Navegamos a bordo de la fragata 'Almirante Juan de Borbón': del puente de mando a un simulacro de ataque
In situ, nuestras cámaras han comprobado cómo es el día a día en la imponente fragata, donde cada miembro de la tripulación desempeña un rol fundamental
Vivimos en directo cómo la Armada española dirige unas maniobras de la OTAN
Informativos Telecinco y nuestro compañero Íñigo Yarza se han subido a bordo de la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’, buque de la Armada que constituye “un éxito del diseño industrial naval español” y que está comandado por el contralmirante Joaquín Ruiz Escagedo, quien desde enero ha asumido la responsabilidad, el honor y el “orgullo” de encabezar el mando de la Agrupación Naval Permanente número 1 de la OTAN (SNMG-1); agrupación multinacional que opera permanentemente en el norte de Europa, en el Mar Báltico, Mar del Norte, Mar de Noruega y Ártico, lo que representa “una zona vital para muchos países” de la Alianza Atlántica.
In situ, nuestras cámaras han comprobado cómo es el día a día en la imponente fragata, donde todo está cuidadosamente planificado y dispuesto para la complejidad y la importancia de las operaciones que realizan. Desde los múltiples equipos encargados de que todos los sistemas funcionen hasta los cocineros que trabajan para que no falte comida a ninguno de los miembros que día a día se desempeñan en el buque de guerra, todos al unísono cumplen una función clave para que la ‘Almirante Juan de Bobrón’ pueda “monitorizar” todo lo que ocurre “en el entorno marítimo” y liderar una misión tan crucial como la que se encuentra realizando en estos momentos desde que partió desde Ferrol el pasado sábado 10 de enero para asumir el mando.
La misión de la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’
Tal como nos explica el propio contralmirante Ruiz Escagedo, la primera función que desarrolla la fragata es “mantener una presencia permanente para evitar sorpresas con las infraestructuras críticas del fondo submarino y con el comercio marítimo”. Ello implica, por sí mismo, también una función disuasoria, haciendo constar así que el entorno está vigilado para que “actores malignos no puedan emprender alguna acción” o que, si por el contrario, lo hacen, éstos sean conscientes de que les van a “detectar de forma inmediata”, encontrando “una defensa si fuese necesario”.
No en vano, y a ese respecto, Escagedo subraya que “desde que está activada” la operación que lideran, “que lleva aproximadamente un año”, “prácticamente no ha habido ningún incidente, cuando antes eran continuos”.
“Ahora hay incidentes de otros tipos, sobre vuelos de drones principalmente, sobre tierra y sobre la mar, pero incidentes de daños graves a infraestructuras prácticamente casi han cesado desde que estaba en vigor esta operación”, explica, haciendo constar que ahora “la capacidad de detección de cualquier daño es inmediata y la capacidad de vigilancia también”.
Todo ello, como subraya, es de una función sumamente importante, dado que la economía de muchos de los países que integran la Alianza Atlántica depende de las comunicaciones marítimas en la zona, donde además las embarcaciones de la OTAN operan también muchas de Rusia, que “tiene un despliegue muy significativo de buques de guerra, especialmente en el Mar Báltico”, teniendo también “una base muy importante en el norte” de su territorio, “sobre todo de submarinos nucleares”, –como incide–, junto a “buques de superficie”.
“Ellos son los que operan aquí y nosotros también. Entonces, monitorizamos la presencia, sobre todo, de buques Rusia. Y no solamente de buques de guerra rusos, sino de buques comerciales que puedan tener propósitos malignos”, detalla.
Del puente de mando de la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’ al interior del buque de guerra
Para desarrollar ese trabajo, no obstante, hay un enorme despliegue compuesto por un equipo multidisciplinar con el que Informativos Telecinco e Íñigo Yarza se han fundido para poder dar a conocer cómo se desarrolla y desempeña diariamente. Desde el puesto de mando hasta los efectivos encargados de la seguridad en el buque, en la embarcación se integran todo tipo de especialistas: desde expertos en extinción encargados de que todo transcurra correctamente y no haya incendios a bordo hasta enfermeras que se encargan de las dolencias de la tripulación y cocineros que procuran que durante todo el tiempo en la misión y en alta mar no falte absolutamente de nada.
Vigilando los mares día, tarde y noche, así como las propias conexiones de la embarcación, la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’ es, tal y como relatan, una especie de pequeña “ciudad” que está continuamente viva, con todo monitorizándose todo tanto a nivel externo como interno.
