La tenista Marina Bassols denuncia amenazas de muerte por culpa de las apuestas deportivas: "Te voy a asesinar, sé dónde vives"
El miedo la acompaña desde que alguien apostó por ella en la previa del torneo de Bogotá. "Tuve la mala suerte de perder..."
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El mundo de las apuestas mueve tanto dinero que los deportistas están empezando a sufrir amenazas de muerte dependiendo de si ganan o pierden un partido. La última en denunciarlo, públicamente, ha sido la tenista Marina Bassols. Informativos Telecinco ha estado con ella y nos enseña los mensajes que ha recibido tras una de sus derrotas. Son tan duros como explícitos: "Te voy a asesinar. Sé dónde vives. Te voy a matar 100% tía, ten cuidado por dónde pisas".
El miedo la acompaña desde que alguien apostó por ella en la previa del torneo de Bogotá. "Tuve la mala suerte de perder...", reconoce. Recuerda ahora que "me dijeron cosas horribles, e incluso ahora me cuesta un poco volver a decirlas. Nunca había recibido este tipo de mensajes, me entra un poco el miedo".
Pero, lejos de acobardarse, ella misma lo denunció en redes sociales. "Es una barbaridad los mensajes que llegamos a recibir y a normalizar".
Su caso no es único como señala David Pérez, director técnico de Episteme Investigación e Intervención Social, que reconoce que las amenazas a los tenistas y a los deportistas de élite vienen de larga data especialmente desde la emergencia de las apuestas online".
Como señala Luis Miguel Cabeza de Vaca, vicepresidente del Consejo Empresarial del Juego, "se busca provocar desestabilizar a esta persona para beneficiarme yo".
Pero a Marina le ha costado sudor y lágrimas volver a la normalidad ante una situación que no es la única deportista de élite que sufre. Solo en el último año las apuestas deportivas online aumentaron un 32 por ciento. Con ellas también las presiones y amenazas. "Lo sufrió hace solo unos meses español Nicolás Sánchez", reconoce Marina, "que conoce el caso de otras compañeras a las que les han mandado fotos de sus familias".
El mensaje de Marina es claro: "¿Hasta cuándo vamos a permitir esto? ¿Vamos a esperar a una desgracia para que alguien reaccione?"