Cultura

Descubrimos 'Kurios', el laboratorio más loco del Circo del Sol que nos adentra en la ciencia

'Kurios', el laboratorio más loco del Circo del Sol.. Circo del Sol
  • Un viaje al interior de 'Kurios', el laboratorio más loco del Circo del Sol

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'Kurios- Gabinete de Curiosidades', el laboratorio más loco del Circo del Sol, nos permite acercarnos a la ciencia a través de un espectáculo lleno de acrobacias y diversos números circenses.

La compañía presenta por primera vez en la capital esta producción, estrenada en Montreal en 2014, que combina números acrobáticos, humor y una escenografía inspirada en los grandes inventos del siglo XIX.

Este espectáculo está lleno de curiosidades y se convierte en el show con el mayor número de elementos de utilería usado en la historia de Cirque du Soleil, cuyo equipo de creadores tardó aproximadamente 250 horas en construir la bola de Microcosmos. Destaca también la mano mecánica en 'Kurios- Gabinete de Curiosidades', que pesa 340 kg y mide 4,5 X 2 metros.

'Kurios- Gabinete de Curiosidades' combina números acrobáticos, humor y una escenografía inspirada en los grandes inventos del siglo XIX

El personaje del señor Microcosmos lleva una enorme barriga de nueve kilos, equipada con su propia ventilación, en cuyo interior se descubre una pequeña habitación amueblada. De su vestimenta también emerge una locomotora de 19 metros. Otros personajes pueden encogerse o estirarse gracias a sus trajes, como Nico, el Hombre Acordeón. El equipo dispone de más de 8.000 piezas de vestuario, incluidos zapatos, accesorios y pelucas. Cada artista se encarga además de maquillarse antes de salir a escena, una tarea que puede llevarle entre 40 minutos y dos horas

Un centenar de trabajadores participó en el levantamiento de la Gran Carpa, una estructura de unos 19 metros de altura y más de 50 de diámetro. Para mantenerla en pie se necesitan cuatro mástiles de 25 metros, más de 120 postes y unas 1.200 estacas clavadas a 1,2 metros de profundidad. Su instalación forma parte de una operación que obliga a trasladar prácticamente un pequeño pueblo de una ciudad a otra. El recinto cuenta con zonas de ensayo, camerinos, oficinas, cocinas y espacios de trabajo para los técnicos.

Dentro, la acción se desarrolla en el laboratorio de un científico que está convencido de que existe una realidad oculta a la que todavía nadie ha conseguido acceder. Su taller está lleno de objetos mecánicos, gramófonos, máquinas de escribir y aparatos que parecen sacados de una película de ciencia ficción antigua. Todo cambia cuando una serie de personajes irrumpe en ese espacio y sus inventos comienzan a cobrar vida. El montaje, escrito y dirigido por Michel Laprise, imagina un mundo en el que la tecnología evolucionó por un camino distinto, todavía dominado por las máquinas de vapor. Hay incluso un pequeño juego con el tiempo: al comenzar la función, el reloj marca las 11.11 horas; cuando termina, señala las 11.12.

Los números circenses aprovechan esa premisa para jugar con la percepción del espectador. Uno de los más llamativos es 'El mundo invertido', en el que una cena se reproduce simultáneamente sobre el escenario y en una estancia situada boca abajo, suspendida sobre las cabezas de los comensales. Los artistas comienzan entonces a apilar sillas y a realizar equilibrios que parecen desafiar la gravedad. En otro momento, una acróbata realiza piruetas sobre una bicicleta colgada en el aire, mientras que cuatro intérpretes caracterizados como criaturas marinas ejecutan figuras imposibles sobre una enorme mano articulada. También hay saltos sobre redes, correas aéreas y un número en el que un maestro de ceremonias dirige a trapecistas, equilibristas y otros artistas que el público nunca llega a ver. Es el llamado Circo Invisible, construido únicamente mediante efectos de sonido, gestos y la imaginación de los espectadores.