Cultura

Carmen Mola pone el bisturí en la familia: "La destrucción de la imagen sacrosanta del padre es algo que todos vivimos"

Carmen Mola, el regreso más esperado. Javier Ocaña
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Han pasado ya ocho años desde que 'La novia gitana' convirtiera a Carmen Mola en un inusitado fenómeno editorial en el universo de la novela negra patria. Que el misterio sobre su identidad se desvelara tras ganar el Premio Planeta en 2021 con 'La Bestia' no hizo que las ventas mermaran, muy al contrario. El revuelo atrajo a millones de nuevos lectores. Por eso el regreso a seis manos de Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero tras un periodo de barbecho en el que siguieron sus caminos por separados es uno de los acontecimientos literarios del otoño.

''Los huérfanos' (Planeta) recupera la velocidad y la oscuridad que identifican al trío, pero abre también un escenario nuevo -lejos de la saga de Elena Blanco- y pone el foco en algo tan íntimo como perturbador: la familia y todo lo que heredamos de ella, incluidos los silencios, las lealtades y las heridas que nunca terminan de cerrarse.

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En esta ocasión la historia arranca lejos de España, en un orfanato de Belfast donde tres niños aprenden a sobrevivir juntos y acaban convertidos en los Huérfanos, al frente años después de un imperio criminal que llega hasta la Costa del Sol. Al otro lado de esa trama está la familia Pastor, marcada por un padre poderoso y temido y por una historia familiar cargada de secretos. Un asesinato pondrá a la fiscal Laura Pastor al frente e una investigación que le obligará a mirar hacia su propia casa.

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¿Cómo resumiríais los tres temas principales sobre los que habla 'Los Huérfanos'?

Diríamos tres palabras: familia, moral y violencia. El concepto de familia, tanto la de sangre -que es el caso de los Pastor- como la que uno elige -los Huérfanos-, atraviesa toda la novela. Y retratamos esas familias como estructuras donde los vínculos son indestructibles; Laura Pastor, por mucho que quiera, no puede dejar de ser hija de Alberto Pastor, con todo lo que eso acarrea de negativo y positivo. El valor contradictorio de la familia es algo que nos apetecía mucho explorar.

En cuanto a la moral, todos nuestros personajes se mueven en una zona gris, cruzando la frontera que separa el bien del mal. Ni aquellos que parecen “malos” están continuamente al otro lado, ni los personajes más decentes están tan lejos de cruzar esa línea y descubrirse haciendo cosas que su propia moral condenaría. Ese espacio poroso entre el bien y el mal es algo que nos atrae mucho y por donde nos gusta hacer circular a nuestros personajes, porque el mal no es algo tan extraño, es algo que cualquiera puede llegar a protagonizar.

Y, por último, la violencia. No solo como el estallido de ese mal que, a lo largo de la novela explota de vez en cuando, sino como el sustrato sobre el que se levanta un gran negocio económico, el del crimen organizado radicado en Marbella y que se hace de oro a través de amaños deportivos, narcotráfico, armas ilegales… Una fuente de riqueza que termina beneficiando también a la propia ciudad. Marbella es tan contradictoria como nuestras familias, con una parte luminosa, un paraíso, y un mundo paralelo que habitan los jefes de los principales clanes mafiosos del mundo.

Hay tres personajes clave que dan título al libro. ¿Quién de vosotros es más Strummer, quién Burke y quién Griffin?

Creo que el reparto más lógico sería: Jorge Díaz es nuestro dandi, nuestro Griffin; Antonio Mercero posee el don de gentes, así que yo lo pondría de Burke. Y a mí no me queda más remedio que ser el loco de Strummer. De todas formas, estos roles cambian según el día de la semana, la verdad. De la misma manera que, a la hora de escribir, intercambiamos el cometido de cada uno.

¿Cómo es esa Laura Pastor que rompió con su padre y reivindica a su madre? ¿Le pasa a muchas mujeres jóvenes ahora? ¿Se puede hacer el bien entre tanto mal?

Laura Pastor se enfrentó en plena adolescencia a un descubrimiento que marcaría su vida: su padre, Alberto, el hombre que adoraba era, en realidad, un asesino. Ese shock prácticamente la destruye y, por una cuestión de supervivencia, decide romper con su familia. Y no solo eso, también necesita demostrarse a sí misma que ella no tiene nada que ver con su padre, de ahí que eligiera la carrera de la abogacía, para estar del lado de la ley y condenar a hombres como Alberto Pastor. Sin embargo, los problemas en los que cae su madre la obligan a retomar el contacto con la familia y a iniciar un viaje que pensó que jamás haría. Un viaje que la sitúa más cerca del mal de lo que le gustaría.

Esa destrucción de la imagen sacrosanta del padre, por supuesto en mucha menor medida que Laura, es algo que todos vivimos, no solo las mujeres, y forma parte del viaje de madurez de cualquier persona. La necesidad de afirmar tu propia identidad por contraste con la del padre.

Los monstruos se esconden en cualquier lugar. Y, con frecuencia, los peores monstruos, además, tienen familias

'Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su modo', dijo Tolstoi en una frase que ya es un símbolo. ¿Cómo es esta familia rota? ¿Una familia rota se parece a otras?

En la superficie, la familia Pastor es diferente a la mayoría de familias: se dedica al crimen organizado, lo que, por suerte, la aleja de la norma. Pero en el fondo, las dinámicas entre padres e hijos, entre hermanos, son muy parecidas a las de cualquier familia. Desde la hija que no perdona los errores paternos al hijo que solo desea la aprobación, la hermana egoísta que usa el nivel de vida que obtiene de ellos o el hermano pequeño, que se ha visto obligado a hacerse a sí mismo. Todos esos conflictos creo que los podríamos encontrar en muchas familias.