“Tenemos que ser autosuficientes en todos los sentidos. Tanto en tema de víveres, comida, piezas que se puedan romper a bordo…”, explica el capitán jefe del Servicio Económico Administrativo y Aprovisionamiento del buque, quien incide en que toda la tripulación debe estar preparada para “subsistir” con “sus propios medios” durante el tiempo en que estén navegando.
Funcionando como un engranaje donde cada pieza ejerce una función fundamental, en el puente del barco, “uno de los tres lugares donde se ejerce la vigilancia permanente” en alta mar, se actúa a modo de nexo común con el resto de los barcos. Mientras, en la Cámara de Control de Plataforma “vigilan todos los sistemas que dan servicios al barco”, –como los de propulsión, electricidad, etc.–, al tiempo en que en el Centro de Información y Combate “se operan los sensores y se emplea el armamento del barco”.
Entre radares de navegación, múltiples equipamientos de comunicaciones y cartografía, –donde la más alta tecnología tampoco rehúsa al papel, siempre fiable cuando lo eléctrico falla–, los efectivos de la fragata se desenvuelven también cada día entre todo tipo de datos que deben atender e interpretar.
Acompañados también de la Virgen del Carmen, –patrona de la Armada y toda la gente de mar–, la de la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’ cuenta además con la particularidad de que fue tallada por el primer comandante del barco, –el almirante Manuel Garat Carmé–, que posteriormente la donó, permaneciendo en el buque desde entonces.
“En todos los barcos de la Armada existe una Virgen del Carmen que nos protege”, explica el capitán de fragata Miguel Romero, comandante de la ‘Juan de Borbón’, adentrándonos en la embarcación.
La seguridad en la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’
Recorriendo las instalaciones del buque de guerra, entre el nutrido grupo de efectivos que participa en la misión no solo se encuentra quienes supervisan que todas las máquinas funcionen correctamente y en condiciones de seguridad para la misión. También, en este sentido, se encuentran quienes velan por la propia seguridad de cada integrante de la misma.
Entre ellos, en el primer frente podemos encontrar a los infantes de la Marina; tropas encargadas de lidiar con cualquier amenaza y garantizar la integridad de la tripulación, como nos hacen ver a través de una simulación de uno de sus ejercicios habituales: movimientos por interiores; una especie de “coreografía” que realizan reiteradamente y en la que lo principal que trabajan es “la coordinación”, porque como nos explican, puede estar “en juego” la vida.
Su función, detalla el sargento Luis Sánchez de Toca, es “dar seguridad al propio buque” y a ellos mismos cuando hacen un “ejercicio de abordaje a otro buque”, en caso de detectar amenazas.
Acostumbrados a moverse por espacios estrechos y fuertemente armados, cada miembro de la unidad cumple también un rol clave para cubrirse los unos a los otros.
Expertos en incendios, enfermeros y cocineros también velan por la tripulación
Por otro lado, velando también por la tripulación encontramos al equipo encargado de controlar cualquier posible incendio o problema relacionado, al que Íñigo Yarza e Informativos Telecinco han podido ver también actuando in situ en un simulacro operativo.
En un buque repleto de maquinaria y con múltiples conexiones, asegurarse de que todo funciona correctamente y estar preparados para cualquier contingencia es también vital.
En ese sentido, precisamente, la embarcación también cuenta con un equipo de enfermería, crucial “en cualquier destacamento y cualquier unidad que esté desplegada”, como detalla la teniente enfermera Miriam Albolafia García, especificando que solo están ella y una médica para asistir a la tripulación a bordo, si bien cuentan con un sistema que les conecta directamente con cualquier especialista para asistirles de forma remota en caso de ser necesario.
“No tenemos capacidad quirúrgica, pero somos capaces de atender una primera asistencia emergente, aparte de nuestras consultas diarias”, precisa, contándonos que entre las dolencias y patologías más habituales se encuentran los “constipados, cortes” y otros derivados de accidentes al estar en espacios muy reducidos. También, confiesa, no son ajenos a los mareos, “sobre todo los primeros días”, así como a distintos golpes fortuitos durante la vida diaria en el barco.
Por otro lado están los cocineros y los servicios encargados del abastecimiento, fundamentales también para cubrir las necesidades más básicas, y quienes trabajan mañana, tarde y noche para que no falte desayuno, comida y cena.
“Nuestro trabajo es provisionar el buque en cuanto a material de habitabilidad y víveres se refiere para que pueda subsistir con normalidad durante todo el despliegue”, nos explica el sargento Miguel Lavirgen, suboficial de habitabilidad, quien junto con su compañera, la sargento primero, suboficial de víveres, dirigen estas dos importantes áreas para la vida en la fragata.
