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Banderas rojas para saber si tu pareja te manipula económicamente: desde controlar tu Bizum y tus gastos

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Bandera roja. Pixabay
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Puede empezar con una simple pregunta: “¿De verdad necesitabas comprar eso?”. Pero lo que parece una observación puntual puede convertirse en un patrón sistemático de control. La manipulación económica en la pareja no siempre se ve, no siempre deja huella, pero sí impacta profundamente en la autonomía, la autoestima y la capacidad de decisión de quien la sufre.

Control del Bizum, restricciones de gasto y chantajes sutiles

Algunos de los indicios más frecuentes de manipulación económica empiezan por la sensación o, incluso, requerimiento de justificar cualquier gasto, incluso aunque este sea pequeño. También es una señal de alarma el control del dinero, o que directamente no nos permitan acceder libremente a nuestro propio dinero. 

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Tampoco es de recibo que sea la pareja quien gestione exclusivamente las cuentas o incluso impida el uso de tarjetas o aplicaciones tan cotidianas como Bizum. El mismo tipo de red flag sería cuando hay represalias emocionales o discusiones si se realizan compras sin autorización previa.

Todas estas conductas, explica la psicóloga Pilar Guerra, pueden formar parte de una relación de dependencia basada en el poder financiero. La experta añade: “Es muy difícil salir de este tipo de control si no se identifica a tiempo y se pide ayuda profesional”.

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En este sentido, la ONG Fundación Ana Bella advierte que este tipo de violencia puede manifestarse a través de pequeños gestos que normalizan la desigualdad como supervisar los gastos diarios, imponer límites de gasto personal o prohibir suscripciones sin “permiso”.

Violencia económica como violencia de género

En España, la violencia económica está reconocida como una forma de violencia de género, recogida explícitamente en la Ley Orgánica 1/2004. Se trata de un fenómeno aún invisibilizado, pero que afecta de forma directa a la capacidad de muchas mujeres para romper con relaciones abusivas al no tener independencia económica.

Se han conocido casos en los que exparejas “hacían capturas de sus movimientos por Bizum” y “le devolvía con amenazas los gastos que no le parecían bien”.

Este tipo de prácticas no siempre están tipificadas como delito específico según la ley, pero pueden formar parte de una estrategia de coacción o dominación con implicaciones legales, especialmente en contextos de separación o custodia.

Cuentas, nóminas y silencios: la violencia también es económica

Según los últimos datos, el 21% de las mujeres españolas ha sufrido algún tipo de control económico por parte de su pareja, y que una de cada tres víctimas de violencia de género no ha podido dejar la relación por falta de recursos económicos propios.

La psicóloga Lorena Torrente lo explica diciendo que “La violencia económica es una de las formas más silenciadas, porque suele venir camuflada de preocupación, protección o prudencia financiera”.

Las formas que puede adoptar esta manipulación incluyen retener el salario o exigir entregarlo íntegro, impedir el acceso a la cuenta común, hacer o pedir préstamos en nombre de la pareja sin su consentimiento, bloquear decisiones financieras o desvalorizar cualquier iniciativa económica.

¿Qué hacer si lo estás viviendo?

Las expertas coinciden en que la mejor herramienta es la detección temprana. Para ello, lo mejor es no obviar los abusos y avisos, y tomar medidas en cuanto estos aparezcan. Para ello existe un número de teléfono gratuito y confidencial para denunciar estas situaciones, el 016. También es posible acudir a los servicios sociales municipales, donde se puede solicitar orientación económica y jurídica. Asimismo, existen asociaciones como Ana Bella o Fundación Mujeres, con programas específicos para recuperar la autonomía financiera.