Una doctora, sobre beber agua caliente en ayunas: "Puede ayudar al tránsito intestinal, pero hay que tener cuidado con la temperatura"

Una experta explica si es bueno, o no, tomar agua caliente sin antes comer y también desmiente algunos mitos sobre las supuestas ventajas de esta práctica
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Se dice que tomar agua caliente en ayunas es bueno para nuestro cuerpo: ayuda al tránsito intestinal, desintoxica nuestro organismo, nos ayuda perder peso, etc. ¿De dónde viene esta tendencia? ¿Hay base científica que evidencie alguna de estas cuestiones? La doctora Morales-Bibiloni, residente de Medicina Familiar y Comunitaria en Girona, explica en la web de 'Informativos Telecinco' los puntos clave de esta práctica.
¿De dónde surge la práctica de tomar agua caliente?
Países como China y Japón tienen una fuerte base de medicina tradicional. Es en estas regiones donde se conforma esta práctica bajo los pretextos de que mejora la digestión, elimina toxinas de nuestros riñones o nos proporciona alivio y distensión muscular.
Aunque el agua es necesaria para nuestro organismo —una persona adulta no puede pasar más de entre 3 y 5 días sin beber agua para sobrevivir—, ¿realmente influye tanto la temperatura? ¿Y en qué lo hace? Morales-Bibiloni explica que "beber agua tibia en ayunas puede ayudar al tránsito intestinal debido al cambio de temperatura que desencadena el movimiento de las paredes”. En este sentido, sería la diferencia térmica lo que induce a nuestro intestino a ‘ponerse en marcha’. De ahí que se atribuye a la mejora del tránsito intestinal.
¿Beber agua caliente en ayunas adelgaza?
Morales-Bibiloni matiza que “caliente o fría, el agua no quema la grasa de nuestro cuerpo por el simple hecho de ingerirla. Tampoco hay evidencia científica que demuestre que beber agua tibia sin antes comer nos ayude a quemar grasa”.
¿Y nos desintoxica el organismo?
Aunque necesitamos beber agua para el correcto funcionamiento del cuerpo, la experta recalca que “tampoco hay evidencia de que una temperatura tibia del agua nos libere de más toxinas que beber agua fría o a temperatura ambiente”.
Los riñones son uno de los órganos a los que esta práctica tradicional apunta. No obstante, más allá de la temperatura, el papel importante en este caso lo tiene el agua. Desde la Sociedad Española de Nefrología recomiendan un consumo de agua de entre 1,5 y 2 litros diarios para tener una hidratación óptima de nuestro organismo, así como un correcto funcionamiento. Aunque también recalcan la importancia de adaptar el consumo en función de las características y necesidades de cada individuo.
“Que no haya evidencia científica no quiere decir que sea perjudicial”
Aunque la doctora enfatiza el hecho de que “no hay evidencia científica” a la hora de tomar agua caliente en ayunas, sí matiza que “no es perjudicial hacerlo en general”.
“No hay riesgo en tomar agua tibia en ayunas, siempre y cuando lo hagamos en rangos de temperaturas seguros. El problema viene cuando nos tomamos el agua hirviendo, independientemente de si estamos o no en ayunas. Esto no sólo provocaría un choque térmico enorme en nuestro cuerpo, sino que también nos produciría quemaduras severas, tanto dentro como fuera de nuestro organismo”.
Más allá de no tomar el agua hirviendo —independientemente de si hemos comido o no—, Morales-Bibiloni explica que esta práctica “no es mala, porque al final, estamos ingiriendo agua”.
