Un cura de Detroit utiliza una pistola de agua para bendecir manteniendo la distancia social

  • El padre Tim Pelc, de 70 años, llevaba mascarilla, guante de látex, la Biblia en la mano y una careta

Grosse Pointe Park es una pequeña localidad cercana a Detroit, en Michigan (EEUU). Allí se encuentra la parroquia de St.Ambrose que, sin quererlo, se ha convertido en una de las más famosas de todo el mundo. Y todo porque tuvieron una idea para promover el distanciamiento social de sus feligreses: rociarlos con agua bendita a distancia con una pistola de agua.

La propia parroquia fue quien subió a Internet las imágenes hace algunas semanas, pero ha sido ahora cuando se han hecho virales, convirtiendo al padre Tim Pelc en un famoso en la red. Ha sido tal su éxito que las redes sociales se han llenado de memes en los que se compara al sacerdote con algunos de los pistoleros más famosos de la historia.

Esta popularidad ha sido recibida con agrado por parte de Pelc, un sacerdote que lleva tres décadas trabajando en la misma parroquia y que nunca imaginó que, a sus 70 años, se iba a convertir en una celebridad. El padre iba bien pertrechado. Llevaba mascarilla, guante de látex, la Biblia en la mano y una careta como precauciones adicionales contra la propagación del coronavirus.

Pelc, en declaraciones al diario BuzzFeed News, explicó que estaba un poco preocupado acerca de cómo podría reaccionar el Vaticano cuando vieran las imágenes en Internet. "Todavía no he escuchado nada", manifestó, tras reconocer que "es un poco alocado".

Aseguró que su idea original era hacer algo para que los niños recordaran una celebración especial y divertida. Entonces se le ocurrió usar una pistola de agua para bendecir las canastas de Pascua de sus feligreses desde una distancia segura, y consultó con un médico de emergencias en Detroit.

Este le dijo que era completamente seguro y acudió con sus hijos con las flores en el coche. Otros fieles se acercaron y la iniciativa, una vez difundida en las redes sociales, ha tenido un amplio eco en todo el mundo. "Se trataba de mantener la tradición y de brindar un poco de optimismo a quienes sienten una sensación de desesperanza durante la pandemia de coronavirus", ha dicho el sacerdote.

Pelc reconoce que está deseando comenzar a celebrar misas, manteniendo las distancias con ayuda de los feligreses para ordenar el servicio y con el aforo reducido, aunque reconoce que la gente aún tiene mucho miedo a contagiarse.