Inteligencia Artificial

La miniserie de una 'nonna gigante' italiana y su nieto aspirante a director de cine que ha conquistado internet

La Nonna Gigante. Episodio 6: The car. instagram @leo_cannone
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'La Nonna Gigante' empieza con un niño llamado Bruno que quiere hacer una película sobre su abuela. La abuela tiene 350 años. También es enorme. Y, según cuenta el propio Bruno, quizás sea la última gigante que queda en la isla. O en Italia. O incluso en el mundo. Ni él mismo lo tiene muy claro. A la Nonna, además, parece importarle bastante poco. Ese es precisamente uno de los encantos de esta pequeña serie hecha con inteligencia artificial por el director francés Léo Cannone y que está triunfando en sus redes sociales (leo_cannone) con cada nueva entrega que publica.

La premisa es sencilla. Bruno pasa el verano con su abuela y decide grabarla. La cámara se convierte así en su diario de vacaciones y, al mismo tiempo, en la excusa narrativa que permite que todo tenga ese aspecto ligeramente torpe de una grabación casera. Y el espectador es testigo de una relación familiar tan disparatada como entrañable. El tiempo avanza entre conversaciones absurdas, pequeñas aventuras y situaciones que solo tienen sentido dentro de esa familia. Ese humor cotidiano, muy de realismo mágico, es lo que hace que 'La Nonna Gigante' resulte tan singular y adictiva.

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En un episodio, por ejemplo, Bruno descubre que la Nonna tiene miedo del mar. Él no entiende cómo una mujer de tamaño tan gigantesco puede asustarse de algo así. La Nonna, en cambio, le recuerda que hay cosas que le dan miedo a él. Las vacas, por ejemplo. Y las mariposas. La conversación es deliciosa precisamente porque no pretende serlo.

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En otro episodio, la Nonna pretende batir su propio récord de lanzamiento de coche, pero cuando llega el momento de comprobar qué distancia ha alcanzado aparece un problema fundamental. Nadie ha medido nunca los récords anteriores. "Si medimos, entonces sabremos la distancia. Y si ya lo sabemos, ¿de qué vamos a discutir?", espeta uno de los lugareños. La conclusión es casi filosófica. Si nadie mide nada, ¿qué importancia tiene realmente el récord?

Del corto a la Nonna

Cannone llevaba tiempo explorando la relación entre infancia, abuelas y mundos fantásticos. En 2024 realizó 'Where Grandmas Go When They Get Lost?', un cortometraje de poco más de dos minutos que se pregunta, desde la mirada de un niño, dónde van la abuela cuando desaparecen de nuestras vidas. En aquella pieza la imaginación infantil convertía a las mujeres en gigantes, árboles, montañas o icebergs. El proyecto llamó la atención en el Runway AI Film Festival y fue seleccionado en festivales dedicados al cine realizado con IA.

'La Nonna Gigante' supone un salto de, valga la redundancia, gigante. Ahora la fantasía no está en un paisaje de ensueño, sino en una casa, una playa, una familia y unas vacaciones de verano. Lo extraordinario convive con lo cotidiano como si fuera lo más normal del mundo. La gran pregunta que se hace mucha gente cuando se acerca a la serie es si realmente la IA lo hace todo. Y lo cierto es que el proceso es mucho más complejo que alguien escriba una frase y la máquina entregue un episodio terminado.

En su anterior película Cannone ya explicó que todo comienza con el guion y la estructura narrativa. Después genera imágenes con Midjourney, las refina en Photoshop, las anima con Runway y termina el trabajo con After Effects, montaje y corrección de color. Es decir, la IA genera buena parte de lo que aparece ante nuestros ojos, sí, pero Cannone decide qué quiere contar, cómo son sus personajes, qué escenas sirven, qué ritmo tiene la historia y qué imágenes llegan finalmente al espectador. Quizá la mayor virtud de 'La Nonna Gigante' sea que después de unos minutos uno deja de pensar en cómo la IA ha generado determinada imagen y solo quiere saber qué le pasará a la abuela en el siguiente episodio.

La IA invisible

Es también una pista de hacia dónde puede dirigirse el audiovisual generado con IA. No necesariamente hacia películas cada vez más espectaculares, sino hacia historias sencillas y emotivas pero que que hasta hace poco resultaban demasiado caras o complicadas para que un creador pudiera hacerlas prácticamente solo. Antes de utilizar la inteligencia artificial, Cannone llevaba años queriendo hacer volar a sus personajes, mostrar gigantes y colocar lo imposible dentro de escenarios reconocibles. Ahora tiene las herramientas para hacerlo realidad.

Hay algo especialmente significativo en que la serie esté protagonizada por un niño que quiere hacer cine y que, para hacerlo, empiece a grabar a su abuela. Porque en el fondo eso es también lo que está haciendo Cannone. Está aprendiendo qué puede hacer una nueva cámara. Solo que no tiene objetivo ni sensor, funciona a partir de modelos generativos y requiere otro tipo de dirección.

'La Nonna Gigante' no llega para convencer a nadie de que la tecnología ha sustituido al cine. Solo intenta contar una pequeña gran historia. Una historia sobre una abuela que tiene 350 años y miedo al mar. Una historia sobre un niño que quiere ser director. Una historia en la que nadie sabe exactamente cuánto mide un lanzamiento de coche porque, al parecer, en ese pueblo a nadie nunca se le ocurrió medirlo.