Cuando 'el Buitre' metió cuatro: 40 años del histórico 5-1 de España a Dinamarca en el Mundial de México

Butragueño se convirtió en el héroe de todo un país con su póker en los octavos de final de la Copa del Mundo de 1986
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La noche del 18 de junio de 1986 millones de españoles trasnocharon para ver a la selección española pelear con Dinamarca por un puesto en los cuartos de final del Mundial de México. Y pocas veces un país ha celebrado con tanto júbilo aquel histórico 5-1 que, cuarenta años después, aún permanece congelado en la memoria colectiva como una de las noches más mágicas del fútbol español. A la mañana siguiente Emilio Butragueño, autor de cuatro de los cinco goles, había dejado de ser únicamente el gran ídolo del Real Madrid para convertirse en el héroe de toda una nación.
Antes de aquel encuentro, 'el Buitre' ya era un fenómeno social. Su irrupción en el Real Madrid apenas dos años antes había revolucionado el fútbol patrio, y la famosa 'Quinta del Buitre' a la que él ponía nombre llenaba estadios, portadas y conversaciones de bar. Su aspecto tímido, casi universitario, tan alejado del prototipo del rudo hispano de pelo en pecho, contrastaba con una inteligencia sobre el césped que desconcertaba a los defensas. No necesitaba fuerza descomunal ni velocidad de atleta olímpico. Le bastaban un desmarque, un regate corto y una décima de segundo para cambiar un partido.
Conviene recordar que entonces aún faltaban muchos años para la apoteosis colectiva de Sudáfrica 2010. En aquella época España no estaba acostumbrada a ganar títulos pero llegaba a aquella cita mundialista con la maleta cargada de ilusiones, aún con el recuerdo reciente de la final de la Eurocopa de 1984 perdida ante Francia y con el desastre que fue el Mundial 82 prácticamente olvidado. Había motivos para el optimismo, aunque desde el primer momento ya hubo que remar contra el viento en contra, con aquella injusta derrota en el debut ante Brasil (0-1), la del famoso gol fantasma de Míchel.

Sea como fuese, España se había plantado en octavos y Dinamarca aparecía como una montaña difícil de escalar. Los daneses eran una de las grandes sensaciones del campeonato. Jugaban con valentía, atacaban sin complejos y muchos especialistas los situaban entre los candidatos a llegar muy lejos. Era una misión complicada.
Cuando 'el Buitre' desplegó sus alas
Lo que ocurrió en en Querétaro sigue teniendo algo de leyenda. Jesper Olsen adelantó a lo daneses pasada la media hora al transformar un penalti cometido por Ricardo Gallego. Pero justo antes del descanso Butragueño aprovechó un grave error defensivo del propio Olsen para batir al portero Lars y reinstaurar las tablas en el marcador. Fue ya en la segunda mitad cuando el 'Buitre' desplegó sus alas y firmó otros tres tantos (Andoni Goikoetxea marcó el restante) que todavía hoy forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones.
Cada aparición del 7 madridista parecía una lección de intuición futbolística. Se movía entre los centrales como si conociera de antemano cada rebote, cada pase y cada espacio libre. El balón siempre acababa donde él estaba. Las imágenes han envejecido, pero mantienen intacta su capacidad para emocionar. En una época sin redes sociales ni repeticiones infinitas en el teléfono móvil, aquella actuación se transmitió de boca en boca durante días.

Para muchos aficionados fue el momento en el que España descubrió que podía competir con cualquiera. También fue la consagración definitiva de un jugador que ya había enamorado al Bernabéu pero que, desde entonces, pasó a ocupar un lugar reservado para muy pocos. El país entero se dejó llevar por la euforia. Los periódicos hablaban de hazaña, las radios repetían una y otra vez los goles y la ilusión recorría las calles. Parecía que el campeonato podía convertirse en una aventura inolvidable.
Batacazo de realidad
Pero el fútbol rara vez sigue el guion que imagina la afición. Apenas unos días después, el sueño español se apagaría en los cuartos de final frente a Bélgica, en un partido dramático que terminó resolviéndose en la tanda de penaltis. La eliminación dejó una sensación amarga -una que en años sucesivos se volvería trágicamente recurrente-, aunque ni siquiera aquella despedida pudo borrar el recuerdo de la gran obra maestra de Butragueño. Cuatro décadas después, la afición aún recuerda el día en el que 'el Buitre' voló más alto que nunca.
