Dita Pepe, la artista de 53 años que imaginó cómo podrían haber sido sus otras 100 vidas (y maridos) posibles

La fotógrafa checa lleva años posando como esposa de desconocidos, en sus casas y con sus hijos, para averiguar quién habría sido con otra vida
Padres e hijos, de la mano: las fotos que rompieron barreras físicas y emocionales
Con diecinueve años, recién llegada a Alemania para trabajar como au pair, una muchacha de Ostrava gastó su primer sueldo en una cámara. Escapaba de un padre dominante que, en sus propias palabras, le había hundido la autoestima. Un año antes se había casado con Francesco Pepe, estudiante de psicología catorce años mayor que ella, gracias a quien empezó a estudiar fotografía a distancia. Lo dejó más tarde por un compañero de clase, el fotógrafo Petr Hrubeš, hoy su marido. De aquel primer matrimonio conservó dos cosas: el apellido con el que firma y la costumbre de mirarse a través de un objetivo.
Nacida el 5 de septiembre de 1973, Dita Pepe acaba de cumplir 53 años, y lleva más de la mitad de ellos ensayando ante la cámara las biografías que no fueron.

Una doble en casa ajena
En 1999 inició la serie que la haría conocida. Elegía mujeres que despertaban su curiosidad, se vestía como ellas y posaba a su lado, en sus propias casas, como una gemela recién descubierta. No había estudio ni decorados preparados, sino que todas las fotografías se tomaron en el entorno real de aquellas mujeres. Su trabajo de fin de grado se había titulado ‘La fotografía como forma de terapia’, y cuesta no pensar que la primera paciente fuera ella.
Para su máster, obtenido en 2003, dio un paso más audaz: retiró a las mujeres del encuadre y ocupó su lugar junto a los maridos. Se ponía la ropa de la esposa, manejaba sus objetos y se colocaba junto al hombre como quien ha compartido con él décadas de sobremesas. Ese mismo año nació su hija Ida, que acabaría infiltrándose en varias de las fotografías de aquellas familias postizas.
Un magnate, un camionero y dominatrix..
Entre sus compañeros de retrato figuran un magnate ruso, un camionero, un submarinista sueco, un horticultor suizo, un bailarín con estampado de leopardo o una dominatrix. En 2013, cuando la editorial Kant reunió el proyecto en una monografía, la serie rondaba el centenar de imágenes. En decenas de ellas, Pepe aparece como pareja de un hombre distinto.
Cada fotografía sigue el mismo ritual. Pepe coloca y ajusta una cámara de medio formato, se la entrega a su marido segundos antes del disparo y ocupa su sitio en la escena. Después no hay espacio para el retoque. El resultado tiene más de álbum familiar que de estudio, y en eso se aleja de Cindy Sherman, con quien la comparan a menudo; la comparación, ha reconocido, la halaga. Vladimír Birgus, que dirigía el instituto de Opava donde ella obtuvo su máster, la describió como un camaleón que se adapta a quien tiene al lado.

La crisis de los cuarenta, en primera persona
Lo que arrancó como juego de disfraces le fue revelando algo menos frívolo. "Hacerme autorretratos con hombres me hizo ver cuánto se influyen entre sí los miembros de una pareja", ha explicado. Con los desconocidos que aceptaban posar conversaba sobre lo poco que haría falta para nacer en otra familia o tener otros amigos y otras parejas.
"Mi sueño era vivir de otra manera, mejor que mis padres", ha contado sobre su juventud. En 2017 presentó en la galería Fotografic de Praga una serie sobre su propia familia, y lo acompañó con una confesión que cualquier lector de esta casa reconocerá. Había superado por poco los cuarenta, sus hijas pronto serían mayores y estaba lidiando con la crisis de la mediana edad.
Esta, la de “cómo sería mi vida sí…”, es una cuestión que suele formularse en voz baja cuando las decisiones ya tomadas pesan más que las opciones todavía disponibles. La diferencia es que Pepe llevaba casi dos décadas respondiéndola con vestuario ajeno y hombres prestados.
Hoy enseña en el mismo instituto de Opava donde se formó. Hranice lásky (Fronteras del amor), el libro que surgió de su tesis doctoral, fue candidato al premio Magnesia Litera en 2022.

