Pedro Sánchez sube el tono en su enfrentamiento con Elon Musk y los que él llama "tecnocasta", tecnobillonarios" o "tecnoligarcas"
En el Foro de Davos, Pedro Sánchez llegó a acusar a los "tecnoligarcas" como Elon Musk de querer "acabar con la democracia"
Pedro Sánchez responde a Elon Musk sobre la regularización de inmigrantes: "Marte puede esperar, la humanidad no"
El último enfrentamiento entre Pedro Sánchez y Elon Musk, desencadenado por un mensaje irónico del empresario sobre la regularización de inmigrantes y respondido por el presidente con un “Más humanidad y menos Marte”, reaviva una disputa que lleva más de un año abierta. El cruce se produce en plena ofensiva del Gobierno para reforzar la protección de los menores en redes sociales, un ámbito en el que el Ejecutivo reclama mayor responsabilidad a las plataformas.
El choque público del viernes en X —la red propiedad de Musk— no es un episodio aislado, sino la continuación de un conflicto que Sánchez ha mantenido con los grandes magnates tecnológicos desde comienzos de su mandato. Hace justo un año, el presidente pronunció un discurso especialmente duro en el que calificó a los dueños de las grandes plataformas como “tecnocasta” y llamó a “rebelarse” frente a su poder. Aquella intervención marcó el inicio de una estrategia política que sitúa a las tecnológicas en el centro del debate sobre la calidad democrática y la regulación digital.
"Los tecnobillonarios quieren acabar con la democracia"
La declaración más explícita llegó el mismo día en que varios magnates del sector acompañaban a Donald Trump en su toma de posesión. Sánchez advirtió entonces de que “la tecnocasta, si me permiten que utilice esa expresión de Silicon Valley, está tratando de usar su poder omnímodo”, y defendió la necesidad de una respuesta colectiva. Tres días después, en el Foro Económico Mundial de Davos, amplificó su mensaje al afirmar que “los tecnobillonarios quieren acabar con la democracia”, alertando sobre los riesgos que, a su juicio, entrañan las redes sociales y la ambición sin límites de sus propietarios.
Ese discurso culminó con una propuesta de “frente común” internacional para frenar la influencia de los tecnoligarcas y b. Desde entonces, el Gobierno ha impulsado iniciativas centradas en la protección de los menores, la transparencia algorítmica y la responsabilidad de las plataformas en la difusión de contenidos dañinos.
El Gobierno interpreta estos enfrentamientos como parte de un debate más amplio sobre el papel de las redes sociales en la esfera pública y la necesidad de limitar la capacidad de sus propietarios para influir en el debate político. Las tecnológicas, por su parte, han evitado responder directamente a las críticas, aunque b hacia dirigentes europeos.