Las personas mayores de 55 años tienen mayor implicación laboral, según un estudio

Los trabajadores sénior presentan un mayor vínculo con la organización, según el Índice de inclusión por edad y bienestar laboral presentado por la Cátedra Bienestar+
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En ciertos sectores del mundo laboral existe la idea de que a medida que una persona cumple años pierde capacidad de adaptación, se implica menos en su trabajo y su relación con la empresa se debilita. Sin embargo, el primer Índice de inclusión por edad y bienestar laboral (IEBL), presentado por la Cátedra Bienestar+ para una Longevidad Activa y Saludable, dibuja una realidad contraria a ese prejuicio tan extendido.
Los trabajadores de 55 años o más presentan un mayor vínculo con la organización y una mayor implicación en el trabajo que los empleados más jóvenes. También perciben menos discriminación relacionada con la edad en cuestiones como la asignación de tareas, la promoción o las oportunidades de desarrollo profesional, según los resultados de una encuesta online realizada a 3.000 personas laboralmente activas de entre 18 y 74 años que trabajan en empresas de diez o más empleados.
El índice observa dos grandes cuestiones. Por una parte, hasta qué punto los trabajadores sienten que su organización los valora y les ofrece oportunidades con independencia de su edad. Por otra, analiza el bienestar laboral desde distintas perspectivas, entre ellas la motivación, el compromiso con la organización, el apoyo de compañeros y superiores y la participación activa en el trabajo.

El resultado no ofrece una fotografía en la que los trabajadores mayores aparezcan como un colectivo especialmente desfavorecido. Al contrario, las personas de 55 años o más obtienen resultados iguales o superiores a los menores de esa edad en buena parte de las comparaciones realizadas.
Otro dato revelador es que los grupos de menor y mayor edad presentan los valores globales más elevados, mientras que los tramos intermedios registran resultados inferiores. Es decir, la relación entre edad y bienestar laboral no sigue una línea descendente a medida que pasan los años.
Más compromiso, pero también más estrés
El estudio tampoco idealiza la situación de los trabajadores sénior. Junto a la mayor vinculación con la empresa y la mayor implicación profesional aparece un elemento que no hay que pasar pasar por alto. Las personas de 55 años o más registran niveles superiores de estrés laboral.
Esta combinación nos recuerda que compromiso y bienestar no son exactamente lo mismo. Una persona puede sentirse muy vinculada a su organización, implicarse intensamente en su trabajo y, al mismo tiempo, experimentar una presión considerable.
La experiencia puede marcar la diferencia
Los resultados varían en función de las características de los trabajadores y de las empresas. El nivel educativo es una de las variables que introduce diferencias. Entre las personas con menor nivel de formación, los mayores de 55 años presentan mejores resultados que los grupos más jóvenes.
Los investigadores plantean que la experiencia y la reputación profesional acumuladas a lo largo de los años podrían compensar, en parte, un menor nivel de formación académica. Sin embargo, esta diferencia desaparece progresivamente a medida que aumenta el nivel educativo.
El tamaño de la empresa también modifica el escenario. En las compañías pequeñas, los mayores de 55 años obtienen mejores resultados que los trabajadores más jóvenes. En las empresas medianas sucede lo contrario y en las grandes las diferencias entre ambos grupos son menores.
Una plantilla que tendrá más edades
El trasfondo del estudio va más allá de los 55 años. España se encamina hacia una sociedad en la que vivir más tiempo será cada vez más habitual y en la que las trayectorias profesionales tenderán también a prolongarse.
Las empresas tendrán que aprender a gestionar carreras más largas y equipos en los que convivan trabajadores de distintas generaciones. De ahí que los investigadores recomienden fomentar la cooperación intergeneracional, garantizar la igualdad de oportunidades y adaptar los entornos de trabajo a las necesidades cambiantes de las personas a lo largo de su trayectoria profesional.
El bienestar también se construye fuera del trabajo
El retrato que ofrece la Cátedra Bienestar+, vinculada a la Universidad Pontificia Comillas y promovida por Fundación La Caixa, no se limita al ámbito laboral. Otro de sus proyectos, el Índice de Conexión Social, muestra que España ocupa el segundo puesto en cuanto a la fortaleza de la red cercana de apoyo entre las personas mayores de 55 años en una comparativa internacional con 22 países. Familiares y amigos desempeñan aquí un papel especialmente relevante, aunque Países Bajos, Finlandia y Suecia destacan más en dimensiones relacionadas con la confianza y la participación social.
Un tercer proyecto, denominado 'Uso del tiempo y felicidad en +65', introduce otra pieza en este puzle. Sus resultados indican que dedicar más horas a una actividad no significa necesariamente sentirse más feliz. Lo que parece pesar más es la percepción que tiene cada persona sobre cómo emplea su tiempo, hasta qué punto ese uso encaja con su manera de ser y cuánto control y aprovechamiento siente que tiene sobre él.


