Hipotecas

Un experto, sobre el impacto de la subida histórica del euríbor en las nuevas hipotecas y en las ya firmadas: "Afecta a ambos frentes"

Un bloque de pisos en construcción. Europa Press
Compartir

El euríbor, el índice de referencia para la mayoría de hipotecas ha dado un vuelco brusco y vuelve a situarse cerca del 3%, un nivel que no se veía desde septiembre de 2024. El índice diario alcanzó el 2,929% tras anotarse su mayor avance en una sola sesión desde 2008, con un salto de 0,189 puntos.

El movimiento, como es lógico, ha sacudido al mercado hipotecario español, porque el indicador de referencia para millones de préstamos variables vuelve a encarecer la financiación en un momento en el que muchas familias esperaban un escenario más benigno.

PUEDE INTERESARTE

El detonante está fuera de Europa. La escalada bélica en Oriente Medio ha elevado la tensión sobre los precios energéticos y ha reabierto el temor a una inflación más persistente.

PUEDE INTERESARTE

Cuando el petróleo y el gas repuntan con fuerza, el mercado interpreta que el Banco Central Europeo tendrá menos margen para bajar tipos con la rapidez prevista hace solo unas semanas.

Manuel A. Velázquez, Senior Partner de ERA Group -consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores-, resume la lógica de este movimiento al señalar que “el euríbor es el tipo de interés al que los bancos de la eurozona se prestan dinero entre sí y refleja de forma bastante directa las condiciones financieras del momento”. Pero añade un matiz decisivo: “más allá de ese componente actual, está muy influido por las expectativas del mercado sobre lo que hará el BCE en los próximos meses”.

El petróleo vuelve a condicionar a Europa

La lectura del mercado es clara. Si la guerra presiona al alza los precios de la energía, la inflación puede volver a enquistarse en bienes y servicios. Y si eso ocurre, el BCE tendrá más difícil relajar su política monetaria.

“Un shock geopolítico como el de Oriente Próximo, que ha impulsado al alza el precio del petróleo, introduce rápidamente presión inflacionista en esas expectativas, especialmente por el peso de la energía en la inflación europea”, explica el experto.

Por eso el euríbor se mueve antes que el banco central. “El resultado es un ajuste casi inmediato: el mercado empieza a descontar menos bajadas de tipos o incluso retrasos en los recortes previstos”, apunta. Esa es la razón por la que el índice ha reaccionado con tanta violencia, incluso sin un cambio formal de tipos por parte de Fráncfort.

No está reflejando tanto lo que hace hoy el BCE, sino lo que el mercado cree que tendrá que hacer en los próximos meses ante un escenario de inflación potencialmente más persistente”, dice.

Oriente Medio no daña directamente, pero sí altera todas las previsiones

El mercado interbancario europeo no está sufriendo por un problema bancario interno, sino por un cambio de expectativas. El conflicto en Oriente Medio modifica la percepción futura del dinero, la inflación y el crédito. “Las está condicionando de forma muy clara, porque el mercado interpreta que una energía más cara puede trasladarse a inflación en bienes y servicios”, comenta. A partir de ahí, el efecto se traslada con rapidez a las hipotecas y a toda la financiación ligada al euríbor.

El experto aclara además que el conflicto no golpea tanto por una vía financiera directa como por su capacidad de alterar previsiones macroeconómicas. “En este caso, el conflicto no actúa tanto por un daño directo sobre el sistema financiero europeo como por su capacidad de alterar las previsiones sobre inflación y política monetaria”, argumenta.

¿Hay sobrerreacción o fundamentos sólidos?

El salto diario ha sido tan abrupto que muchos se preguntan si el mercado está exagerando. La respuesta, según el análisis del experto, mezcla todo. “Hay una parte de reacción emocional propia de cualquier episodio geopolítico, pero también hay fundamentos reales”, matiza. No se trata solo de miedo especulativo: el encarecimiento de la energía tiene capacidad real para filtrarse al conjunto de la economía.

“Si el petróleo se mantiene alto durante semanas, el impacto puede trasladarse a carburantes, transporte, costes empresariales y, con algo de retraso, a la inflación general”, explica y añade, “la magnitud del salto puede parecer excesiva en lo inmediato, pero la dirección del movimiento sí tiene una base económica clara”, subraya.

El BCE aún no ha movido ficha, pero el mercado ya actúa

Por ahora, el BCE no ha alterado su hoja de ruta a raíz de este episodio. Sin embargo, el euríbor actúa como un radar que intenta anticipar el próximo paso. “El BCE no ha cambiado aún su política por este episodio, pero el euríbor se adelanta a lo que el mercado cree que puede pasar”, señala. La interpretación dominante es que una nueva presión inflacionista obligaría al organismo a actuar con más cautela.

“Lo que está interpretando ahora es que, si la energía vuelve a presionar la inflación, al BCE le resultará más difícil bajar tipos en el ritmo que se esperaba hace unas semanas”, apunta. No significa necesariamente subidas inmediatas, pero sí un banco central menos cómodo con los recortes. “Es decir, el euríbor está leyendo un BCE potencialmente más cauteloso, no necesariamente más agresivo de forma inmediata”, añade.

Hipotecas más caras y un abril bajo vigilancia

La media provisional de marzo se sitúa ya en el 2,479%, por encima del 2,221% de febrero. Eso ya anticipa revisiones al alza para muchas hipotecas variables.

En un préstamo tipo de 170.000 euros a 30 años con un diferencial de Euríbor +0,99%, la cuota subiría desde 752,79 euros hasta 760,44 euros mensuales, casi 100 euros más al año. Pero el verdadero temor está en abril.

“Sí, es un escenario realista si la tensión energética se prolonga y el mercado consolida la idea de que el BCE tendrá que mantener una política monetaria más dura durante más tiempo”, responde al ser preguntado por la posibilidad de ver un euríbor sostenido por encima del 3%. Si eso ocurre, la misma hipoteca podría elevar su cuota hasta 810,63 euros al mes.

“La propia información publicada apunta a que abril podría acercarse ya a esa cota, y con un contexto geopolítico deteriorado no sería descartable verlo sostenido en ese entorno”, advierte.

Nuevas firmas, revisiones y mercado de vivienda

El impacto no será idéntico para todos. Las nuevas hipotecas notarán de inmediato el encarecimiento del dinero, mientras que en las variables ya firmadas el golpe llegará según el calendario de revisión. “Afecta a ambos frentes, pero de forma distinta. En las nuevas hipotecas, encarece la financiación y puede endurecer las condiciones de acceso”, explica.

Ese nuevo contexto también puede trasladarse al ladrillo. “A corto plazo puede enfriar parte de la demanda, sobre todo en compradores más sensibles a la financiación”, apunta. Y si el euríbor se instala claramente por encima de lo descontado por el mercado, el ritmo de compraventas podría moderarse. “No implica necesariamente un frenazo brusco, pero sí un entorno menos favorable para la expansión del mercado residencial”, concluye.