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'Shock Call', la estafa en auge por la que te hacen creer que un familiar ha causado un accidente y te piden dinero

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Una más de las estafas telefónicas actuales. Unsplash
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La Policía Nacional ha lanzado una alerta en sus redes sociales sobre una nueva modalidad de fraude telefónico denominada shock call, un término inglés que define exactamente lo que hace: una llamada diseñada para provocar un estado de shock emocional tan intenso que la víctima pierda la capacidad de razonar y entregue su dinero sin cuestionarse nada.

El guión: muerte, prisión y diez minutos

El modus operandi sigue siempre el mismo guión, como si de una obra de teatro se tratara. Los estafadores llaman haciéndose pasar por agentes de la autoridad y comunican que un familiar directo ha provocado un accidente mortal. El accidente más habitual en el guion que han identificado las autoridades es el de alguien que iba mirando el teléfono móvil mientras conducía y ha matado a un bebé, causando además lesiones graves a la madre del menor.

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Lo siguiente que te dirán es que esa persona necesita que alguien pague una suma de dinero para evitar que vaya a prisión. Se aprovechan así de tu estado de shock y te citarán de inmediato en un lugar próximo, sin dejar que cuelgues, para que no te dé tiempo a contactar con nadie. Además, la elección como punto de encuentro un lugar próximo a una institución judicial es la guinda, al aumentar la credibilidad del engaño y acortar el tiempo disponible para que la víctima reaccione.

Lo que hace especialmente eficaz al shock call es su comprensión de la neurología del miedo. Cuando el cerebro humano recibe información sobre una amenaza que afecta a un ser querido, activa automáticamente respuestas de estrés que reducen la capacidad de razonamiento lógico. La urgencia extrema no permite que el sistema prefrontal, responsable del pensamiento crítico, entre en funcionamiento.

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A eso se suma que los delincuentes que emplean esta técnica suelen contar con información previa sobre sus víctimas, obtenida mediante técnicas de phishing, filtraciones de datos o investigación en redes sociales. Pueden mencionar el nombre del familiar que supuestamente ha tenido el accidente, o detalles sobre la familia que otorgan verosimilitud al relato. Esto es uno de los factores que diferencia al shock call de las estafas telefónicas genéricas.

Estafas telefónicas

Las cuatro señales de alerta

La Policía Nacional ha establecido cuatro principios básicos para identificar y neutralizar el shock call antes de caer en él.

  • Las autoridades nunca solicitan pagos por teléfono. Jamás. Ningún agente de ningún cuerpo de seguridad del Estado tiene atribuciones para pedir a un ciudadano que entregue dinero o joyas por teléfono para librar a alguien de la detención.
  • En España, las fianzas judiciales nunca se abonan en cuentas particulares. Cualquier pago relacionado con un procedimiento judicial pasa por canales oficiales: el juzgado, el banco, el letrado. No existe ninguna circunstancia legal en la que un "agente" te llame por teléfono y te cite en un aparcamiento o detrás de unos juzgados para recoger efectivo y joyas.
  • Desconfía de cualquier llamada que no te permita colgar. El hecho de que el interlocutor insista en que permanezcas en línea y no contactes con nadie es, en sí mismo, la señal más clara de que algo va mal. Un agente real nunca te prohibiría llamar a tu familiar para verificar su estado.
  • Cuelga y llama directamente al familiar. No al número que te han dado, no a través del interlocutor: llama al teléfono de esa persona que supuestamente está implicada en el accidente. En el tiempo que tardan en convencerte de que no lo hagas, ya habrías podido verificar que está en casa, en el trabajo o perfectamente.

Qué hacer si ya has sido víctima

Si has entregado dinero, joyas u objetos de valor tras una llamada de estas características, el tiempo es crítico. El primer paso es llamar a tu banco para intentar bloquear cualquier transferencia que puedas haber realizado. El segundo, recopilar toda la evidencia disponible: números de teléfono, mensajes, capturas de pantalla. El tercero, presentar denuncia en cualquier comisaría de la Policía Nacional o a través de sus canales oficiales. Las llamadas falsas con suplantación de la identidad policial constituyen una infracción penal, no solo administrativa.