Un año después, el sistema eléctrico se ha reforzado, lo que supone un sobrecoste de unos mil millones anuales
La CNMC ha abierto más de treinta expedientes y los tribunales tendrán que dilucidar las responsabilidades de cara a las indemnizaciones
Cuando se cumple un año del apagón, las conclusiones para los expertos son claras. Es muy improbable que vuelva a ocurrir, aunque el riesgo cero no existe, y podría haberse evitado.
Los informes elaborados hasta ahora hablan de una causa multifactorial que llevó a un fallo en el control de tensión, mientras que la Comisión Nacional de Los Mercados y la Competencia abre expedientes a Red Eléctrica y las compañías eléctricas, a las empresas. Además, ha regulado para que las renovables puedan participar también en el control de tensión, con años de retraso según apunta Red Eléctrica, y las centrales de energía renovable han empezado hacerlo.
Son pocas aún, unas 70, y llevan poco más de un mes. Muchas más están en el proceso, lo que debe conducir a reducir los sobrecostes en el mecanismo reforzado puesto en marcha para garantizar el controlar tensión, que tiene disponibles a más centrales de ciclo combinado (que queman gas) para asegurar la estabilidad del sistema. Según Jorge Morales, director de Próxima Energía, en el mes de marzo ya se ha conseguido reducirlos un 30%.
Las empresas se confiaron el día del apagón
Pero si enfocamos a la capacidad instalada, el experto en energía e investigador del CSIC, Antonio Turiel, destaca que es excesiva y que es esta circunstancia la que también llevó a las empresas a confiarse, el día del apagón, por la necesidad de rentabilizar sus inversiones. Y es que generamos mucha más energía eléctrica, de la que consumimos.
En el pico más alto de consumo, gastamos tres veces menos de la potencia máxima instalada. Porque la demanda de electricidad está estancada e incluso baja, sólo el 22% de la energía que consumimos proviene de la electricidad.
Turiel apunta a la imposibilidad de cumplir el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, mientras Morales insiste en la necesidad de electrificar la energía. Los datos son tozudos, la demanda de energía es un 20 por ciento inferior a la planificada en el PNIEC.

