Mismo frío, sensación térmica distinta: los hombres generan más calor
El confort térmico es subjetivo y depende de muchos factores
Puede influir la edad, el género, la forma corporal e incluso el color de la piel
La temperatura corporal puede verse afectada por las condiciones ambientales del entorno
MadridHace frío , ese es un hecho objetivo. El confort térmico que podamos sentir no, eso es subjetivo. Además, en esto del confort hasta los expertos estiman distintos grados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la temperatura ambiente más adecuada para el organismo está entre 18º y 24ºC pero la mayoría de los expertos aumenta un poco los grados y consideran que la temperatura de confort se encuentra entre los 21º y los 26º.
Para medirlo hay que tener en cuenta que la temperatura corporal puede verse afectada por las condiciones ambientales del entorno y también por otros factores que pueden marcar el nivel de satisfacción de cada uno. Es decir, el nivel de satisfacción de las personas depende de muchos factores.
Algunos estudios han encontrado que esta es una variable subjetiva que depende de la edad, el género, la forma corporal e incluso el color de la piel.
El mismo frío, una sensación térmica distinta
Investigadores del hospital universitario de Maastricht llevaron a cabo un estudio cuya conclusión fue que el cuerpo masculino suele generar más calor que el femenino con un mismo nivel de actividad. De acuerdo con sus conclusiones se estima que la temperatura ideal para el hombre se sitúa alrededor de los 22°C mientras que para las mujeres es de unos 25°C. Según demostraron lo que sucede es que el cuerpo masculino genera más calor interno por lo que necesita más frío exterior para alcanzar dicha temperatura. Por eso se dice que hombres y mujeres difieren en su temperatura confort.
- La edad
Lo mismo ocurre con la edad. Dependiendo de si se tiene más o menos años varía la percepción. Se ha demostrado que la respuesta térmica y la capacidad de adaptación a los cambios de temperatura disminuye gradualmente con la edad, y eso se debe a la afectación de la densidad nerviosa.
La regulación de la temperatura corporal no depende de un solo órgano, casi todos los sistemas del cuerpo se involucran y no solo a los que se dedican a las funciones termorreguladoras, como el sistema cardiovascular o respiratorio. Con el avance de la edad de un modo natural se van deteriorando y disminuyendo sus funciones, lo que repercute en todos los procesos corporales, incluidos los que controlan la temperatura corporal. Tal y como, explica el profesor de la universidad de Tenesse Clark Blatteis: "Los cambios estructurales en la piel y alteraciones metabólica tienen un impacto directo en la capacidad de las personas mayores para mantener la homeostasis térmica, en particular cuando se enfrentan a temperaturas ambientales extremas". Por eso normalmente las personas mayores suelen sentir más frío que los niños, por ejemplo.