La rocambolesca historia de la escultura de la cabeza de Baco antes de ser expuesta en Vitoria: 2.000 años sepultada, 46 escondida en una casa y 4 en una caja precintada

Álava ha abierto la caja precintada que guardaba la cabeza de Baco, como prueba judicial
Álava ha abierto la caja precintada que guardaba la cabeza de Baco, como prueba judicial.. Diputación Foral de Álava
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Vitoria-GasteizTras pasar casi medio siglo desaparecida, la talla original de la cabeza del dios Baco del siglo II será expuesta, en dos meses, en el Museo de Arqueología de Álava, el museo Bibat después de que la Diputación Foral de este territorio vasco abriera la caja precintada que la protegía, con autorización judicial y supervisión técnica.

La pieza, perteneciente al patrimonio arqueológico alavés, rompe así su maleficio que la ha llevado a pasar casi cinco décadas escondida en un domicilio particular y los últimos tiempos, en el interior de una caja precintada, al ser una prueba judicial.

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La desaparición durante casi 50 años de la escultura de Baco, descubierta en el yacimiento de Arkaia en 1976, no pasará a la historia de los más famosos robos de arte de la historia, como el que el año pasado sufrió el Louvre, pero su rocambolesca historia tiene todos los ingredientes para un libro o una película.

Se trata de una pequeña talla de mármol, de unos 1.900 años de antigüedad
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La pieza, en cuestión, es una pequeña talla de mármol, de unos 1.900 años de antigüedad, hallada en el yacimiento de Arkaia en 1976. Hasta ahí, más allá de su importancia como hallazgo arqueológico, nada que reseñar. Si no fuera porque al poco tiempo de su descubrimiento, este resto escultórico de la época romana desapareció.

Escondida en un domicilio particular

Los años fueron pasando y muchos en Álava perdieron la esperanza de recuperar esta pieza de su patrimonio arqueológico, hasta que en 2022, 46 años después de habérsele perdido el rastro, se resolvió el enigma.

La escultura había pasado todo ese tiempo en la casa particular de un político alavés. En concreto del que fuera director de Aguas de la Diputación alavesa Jon Buesa. En 2022, el ex alto cargo del PNV confesó ante la justicia que todo ese tiempo había estado en su poder y entregó la escultura original de la cabeza de Baco del siglo II. La pieza fue almacenada como prueba en el proceso judicial.

Caja en la que ha permanecido almacenada desde que fue localizada en 2022

Cuatro años después, la cabeza de Baco vuelve a ver la luz y el hall del Museo de Arqueología se perfila, si no hay sobresaltos, como su destino final, tras un extraordinario periplo de 2.000 años enterrada en el yacimiento de Arkaia, 46 años oculta en un domicilio particular y varios años almacenada como prueba de un proceso judicial. Si el mismísimo Baco, dios romano del vino, fuera conocedor de la rocambolesca historia de su cabeza por tierras alavesas, se quedaría de una pieza.