Estudios

Investigadores descubren que el ser humano tiene un nuevo 'sentido': la capacidad de reconocer objetos sin tocarlos

Unas manos a punto de tocarse. Anna Shvets/Pexels
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El sentido del tacto en el ser humano gana una nueva capa de profundidad. Hasta tal punto, que se considera este hallazgo como un nuevo sentido en sí mismo: se trata del tacto remoto. O, dicho de otro modo, la capacidad de poder notar y percibir objetos que están a corta distancia, pero sin la necesidad de que los tengamos que tocar.

¿Y de dónde viene este descubrimiento? Investigadores de dos universidades de Inglaterra se dedicaron a estudiar los sistemas sensoriales de algunos animales. En el marco del estudio, se trata de aves costeras como las aves limícolas y los caradrinos. Pero, ¿por qué estas en específico?

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El pico de estas aves es la clave

Investigaciones previas -publicadas en 2016 y 2020- hablaban de cómo las aves pertenecientes a estas familias tienen estructuras internas en el pico que les permiten este tipo de reconocimiento de presas sin tocarlas.

Sin embargo, el medio en el cual esto es posible es crucial: el estudio --tanto de las aves como en humanos-- se ha llevado a cabo en superficies granulares.

Estas aves pueden detectar presas enterradas en la arena, y esto es gracias a las señales mecánicas que se transmiten en esa misma arena. Sin que tengan que tocar al animal que está enterrado, estas son capaces de detectar estos movimientos para después cazar.

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“Las manos tienen más sensibilidad de lo que se pensaba”

Los investigadores decidieron poner a prueba al ser humano con un ejercicio similar. Se pidió que movieran los dedos suavemente en una superficie arenosa.

El objetivo era observar si se podía --o no-- detectar cubos que estaban enterrados. Y aunque nuestra especie no cuenta con los mecanismos que sí tienen las aves, el resultado fue que casi todo el mundo era capaz siempre de localizar el cubo enterrado, pero sin tocarlo.

“Las manos humanas tienen más sensibilidad de lo que se pensaba, ya que detectan la presencia de objetos enterrados al percibir desplazamientos minúsculos en la arena que los rodea”, explican los investigadores.

¿De qué nos sirve tener este tacto remoto?

Uno de las bases es la de ampliar el propio conocimiento que tenemos en tanto a especie y a capacidades que podemos llevar a cabo. De hecho, esta habilidad no estaba documentada, estudiada o contrastada como sí lo está ahora.

Ahora bien, el punto clave es el avance tecnológico en dispositivos de rastreo y de exploración en miniatura o remotos, según explican los investigadores: “al utilizar la percepción humana como modelo, se pueden diseñar sistemas robóticos que integren una sensibilidad táctil similar a la natural”.

De este modo, el sondeo, la excavación o la búsqueda en sitios donde el rango de visión el limitado, saltan a la palestra como campos que podrían ver avances técnicos gracias en esta línea. Pero no es el único.

Los ojos ya se ponen en Marte

Además de la exploración, el espacio también es otro ámbito que puede beneficiarse del desarrollo tecnológico, pero con este nuevo punto de partida. Así lo explica Zhengqi Chen, quién forma parte del grupo de investigación de la Queen Mary de Londres: “Se abren posibilidades para el diseño de herramientas y tecnologías de asistencia que amplíen la percepción táctil humana. Desde robots avanzados que sean capaces de realizar operaciones delicadas a explorar terrenos como el suelo marciano o los fondos oceánico”.