Un estudio publicado en 'Environmential Pollution' alerta de los contaminantes emergentes que afectan a las aguas del Caribe
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Según un último estudio publicado en la revista Environmential Pollution, se han encontrado trazas de cocaína, cafeína, paracetamol y diclofenaco en varios tiburones de distintas especies del Caribe. Estos sorprendentes datos han alertado, una vez más, de los peligros de la contaminación de las aguas marinas de zonas tan turísticas como las Islas Bahamas, donde los CEC (contaminantes emergentes) afectan cada vez más a la salud de las especies.
"Este estudio proporciona la primera investigación sobre la presencia de CEC seleccionados (acetaminofén, benzoilecgonina, cafeína, carbamazepina, ciprofloxacino, citalopram, clindamicina, cocaína, diclofenaco, fipronil, fluoxetina, nimesulida, piroxicam, sertralina, sulfametoxazol, triclosán, trimetoprima y tramadol) y sus posibles asociaciones con marcadores fisiológicos sistémicos de salud en el suero de cinco especies de tiburones muestreadas en hábitats costeros de la isla Eleuthera", versa el abstract del estudio.
"Se analizaron muestras de suero para detectar contaminantes emergentes (CEC) mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS) y marcadores fisiológicos mediante espectrofotometría UV-Vis. Cuatro de los CEC investigados (diclofenaco, cocaína, paracetamol y cafeína) se detectaron en concentraciones variables en tiburones de arrecife del Caribe, tiburones nodriza del Atlántico y tiburones limón, lo que demuestra su presencia en el medio ambiente y su biodisponibilidad", concluye el informe.

¿Cómo llegaron al mar estas sustancias?
En cuanto a los efectos que han causado estas sustancias en la salud de los animales marinos, los investigadores son claros: "Además, los tiburones con CEC detectables mostraron alteraciones en los niveles de triglicéridos, urea y lactato en comparación con aquellos en los que no se detectaron estos contaminantes. Este es el primer informe sobre CEC y las posibles respuestas fisiológicas asociadas en tiburones de las Bahamas, lo que subraya la urgente necesidad de abordar la contaminación marina en ecosistemas que a menudo se consideran prístinos", advierte también el estudio.
De acuerdo a los resultados de la investigación, este tipo de sustancias llegaron al mar debido a la "irresponsabilidad humana". Ya fuera por las aguas residuales y los vertidos provocados por los numerosos turistas, los restos llegaron al mar y, con ello, a los animales. Aunque, en el caso de la droga, como así alertaron los científicos, también podría deberse a "cargamentos perdidos o desechados" en el mar.
Sobre si han alterado o no su comportamiento, como ocurre en el caso de los humanos con drogas psicoactivas como la cocaína, por el momento, no se ha confirmado que haya cambiado la conducta de los tiburones. Sin embargo, en estudios similares sí que se demostró que los estimulantes pueden afectar a la energía y respuestas de otras especies de peces. Así, se mantiene un especial cuidado en las especies más afectadas de la zona, como son el tiburón del arrecife del Caribe, el nodriza o el limón.