¿En las familias se esconden los peores monstruos?

Los monstruos se esconden en cualquier lugar. Y, con frecuencia, los peores monstruos, además, tienen familias. Nosotros no trabajamos con personajes monolíticos, intentamos que sean lo más reales posibles. Y, aunque sería tranquilizador que los monstruos tuvieran cuernos y rabo, la realidad es que son personas normales. Gente con familia, con hijos. Gente que puede ser cariñosa y simpática. Esa es la parte más aterradora del mal, que está mucho más cerca de lo que creemos.

¿Cómo se pone en pie uno tras una herida familiar importante?

Con esa pregunta creo que ha hecho carrera la mayoría de psicólogos del mundo. Ojalá yo tuviera una respuesta. El trauma familiar suele ser la herida más profunda que uno puede llevar porque es imposible deshacerse de ella. Uno puede intentar aprender a soportar el dolor o alejarse de él, como hace Laura, pero también es consciente de que esa herida nunca se cerrará del todo.

En cualquier otro trauma, cuando la herida es provocada por alguien ajeno, puedes colocar al agresor lejos de ti y eso hace que la recuperación sea diferente. Sin embargo, si el daño te lo hace la familia, alguien que debería amarte y cuidarte, rehacerse es muy difícil. Esto no significa que sea imposible levantarse; Laura lo intenta y, a ratos, lo consigue, pero es un camino largo.

¿Por qué ahora pasáis la acción a Marbella?

Ahora mismo Marbella es el epicentro en España del crimen organizado, y ese es el tema de exploración en esta novela. Por supuesto que sigue habiendo narcotráfico en Galicia y en otras zonas, pero lo que está sucediendo en Marbella, y por extensión en la Costa del Sol, la mezcla de nacionalidades que operan allí, la convivencia del lujo y el crimen al calor de un lugar próspero y turístico, no lo encuentras en ningún otro lado. Nos gusta Marbella como escenario de esta historia en la que conviven el crimen y las dinámicas familiares.

¿Cómo os habéis documentado?

Casi cada día aparece en los periódicos una historia relacionada con el narcotráfico en la Costa del Sol. La hemeroteca está llena de relatos que parecen sacados de un thriller americano, pero que en realidad están ocurriendo aquí, muy cerca de todos nosotros. Y hemos contado con la ayuda de la Guardia Civil, de la unidad del ECO de Marbella, para conocer también la versión policial de lo que está pasando allí. La documentación, una fase tan importante en la escritura de la novela, ha sido apasionante en esta ocasión.

¿Por qué os habéis fijado en la mafia china e irlandesa? No suelen ser las más tratadas

Es cierto que no lo son, pero los puntos geográficos de poder en Marbella pivotan a una velocidad extraordinaria. Desde hace muchos años se ha detectado la enorme influencia en la zona de los clanes británicos e irlandeses, que rivalizan con suecos, daneses, croatas, rusos, magrebíes y un largo etcétera. Nuestra sorpresa ha sido descubrir que el dinero está en manos de los chinos, que funcionan como un banco en la sombra.

Hay tintes de Shakespeare, El Padrino y Succesion: ¿os habéis inspirado ellos?

Es inevitable pensar en El Padrino a la hora de plantear esta historia, también en las traiciones familiares de Succession. Un escritor bebe de sus referentes literarios y audiovisuales, y esos dos han surgido en las reuniones cuando estábamos tramando la novela. Lo de Shakespeare son palabras mayores, nos lo vamos a tomar como una broma.

Nos hemos lanzado a por una historia nueva, con ganas de empezar de cero y salir de la zona de confort. Hemos descubierto que hay vida más allá de Elena Blanco

¿Echáis de menos a 'La novia gitana' o estabais deseando un poco de oxígeno nuevo?

Decidimos finalizar la serie de 'La novia gitana' porque nos parecía que corríamos el riesgo de repetirnos y de rizar el rizo, crear historias cada vez más estrafalarias. Así que nos hemos lanzado a por una historia nueva, con ganas de empezar de cero y salir de la zona de confort. La verdad es que la experiencia ha sido refrescante y muy positiva. Hemos descubierto que hay vida más allá de Elena Blanco.

¿Cómo os habéis organizado en esta nueva aventura para escribir?

No hemos cambiado nuestra dinámica de trabajo. Nos reunimos, hablamos y hablamos, disparamos en todas direcciones, nos reímos, nos enfadamos, nos reconciliamos, y poco a poco va saliendo la historia. Así llevamos ya casi diez años y todavía no se ha resentido nuestra amistad.

El personaje favorito de la novela de cada uno

El personaje favorito de Jorge es Trevor Strummer, el irlandés, un psicópata loco, temperamental, capaz de cualquier cosa, con una inocencia que matiza su agresividad hasta el punto de que dan ganas de abrazarlo. El de Antonio es la hermana Mei, la china que maneja el crimen organizado en Marbella desde la trastienda de su bazar. Una mujer de maneras amables, que te ofrece una tacita de té antes de mandarte matar. Una mujer ludópata y promiscua que conserva las tradiciones de la China milenaria. Un personaje precioso.

El personaje favorito de Agustín es Laura Pastor, la protagonista de la novela. La fiscal de la Audiencia Nacional, que investiga el crimen organizado. La mujer que huyó de su familia al notar que se dedicaban al narcotráfico. La hija pródiga y vulnerable que, en el fondo y a su pesar, echa de menos a su familia y desea volver a Marbella, aunque sepa que eso equivale a meterse en la boca del lobo.