Resfriado veraniego: por qué enfermas cuando empiezas las vacaciones

  • Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, un 20% de los resfriados se producen en verano

  • Estos catarros se producen por los enterovirus y a ciertos factores que nos hacen más vulnerables a las infecciones

  • Según, la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica, el 20% de las personas expuestas a aires acondicionados sufren problemas respiratorios

Alrededor de un 20% de los resfriados se producen en la época estival, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), pese a que a temporada alta de este tipo de afecciones suele ser el otoño. En muchos de los casos, los contagios tienen su origen en la relajación de las buenas costumbres, es decir, los cambios de rutina que nos procura el descanso hace que bajemos la guardia y no tengamos tan en cuenta los cambios bruscos de temperatura, el efecto de la ropa de baño mojada y nos pasemos con el aire acondicionado del coche y de casa. Es precisamente el contraste de temperaturas entre los locales climatizados y la calle uno de los mayores responsables de los catarros veraniegos.

La culpa es de los enterovirus

Los síntomas y el contagio son los mismos en verano que en invierno, según los expertos, aunque el origen varíe. En invierno están originados por los rinovirus, mientras que los enterovirus como los Coxsackievirus, Echovirus o los Enterovirus 68-71 son los responsables en verano. Detrás de muchos de los resfriados y faringitis en estos meses están motivados por los cambios bruscos de temperatura, la sequedad del ambiente y el abuso de los sistemas de climatización.

Problemas respiratorios por el aire acondicionado

Una encuesta de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NEUMOMADRID), el 20% de las personas que se exponen a aires acondicionados sufren problemas respiratorias como resfriados, faringitis o afonías. Estos sistemas resecan el ambiente y esto tiene su reflejo en las mucosas de las nariz y de las vías aéreas, más vulnerables a las infecciones de los enterovirus. Además, hay que tener en cuenta que si estos aparatos no siguen las pautas de seguridad y limpieza establecidas liberan agentes externos que pueden provocar ciertas afecciones pulmonares.

Temperatura ideal y humidificadores

Los expertos aconsejan que la temperatura ambiente en las casas u oficinas se encuentren entre los 22 y los 24 grados, y contar con humidificadores que mantengan cierta humedad, si puede ser por encima del 30% porque se evitará la sequedad de las vías respiratorias.

Diferencias bruscas de temperatura

Asimismo, una diferencia de tan solo 10 grados entre el interior y el exterior provoca una disminución de las defensas de nuestros sistema inmunitario, es decir, estamos ante el escenario ideal para que las infecciones hagan el agosto. No hay que olvidar el estrés, ya que aunque se traten de vacaciones solo el hecho de la organización del viaje, las maletas y demás generan un terremoto interno que también afecta a nuestras defensas.

Más vale prevenir...

Si no quieres que la pesada mucosidad y la molesta tos te amargue las vacaciones es conveniente que evites el contraste entre el calor del exterior y las frías aguas del mar o de la piscina, entrar en el agua poco a poco o darte una refrescante ducha antes serán tus aliados. También deberías tener muy en cuenta las corrientes de aire, sobre todo si has sudado y no te has secado y cambiado de ropa previamente.

Aprovecha el sol, con medida y con protección y nunca en las horas centrales del día, ya que estimula el sistema inmunitario, y consume mucha vitamina C para reforzarlo.

Sabemos que no hay nada como una cervecita o un tinto de verano en el chiringuito, pero ten en cuenta que las bebidas alcohólicas no te hidratan, sino todo lo contrario, por muy helada que esté la copa o por muchos hielos que contenga el vaso. No olvides beber frecuentemente agua, dos litros y medio es la recomendación médica.

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