Salvados por el sector exterior: el motor de las exportaciones cubre la caída del consumo de las familias

  • Las exportaciones superan ya en un 11% los niveles precovid y lideran la recuperación

  • Por segundo trimestre consecutivo el gasto de los hogares registra un descenso significativo

  • Aunque hay división en la previsión de cifra de crecimiento, los expertos coinciden en que el año 2023 irá de menos a más

Si no hubiese sido por el sector exterior, la economía española en lugar de crecer en el primer trimestre de este año habría retrocedido. El PIB avanzó un 0,5%, por encima de la mayoría de las previsiones, gracias a las exportaciones y, en segundo lugar, a la inversión de las empresas. Ambos componentes compensaron el descenso del consumo de los hogares y el gasto público entre enero y marzo.

Las exportaciones (donde se incluye el turismo) se sitúan ya como el indicador más aventajado del PIB: superan en un 11% el nivel que tenían antes de la pandemia. Cambia el motor de crecimiento de la economía en el arranque de 2023, pero es una tendencia que se veía venir en los últimos meses.

No es solo por la vuelta de los turistas internacionales, aunque esta recuperación es muy relevante en el caso de la economía española. Nuestro país está también mejorando sus cifras de ventas al exterior de servicios tipo consultoría, contabilidad, ingeniería, arquitectura, publicidad... Las exportaciones de mercancías sufrieron un ligero retroceso del 0,5% en el arranque del trimestre, seguramente por la debilidad de nuestros principales socios europeos. El tímido avance de una décima del PIB de la zona euro da una idea del momento económico que atraviesa Europa.

Depende cuál sea la referencia elegida, el PIB ya estaría prácticamente en sus niveles precovid. Lo que sí queda claro es que hay dos componentes que se resisten a cruzar esa línea cero que marca la recuperación total de la normalidad del año 2019. En esa situación está la inversión (un 4,9% todavía por debajo) y el consumo de los hogares (un 2,9% todavía para volver a la situación precovid).

En el caso de las exportaciones la vuelta a cifras prepandemia se consiguió a finales de 2021 y ha sido una recuperación ascendente hasta liderarla este primer trimestre de 2023. El gasto público es el único gran componente del PIB que nunca ha estado por debajo de los niveles de 2019.

La incógnita del consumo

De esas dos variables rezagadas, el gasto de las familias es el que más dudas suscita. En el caso de la inversión se espera un tono positivo este año con la llegada de más fondos europeos. De hecho, en el primer trimestre ya avanzó un 1,2% en tasa trimestral después de medio año en negativo.

Sin embargo, los hogares redujeron su consumo por segundo trimestre consecutivo. El dato provisional es de una caída del -1,3% después del -1,7% registrado en la última parte de 2022. Si nos saltamos el episodio de la pandemia, habría que retroceder a la crisis del año 2012 para encontrar dos trimestres seguidos de caída del consumo de los hogares en estos niveles.

El número de incógnitas para las economías de las familias sigue sin despejarse.

Hace unas semanas el Banco de España calculaba que todavía quedaba pendiente trasladar la mitad de la subida de tipos a las hipotecas. Es decir, las familias todavía no han visto repercutido del todo en sus letras el encarecimiento del dinero. El 75% del stock de los créditos ligados a la vivienda en España están ligados a la evolución del Euríbor.

El problema, según algunos analistas, es que el consumo de los hogares viene registrando desde la pandemia un comportamiento bastante volátil y complicado de anticipar. También es cierto que los últimos datos del PIB son preliminares y la publicación de las cifras definitivas puede deparar alguna sorpresa, como ya ha ocurrido en el pasado reciente.

En el Ministerio de Economía no parecen estar tan preocupados por cómo van a encajar los hogares el impacto de la subida de tipos. Nunca se había registrado un movimiento al alza tan abrupto en tan poco tiempo y además con pérdida de poder adquisitivo por culpa de la inflación. Desde el Gobierno se apunta a la fortaleza de los datos del mercado laboral como signo positivo al que se agarran las familias. La idea es que, si el empleo va bien, las economías domésticas seguirán resistiendo.

Un dato de la Encuesta de la Población Activa (EPA) publicada esta semana podría apuntar en esta dirección. La población activa registró su mayor incremento para un primer trimestre desde que se tienen datos. Casi 100.000 personas se activaron para trabajar. Esto podría indicar que confían en encontrar un empleo --por lo tanto sus expectativas son positivas--, aunque también podría ser una señal de que los hogares perciben que hay que complementar como se pueda los ingresos domésticos.

Todavía quedan nueve meses de datos por delante para seguirle la pista a la economía. La cifra del primer trimestre apunta a un crecimiento más robusto el inicialmente previsto por muchos analistas. El Gobierno mantiene su pronóstico en el 2,1% convencido sobre todo por el aterrizaje de los fondos europeos. La inversión y las exportaciones (que de nuevo recordamos incluyen el turismo internacional) serán claves en 2023. En lo que sí coinciden los expertos económicos es en que éste será un año de menos a más.

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