Vivienda

El error más habitual que cometemos al reformar una casa, según una arquitecta

Reformar la casa tiene sus recovecos. GETTY IMAGES
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Reformar el hogar es uno de los proyectos domésticos más complejos que puede emprender un propietario. Hay que tener en cuenta que más que de renovar metros cuadrados se trata de mejorar la forma en que vivimos, crear espacios que nos representen, nos hagan sentir a gusto y resistan el paso de los años. Pero es lógico que, cada cierto tiempo, sintamos la necesidad de cambiar al menos alguna parte de la casa.

Una buena reforma no se mide solo por su impacto visual inmediato, sino por su capacidad de seguir funcionando años después, cuando las modas hayan cambiado. Y es tal la abundancia de estímulos, tendencias y decisiones rápidas a los que estamos sometidos que es fácil perder el rumbo y cometer errores de los que nos podemos arrepentir.

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Incluso teniendo las cosas muy claras, es muy posible que aparezcan obstáculos o imprevistos que terminen elevando los costes, demorando las obras o generando resultados muy alejados de lo esperado. Según un estudio del portal Habitissimo, el 62% de los propietarios se sorprende por imprevistos durante la obra, así que conviene dedicar tiempo para planificar cada detalle.

Un diseño conjunto claro y cohesivo

Uno de los errores más frecuentes y perjudiciales es comprar materiales, muebles o acabados sin tener un diseño general claro y cohesivo. Esto suele ocurrir cuando se actúa por impulso tras ver una imagen atractiva en redes o una oferta, o cuando se elige cada elemento por separado, sin considerar cómo encaja con el resto.

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La arquitecta Paula Carabal explica en sus redes sociales que “comprar compulsivamente por la emoción de estar reformando la casa, sin tener en cuenta el diseño conjunto, es un error”. El resultado son espacios visualmente incoherentes, materiales que “chocan” entre sí o acabados que funcionan en la práctica peor de lo esperado.

Por eso, antes de gastar en muebles, azulejos o accesorios, conviene definir un lenguaje visual general para tu casa —colores base, materiales principales, paleta de acabados— y trabajar con ese marco. Esto evita decisiones aisladas que no encajan en el conjunto.

El error de huir de lo clásico a toda costa

En diseño, existe una tendencia creciente de rechazar lo clásico o “tradicional” en favor de lo ultra-moderno o económico. El problema surge cuando esta búsqueda de novedad se traduce en materiales de baja calidad que se deterioran rápidamente.

“Por querer huir de los clásicos, como el granito o el terrazo, se acaba eligiendo otros materiales de calidades inferiores, como los porcelánicos", cuenta en 'Diez Minutos'. Elegir suelos, carpinterías o revestimientos solo por su apariencia y no por su durabilidad y funcionalidad puede parecer un enfoque moderno o ahorrativo a corto plazo, pero con el tiempo termina siendo más costoso y poco satisfactorio desde el punto de vista arquitectónico y práctico.

En ese sentido, se refiere al gotelé, un efecto de pintura que estuvo muy de moda en los años 60 en España y que actualmente sigue en muchas casas, aunque las nuevas generaciones creen que afea las paredes. No es su caso porque, como ella misma indica en su cuenta de Instagram, "aporta calidez y textura".

Subestimar la importancia de un proyecto integral

Improvisar sobre la marcha es otro de los grandes errores: muchos propietarios empiezan la obra sin un proyecto claro —planos, especificaciones técnicas y elección detallada de materiales—, lo que genera cambios constantes, sobrecostes y resultados poco coherentes.

Según un estudio de de la Asociación Nacional de Distribuidores de Materiales de Construcción, el 40% de las obras supera el presupuesto inicial en más de un 15%. Generalmente porque solo se calcula la mano de obra y los materiales visibles, olvidando permisos, licencias, honorarios profesionales y acabados adicionales que surgen sobre la marcha.

José Luis Esteban Penelas, catedrático de Arquitectura en la Universidad Europea, nos explicaba aquí lo errado que resulta "no contar con la presencia de un profesional de la arquitectura, ya que pueden aparecer elementos que hay que reformar y que solamente un profesional es capaz de detectar”. La falta de análisis previo suele derivar en sorpresas desagradables durante la obra.