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Qué es el trading y cómo funciona

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Trading. Getty Images
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Comprar y vender en segundos. Apostar por la subida de una acción, o anticipar su caída. Acertar, o fallar, en tiempo real. Así funciona el trading, una actividad financiera cada vez más popular, con miles de pequeños inversores conectados a plataformas digitales que operan sin descanso.

Más que una moda, el trading se ha convertido en una puerta de acceso a los mercados que antes estaba reservada a grandes bancos o corredores. Hoy, basta un móvil y una buena conexión a internet para hacer lo que antes solo ocurría en los parqués de las principales plazas bursátiles.

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Trading: el arte de especular con método

A diferencia de las inversiones clásicas, pensadas para el largo plazo, el trading se mueve a otro ritmo, dando más importancia al corto plazo, o incluso al muy corto. Aquí no se compra una acción para guardarla años, sino para aprovechar su oscilación inmediata. Si sube unos céntimos, se vende. Si cae, se asume la pérdida o se ejecuta un stop. El objetivo es siempre el mismo, y pasa por sacar el máximo partido posibles a los movimientos del mercado, por muy mínimos que estos sean.

El trader, ya sea este profesional o un particular que no se dedica a ello a tiempo completo, compra y vende activos como acciones, divisas, índices, materias primas o criptomonedas. Y lo hace desde plataformas especializadas que permiten abrir y cerrar posiciones al instante, con herramientas de análisis, gráficos en tiempo real y órdenes programadas para limitar riesgos.

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En estos mercados se puede negociar prácticamente todo. Desde acciones de grandes compañías como Amazon o Telefónica, hasta materias primas como el oro o el petróleo. El mercado de divisas, el conocido forex, también es uno de los favoritos de los traders, por su enorme liquidez y funcionamiento las 24 horas. A esto se suman los índices bursátiles, los contratos por diferencia (CFDs), los futuros y las criptomonedas.

Cada activo tiene sus reglas, su comportamiento y su nivel de riesgo. Pero todos comparten algo: se mueven en función de la oferta y la demanda, y esa dinámica es la que el trader intenta anticipar.

Cómo funciona en la práctica

El proceso es sencillo en apariencia: se abre una cuenta en un bróker o plataforma de trading, se deposita dinero y se elige un activo. A partir de ahí, el trader analiza el mercado, toma una posición (de compra o de venta) y gestiona la operación. Puede cerrarla minutos después o mantenerla abierta durante días, dependiendo del tipo de estrategia. 

El funcionamiento del trading exige más que intuición. Requiere análisis técnico, comprensión del contexto económico y, sobre todo, control emocional. Porque los movimientos rápidos del mercado pueden ser tan adictivos como peligrosos, y saber cuándo retirarse es tan importante como saber cuándo entrar.

Además, muchas plataformas permiten operar con apalancamiento. Es decir, mover más dinero del que realmente se tiene. Esto puede multiplicar los beneficios, pero también las pérdidas. Una doble cara que conviene tener muy presente.

Forex

Estrategias para todos los ritmos

Dentro del mundo del trading, no todos juegan igual. Están los scalpers, que abren y cierran operaciones en cuestión de segundos buscando acumular una serie de pequeñas ganancias sostenidas en el tiempo. Los day traders, que mantienen sus posiciones solo durante el día y las cierran antes del cierre del mercado. Y los swing traders, que aguantan varios días esperando movimientos más amplios.

Cada estilo exige una preparación diferente. No es lo mismo pasar horas frente a múltiples pantallas que operar con calma tras una semana de análisis. Pero todos parten de una misma premisa: entender cómo se mueve el precio y tener una estrategia clara antes de entrar al mercado.

España frente al mundo: precaución y regulación

En España, el trading está regulado, pero no supervisado en tiempo real. La CNMV alerta con frecuencia sobre el riesgo de operar con brókers no autorizados, especialmente cuando se trata de productos complejos como los CFDs. Aunque muchas plataformas extranjeras ofrecen servicio a usuarios españoles, no todas cuentan con garantías suficientes.

La fiscalidad tampoco es un detalle menor: los beneficios obtenidos en trading tributan en el IRPF como ganancias patrimoniales. Y no declararlos puede salir caro. Por eso, antes de operar, conviene informarse no solo sobre el mercado, sino sobre las implicaciones legales y fiscales que conlleva.

En definitiva, el trading no es una ruleta financiera, ni una fórmula para hacerse rico de la noche a la mañana. Es una actividad que exige disciplina, formación y una gestión de riesgos impecable. Los que lo practican con seriedad saben que se trata de una carrera de fondo. Los que entran sin preparación suelen salir con pérdidas.

Por eso, antes de abrir una cuenta y lanzarse a comprar y vender, conviene hacerse una pregunta: ¿quieres entender el mercado… o solo jugar con él?