Olga, 23 años: "Tengo tanorexia y estoy poniendo en riesgo mi salud porque tengo obsesión"

  • La tanorexia no sólo es peligrosa para nuestro estado psicológico, sino que también tiene numerosas complicaciones físicas

La tanorexia o adicción al bronceado es un problema psicológico especialmente común durante los meses de verano que provoca la sensación obsesiva de que nunca estás lo suficientemente moreno, realizando conductas compulsivas que pueden poner en peligro la salud de quienes la padecen. Normalmente suelen sufrirlo tanto mujeres como hombres de entre 16 y 30 años, pero nadie está exento de padecer esta adicción. Esto es lo que le sucede a Olga, una chica de 23 años que está recibiendo tratamiento psicológico desde hace dos meses a raíz de un problema de tanorexia y que hoy ha compartido su testimonio con nosotros.

El caso de Olga (23 años):

Siempre me ha gustado ir a la playa y tomar el sol, pero nunca me planteé que tuviese un problema hasta hace unos meses.

Durante todo el verano pasado se me fue bastante de las manos lo de broncearme y me pasé literalmente todos los días en la playa. Ya no sólo es que me tirase en la toalla como un cadáver durante horas, sino que además seguía trucos caseros muy peligrosos para ponerme morena como por ejemplo usar aceite de oliva para potenciar el bronceado. Todo esto sin echarme protector solar. Me quemé varias veces, pero yo pensaba que tarde o temprano las rojeces se convertirían en piel morena. Error… Acabé pelándome y con la piel a parches.

Durante el invierno me daba pánico perder el bronceado y en el fondo no me veía tampoco muy morena, así que empecé a hacerme rayos UVA en un centro estético. Mi intención era ir todos los días, pero las chicas del centro me dijeron que era malo para mi piel. Al final lo que hice fue ir tres días de la semana a ese centro y tres días a otro. No sólo me gasté un pastizal, sino que además me salieron unas manchas horribles y tuve que ir al dermatólogo.

Me derivaron a psicología porque se dieron cuenta de que tenía una obsesión con el bronceado y con tomar el sol, y al final acabé yendo a un psicólogo privado para tratar este problema. Ahora llega el verano y lo paso muy mal. Me cuesta no pasarme todo el día tomando el sol y al final lo que hago es utilizar un spray autobronceador para evitar abusar de la playa.

Creo que la gente minimiza este problema y se piensan que no es nada, pero quienes lo sufrimos sabemos lo mal que se pasa. No somos una minoría. Probablemente de la gente que ves en la playa o en la piscina cada día, muchos tengan conductas tanoréxicas. El problema es que no se habla de esto y el bronceado es algo estéticamente muy bonito. Tenemos que diferenciar los límites de la belleza y de la salud, esa es mi prioridad ahora".

Analizando la tanorexia

El mayor problema de la tanorexia es que quienes la padecen no suelen pedir ayuda psicológica.

Por un lado, estar moreno es algo estéticamente deseable según nuestra cultura. La sociedad occidental considera la piel bronceada como algo bonito y atractivo. En cambio, en muchos países asiáticos sucede lo opuesto: utilizan cremas blanqueantes, protección solar muy alta e incluso paraguas, ropa de manga larga y sombreros que les tapen del sol durante los meses de verano.

Por otro lado, algunos especialistas no tienen muy claro qué tipo de trastorno es la tanorexia. Al ser un problema bastante nuevo y más infrecuente que otros trastornos, no podemos encontrarlo en los manuales de psiquiatría y psicología. Sin embargo, se podría considerar un tipo especial de trastorno dismórfico corporal. En este caso, la imperfección con la que se obsesionan los pacientes sería la palidez, llevando a cabo conductas compulsivas muy peligrosas para ponerse morenos, aunque ya lo estén.

Los riesgos de la tanorexia

Como decíamos al comienzo del artículo, las personas con más riesgo de padecer este trastorno son hombres y mujeres de entre 16 y 30 años, y algunas señales de alerta son:

  • Tener una piel excesivamente morena y con un aspecto antiestético (deshidratada y quemada).
  • Tomar el sol a las horas más peligrosas del día, es decir, entre las 12:00 y las 17:00.
  • Sentirte irritable y de mal humor si no puedes tomar el sol.
  • Mirarte en el espejo una y otra vez para comprobar el tono de bronceado que tienes.
  • Pensar que estás más pálido de lo que objetivamente estás.
  • No usar protección solar.
  • Acudir compulsivamente a centros de rayos UVA.

En consecuencia, pueden surgir numerosas complicaciones físicas como manchas en la piel, quemaduras solares, arrugas prematuras, reacciones alérgicas, picazón, sequedad, irritación cutánea, golpes de calor, deshidratación y, en algunos casos, melanomas. Los melanomas son un tipo de cáncer cutáneo o de piel asociado a la exposición solar. En los casos más graves puede producirse metástasis, que es la propagación del tejido maligno a otros órganos.

El problema de la tanorexia no sólo es a nivel físico, sino que psicológicamente puede agotar a los que la sufren provocando ansiedad, un déficit de autoestima y síntomas depresivos.

Teniendo todas estas complicaciones en mente, lo más acertado es pedir ayuda profesional. Ponte en manos de un psicólogo porque la tanorexia es una adicción muy peligrosa que debe ser tratada.