Robert Kennedy, Pete Hegseth y Michael Waltz, los 'cachas' que rodean a Donald Trump
Son ejemplos de vida salusable o de crisis de la mediana edad.
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Robert Kennedy, secretario de Salud, Pete Hegseth, Secretario de Guerra y Michael Waltz, embajador de EEUU ante la ONU. No se sabe si será por sus cargos o las cargas que estos conllevan pero ya se les conoce como los 'cachas' que acompañan al presidente de EEUU, Donald Trump. Son ejemplos de vida salusable o de crisis de la mediana edad. Porque Kennedy tiene ya 72 años, Hegseth va por los 45 y Waltz tiene 52.
Parece que hay una fiebre por el deporte y la vida sana en la Casa Blanca. Y si no, ahí está Robert Kennedy descamisado, en vaqueros capaz de meterse en una bañera de hielo, hacer ejercicio en una sauna o matarse en el gym. Y publicitando todo en redes.
El secretario de Guerra, también entrenó públicamente para dar ejemplo a sus marines y el embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas se puso a hacer flexiones hace unos días en Ginebra con chaqueta y corbata para dar ejemplo ante un grupo de marines. Y las clavó, todo hay que decirlo.
Todo comenzó hace un año con una apuesta de Kennedy contra el secretario de transportes, Sean Duffy, que terminó en una escena viral que explotó en redes: una competencia de pull-ups en pleno aeropuerto. Ganó Duffy. El Gobierno lanzó un plan de 1.000 millones de dólares para crear zonas fitness, barras de dominadas, áreas de lactancia, espacios de juego para chicos y puestos de comida saludable en las terminales del país.
Kennedy perdió la apuesta en medio del aeropuerto y ya sabemos que en esta saga política lo de perder no es una opción así que el secretario de salud se puso las pilas desde entonces. Y su transformación es evidente. Sus ejercicios, algunos de ellos incluso excesivos, provocan desde la admiración a la risa.
Así que podemos seguir su despliegue de vitalidad patriótica junto a una leyenda del rock cuya mayor contribución a la salud pública hasta ahora ha sido sobrevivir a sus propias giras. Haciendo bici estática dentro de una sauna, un chapuzón en agua fría con los vaqueros puestos y un surrealista brindis con leche entera en el jacuzzy.
Kennedy está creando escuela y Pete Hegseth, secretario de Guerra, le está ayudando liderando al ejército más poderoso del mundo a fuerza de dar ejemplo a sus marines. O compitendo con su homólogo japonés. Porque otra cosa no sabemos, pero la gente que rodea a Trump es competitiva en grado sumo.
El festival de testosterona no termina ahí. Estos días nos ha sorprendido el embajador de la ONU en la cumbre de Ginebra sumándose al ejercicio diplomático y a diferencia de Kennedy, Mike Waltz, coronel retirado de los boinas verdes, opta por la flexión ejecutiva de traje completo y corbata.
Las redes sociales no les dan cuartel y coinciden en que nos encontramos ante una simple crisis de la mediana edad .