Base máxima, MEI y cuota de solidaridad: el aumento de las cotizaciones que llega en 2026

Ya se conocen las subidas porcentuales de las cotizaciones con las que la Seguridad Social espera ingresar en este año unos 5.865 millones de euros adicionales que refuercen el Fondo de Reserva destinado a las pensiones.
¿Qué es la cuota de solidaridad y cómo afecta a las pensiones más altas?
A partir del 1 de enero de 2026 se van a modificar una serie de cotizaciones, todas al alza, que tratan de preparar el terreno para el impacto que va a tener en los próximos años la jubilación de la generación del baby boom. Esto se va a ver reflejado principalmente en un aumento de las cotizaciones, especialmente de las rentas más altas. Vamos a detallar qué cambia y cómo te afectará en tus próximas nóminas.
La base máxima sube con arreglo al IPC
Como otros parámetros, el IPC también marca la revalorización anual para las bases máximas. El Índice de Precios al Consumo sirve como primera referencia para el incremento de la base máxima de cotización, por lo que, teniendo en cuenta que el cálculo interanual desde diciembre 2024 hasta noviembre de 2025 ha sido de un 2,7%, a este hay que sumar la cuantía fija que se ha establecido para el periodo comprendido entre 2024 y 2050, que es del 1,2%.
De esta forma, la base máxima de cotización sube para 2026 un total de un 3,9%, el resultado de sumar la cantidad fija más la variable que nos da el IPC (1,2% + 2,7% = 3,9%). Aplicando este incremento porcentual a la cantidad anterior, podemos saber que estará en unos 5.101,2 euros mensuales (61.214,4 euros anuales). Este nuevo modelo para el cálculo está disponible desde 2024 y cada año funcionará según los mismos parámetros, IPC + 1,2%.
Mecanismo de Equidad Intergeneracional y cuota de solidaridad
El llamado MEI también subirá en las cotizaciones laborales de este año recién estrenado. En vigor desde 2023, esta contribución adicional es una especie de mecanismo de emergencia que tanto trabajadores como empresas deben aportar a la llamada “hucha de las pensiones” para ir preparándose para el reto mayúsculo que deberán soportar entre las décadas de 2030 y 2050. Con una vigencia en un principio hasta 2032, cada año se realizará un cálculo para saber cuánto dinero se necesita en las arcas públicas y cuánto más hay que contribuir a este “bote común”. Una vez analizada la situación de 2025, los datos para 2026 son los siguientes: el 0,9% de la base de cotización. De este modo, con este porcentaje en la mano, se sube una décima con respecto a las cifras del año anterior. En 2026, el 0,75% del 0,9% total lo asumirá la empresa, mientras que el 0,15% restante correrá a cuenta del trabajador. Por comparar, en 2025 era un 0,67% empresa y 0,13% el asalariado. Esta cotización se aplica en todas las nóminas independientemente de su importe.
Las rentas más altas, además, tendrán que aportar doblemente. Quienes cobren a partir de 61.214,4 euros anuales de salario (por encima de la base máxima de cotización) también deberán contribuir con el pago de la llamada ‘cuota de solidaridad’, una medida de tipo redistributivo con la que las rentas más altas compensan en cierta medida a las menores y aportan más ingresos al Fondo de Reserva destinado a las pensiones. En vigor desde 2025, se prevé que se vaya incrementando progresivamente hasta, al menos, el año 2045, cuando se ha previsto que alcance el valor definitivo.
En este caso, en 2026 aumentan un 1,15% en el tramo de salario desde la base máxima de cotización hasta el 10% por encima de la misma (0,96% a cargo de la empresa y el 0,19% a cargo del trabajador), al 1,25% para el tramo entre un 10% y 50% superior a la base máxima, lo que se situaría entre 5.611,33 euros y 7.651,80 euros (l 1,04% a cargo de la empresa y el 0,21% a cargo del trabajador) y un 1,46% más para quienes excedan del 50% adicional a la base máxima, que sería por encima de los 7.651,80 euros (el 1,22% a cargo de la empresa y el 0,24% a cargo del empleado).
Estos incrementos en los diversos tramos desde la base máxima de cotización irán aumentando de forma progresiva hasta 2045, con el mínimo de 0,92% iniciado en 2025 subiendo hasta un 1,60% en 2028, un 3,44% en 2036 y un 5,50% para 2045. Como sucede con el MEI, no son cotizaciones que sirvan para incrementar la cuantía de la futura pensión de vejez del contribuyente, sino que son mecanismos para llenar la ‘hucha de las pensiones’ de todo el sistema español. Con estas dos contribuciones la Seguridad Social espera ingresar en este año unos 5.865 millones de euros adicionales, un incremento porcentual del 22% en comparación con 2025.

