Factura luz

El hábito nocturno que puede estar disparando tu factura de la luz sin que lo sepas

Aparatos conectados y cargando durante la noche
Aparatos conectados y cargando durante la noche. Telecinco.es
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Cada noche, antes de irse a dormir, la mayoría de las personas hacen lo mismo, y apagan el televisor desde la cama, con el mando a distancia, o dejan el ordenador en reposo, o se olvidan que la consola sigue conectada y salen del salón sin pensar más en ello. Lo que no ve es la hilera de lucecitas rojas y naranjas que quedan brillando en la oscuridad, y que cuestan dinero.

El gasto que nadie realiza conscientemente

El hábito nocturno que más impacto tiene en la factura eléctrica no es, al contrario de lo que mucha gente cree, dejar el cargador del móvil enchufado. Cuando tenemos un cargador enchufado pero sin tener el móvil conectado, su consumo es inferior a 0,2 vatios. Incluso suponiendo que se dejase enchufado durante las 24 horas del día durante los 365 días del año, estamos hablando de un consumo de menos de 2 kWh en todo el año, es decir, menos de 30 céntimos. 

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El problema real está en otro sitio, en los aparatos que nos dejamos en espera por toda la casa. Según el IDAE, la media anual de consumo energético de los hogares españoles ronda los 3.487 kWh, de los cuales cerca de 300 kWh corresponden a este consumo no detectado a simple vista. Es lo que se llama consumo fantasma.

Endesa ha publicado los datos de consumo fantasma por aparato, y las cifras son más reveladoras que cualquier advertencia genérica que se pueda lanzar al aire. Un portátil absolutamente apagado consume, por el mero hecho de seguir enchufado, alrededor de 35 kWh al año, lo que en la factura puede llegar a convertirse en 6 euros. Un equipo de música consume en standby unos 53 kWh anuales, equivalentes a alrededor de 9 euros al año. Un monitor CRT de 32 pulgadas llega a gastar en standby unos 53 kWh anuales, mientras que una televisión de plasma de 42 pulgadas tiene un consumo fantasma de 26 kWh al año, que se traduce en aproximadamente 4,5 euros. 

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Y entre los electrodomésticos que más consumen en modo espera, hay sorpresas. La lista incluye la caldera de gas, con hasta 27 kWh al año en standby; los asistentes de voz, con 26 kWh; y los robots aspiradores, con 23 kWh. Aparatos que nadie asociaría a priori con un consumo eléctrico nocturno elevado, pero que suman gasto en silencio. 

Es importante ser conscientes de que el impacto real de todo esto no llega por un único aparato, sino que proviene de la suma de todos los que quedan en standby al mismo tiempo durante las ocho horas que el hogar duerme. El consumo fantasma puede representar entre un 7% y un 11% del gasto total en electricidad de los hogares españoles. 

Si el consumo energético anual de un hogar es de 3.487 kWh, alrededor de 300 kWh podrían ser atribuibles al consumo fantasma, lo que supone un gasto adicional de entre 50 y 60 euros anuales. Es más, hay estimaciones que afirman que este sobrecoste podría llegar a los 180 euros al año. 

El consumo fantasma

Por qué el apagado con el mando no apaga

Hay un malentendido de fondo que explica por qué este hábito persiste. El standby está diseñado para hacerte la vida más cómoda. Así, en lugar de tener que levantarte y apagar del todo la tele con el interruptor manual, se apaga a distancia con el mando y así se queda en standby, lista para volver a utilizarse de nuevo a ritmo de mando a distancia. Sin embargo, al dejarla así, la energía que consume es prácticamente la misma que si estuviese funcionando con normalidad. 

Además, hay una segunda vía de consumo que muchos desconocen. La mayoría de aparatos que se enchufan a una corriente eléctrica incorpora un transformador interno que genera un consumo incluso cuando esos aparatos están en OFF. Muchos no tienen ningún piloto que indique que están en standby. Simplemente siguen consumiendo mientras están enchufados, sin avisarlo de ninguna manera.

Una solución que cuesta 10 euros

Cortar de raíz con el consumo en standby es tremendamente sencillo con tres pasos: 

  1. Desenchufar el aparato, porque apagarlo no es suficiente si sigue conectado a la red
  2. Desenchufar también las fuentes de alimentación cuando el aparato y su transformador son piezas separadas
  3. Poner una regleta con interruptor para desconectar varios aparatos a la vez cada vez que se salga de casa o se vaya a dormir.

Una regleta con interruptor cuesta entre 8 y 15 euros. El ahorro anual que puede generar en standby nocturnos supera con creces esa inversión ya desde el primer año. El ruido de fondo eléctrico que el hogar produce mientras duerme tiene precio, y apagarlo con un solo clic es un ejercicio de eficiencia energética de lo más sencillo y útil para el bolsillo.