la discográfica, que intuía que una cubierta tan sexualmente explícita como aquella podía convertirse en un problema comercial en el clima de censura y autocontrol que dominaba entonces la industria. Si los tiendas se negaban a colocar el álbum en las estanterías más visibles, Bon Jovi podía perder precisamente aquello que necesitaba para dar el salto al gran público.
Así que si Jon tenía un problema estético y la compañía un problema comercial, la decisión estaba clara. Pero la magnitud de tomarla tan in extremis resulta difícil de imaginar hoy. No existía un botón para sustituir un archivo digital y enviar una nueva imagen a la imprenta. Las portadas eran objetos físicos y, según el relato de Weiss, aproximadamente medio millón de ejemplares fueron destruidos antes de llegar a las tiendas estadounidenses.

"Gracias a Dios que la compañía dijo que sería un suicidio, y quemaron medio millón de copias. Entré al estudio a medianoche con el fotógrafo, cogí una bolsa de basura negra y pesada, la rocié de agua, escribí Slippery when wet con los dedos y dije: 'Si funcionó para Back in Black de AC/DC para mí está bien. Ahí tienen la portada del álbum", contaba el propio Jon Bon Jovi una entrevista con el DJ Ben Jone. El minimalista resultado, visto cuatro décadas después, resulta mucho más moderno que buena parte de las portadas de hard rock de su época.
Con todo, la portada original no desapareció por completo. En Japón se publicaron ediciones con ella y aquella imagen siguió circulando internacionalmente. También fue aprovechada en material promocional y, posteriormente, la propia fotografía de Angela pasó a formar parte de la mitología del álbum. Es una de esas ironías que el coleccionismo musical conoce bien. Paradójicamente, la imagen que una compañía consideró un riesgo terminó convirtiéndose en una pieza buscada precisamente por su rareza.
La respuesta a si aquella solución de emergencia fue acertada la dan las inapelables cifras. El álbum alcanzó el número uno del Billboard 200 y permaneció ocho semanas en lo más alto, mientras la banda pasaba de telonera a cabeza de cartel en cuestión de meses. En EEUU, la RIAA sitúa actualmente la certificación de 'Slippery When Wet' en 15 veces platino. Y se estima que se han despachado más de 28 millones de copias del álbum en todo el mundo.
