El cierre de la siderúrgica más grande de Europa, una bomba social que amenaza al Gobierno italiano
La decisión de ArcelorMittal podría dejar en la calle a 10.000 personas
El Movimiento 5 Estrellas retiró una ley que le otorgaba inmunidad a la empresa y le ha otorgado esta argumento para cesar la actividad
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RomaEl primer ministro italiano, Giuseppe Conte, acudió hace días a la fábrica de aceros de Taranto, que amenaza con echar el cierre y dejar en la calle a cerca de 10.000 trabajadores. Intentó calmar los ánimos afirmando que no tiene “una solución en la mano” y decenas de ellos le acosaron a las puertas de la instalación.
Había quienes pedían clausurar la planta por su contaminación, ex trabajadores y empleados desencantados con los sindicatos. La crisis se ha convertido ya en una bomba por su impacto económico para el Gobierno, que teme aún más el estallido social que podría provocar el despido de miles de personas.
ArcelorMittal quiere cerrar la planta
Días antes de la visita de Conte, la propietaria de la fábrica, la compañía franco-india ArcelorMittal, había comunicado su decisión de abandonar el negocio. Su gestión comenzó sólo hace un año, cuando firmó un acuerdo con el Gobierno italiano para hacerse cargo de la siderúrgica, considerada la mayor de Europa, e invertir en ella 4.000 millones de euros.
La acería nació en 1961, controlada por el Estado, bajo el nombre de Ilva. Fue una de las grandes fuentes de empleo para el sur de Italia durante décadas, pero en los noventa no sobrevivió a la fiebre de las privatizaciones. La compró entonces el grupo siderúrgico italiano Riva, al que en 2012 le retiraron el contrato tras una investigación por los altos niveles de contaminación que emitía la planta.
Para proteger el empleo, el Ejecutivo creó una ley que exoneraba de responsabilidad civil a un potencial comprador mientras adecuaba el sistema de producción a los estándares medioambientales y con estos términos convenció a ArcelorMittal en 2018.
Cerrar la planta, un objetivo del Movimiento 5 Estrellas
El cierre por motivos ecológicos fue durante años una de las batallas del Movimiento 5 Estrellas (M5E), que en las últimas generales consiguió en la región de Puglia, donde se ubica la fábrica, un 45% de los votos. Sin embargo, cuando llegó al Gobierno se dio de bruces con la realidad y el líder de la formación, Luigi Di Maio, entonces ministro de Trabajo, se vio enfangado en esta crisis sin poder cerrar la planta y proteger el empleo al mismo tiempo.
Hasta que el M5E cambió la coalición con la ultraderechista Liga por los socialdemócratas del Partido Democrático (PD). Di Maio, contrario a la alianza con el PD, perdió la batalla y también el control del grupo parlamentario. Así, una quincena de diputados ‘grillinos’ impulsaron en el Parlamento una moción para retirar esa ley que protegía a la empresa que comprara Ilva y que ahora le ha servido a ArcelorMittal para justificar su marcha.