“A bordo se agradece mucho nuestro trabajo y es un reto diario”, señala, explicando que tienen que afrontarlo para dar servicio a “más de 200 personas”, cocinando todos los días para todos ellos.
“Tenemos suerte de contar con un grupo muy calificado que lleva muchos atrás de experiencia”, expresa, contando que “es un trabajo que muchas veces no se ve”, pero fundamental para todos los destacamentos y para su estado de salud y ánimo.
Buscando una dieta equilibrada y que satisfaga al mismo tiempo a todos, la planificación en ese sentido es también crucial para que nada falle. Para ello, también es fundamental tener un buen recuento e inventario de los víveres, como apunta, por otra parte, el cabo primero Óscar Arbe, encargado de la despensa.
“Nuestra labor es suministrar a la cocina los víveres y hacer recuentos; programar las navegaciones”, detalla, explicando que, a falta de supermercados, es imperativo “hacer cálculos” para “que no falte de nada”.
Un buque de guerra con tecnología y maquinaria avanzada, con casi 600 equipos
La vida en el buque, no obstante, y más allá de la tripulación y sus condiciones de habitabilidad, también está marcada por la elevadísima alta tecnología que rodea a la embarcación. La fragata ‘Almirante Juan de Borbón’, como buque de guerra capaz del lanzamiento de misiles y de realizar operaciones de vuelo desde él, cuenta con sofisticados sistemas que también son monitorizados escrupulosamente, como nos precisa el capitán de corbeta Javier García Bescansa, jefe de máquinas de la fragata.
Como uno de los cuatro jefes de servicio del barco, explica que la función que desarrollan consiste en “asegurar los equipos auxiliares, planta eléctrica y planta propulsora de los casi 600 equipos que tiene el buque”.
“Nuestro trabajo principal es que la hélice dé vueltas, que haya luz en el barco. Eso lo expandimos al resto de equipos y servicios; damos alimentación y servicio al resto de destinos que tiene el barco”, señala, explicando que el barco “es un equipo”. “Todos necesitamos de todos y todos nos complementamos”.
El poder ofensivo de la fragata ‘Almirante Juan de Borbón’
Entre la tecnología de la fragata destaca también su capacidad ofensiva, que se engloba dentro de los primeros buques de guerra europeos en contar con el sistema de combate Aegis, con potentes radares para rastrear y guiar misiles para destruir objetivos.
En una exhibición de su potencia, nuestras cámaras también han podido captar una simulación de ataque y también una simulación de lanzamiento, adentrándose al mismo tiempo en la cámara de proyectiles, desde donde se prepara “el municionamiento y la carga de proyección” para pasar a la acción.
“Previo al fuego, tenemos a personal trabajando para municionar el arma y tener todo preparado para que el montaje pueda abrir fuego”, precisa Jaime López Ulibarri, oficial de artillería de la Juan de Borbón, ante nuestras cámaras.
Además, desde la fragata también se realizan operaciones aéreas a través del Seahawk SH-60 Bravo; un helicóptero táctico polivalente con el que principalmente desarrollan misiones dirigidas a “ampliar todo lo que son los sensores del barco más allá de lo que es el horizonte radar”.
“Con los sensores que llevamos a bordo somos capaces de hacer principalmente misiones de guerra antisubmarina, por la cual nos dedicamos a buscar submarinos. También podemos hacer guerra antisuperficie para buscar unidades de superficie más allá de horizonte. También guerra electrónica, así como cualquier otra misión secundaria que un helicóptero común puede realizar, como evacuaciones, hacer de relé de comunicaciones y demás misiones de cargo”, explica el teniente de navío Moisés Jiménez Rodríguez.
Comprobando la polivalencia del helicóptero táctico, “hasta arriba de sensores”, Íñigo Yarza también se ha subido a bordo durante un trayecto en el que Informativos Telecinco ha podido contrastar igualmente sus capacidades operativas.
“Está pensado por y para operar desde buques como este”, detalla Rodríguez, señalando que “además de que tiene potencia y el diseño está hecho para trabajar en un ambiente marino”, tiene capacidad para “llevar casi hasta unas 10 toneladas de peso con configuración de máximo peso en despegue”.
La guardia de la noche en la fragata
Con su propio ecosistema vivo y vigilante las 24 horas, la fragata también cuenta con un equipo de ‘guardia de la noche’ que vela por el correcto funcionamiento y por la seguridad también cuando las condiciones de luz son mínimas. Por eso, para que sus 'ojos marineros' permanezcan en óptimas condiciones ante cualquier estímulo y circunstancia, en el llamado ‘puente de gobierno’ de la embarcación solo están presentes unas llamativas luces rojas como fuente de luz principal, al tiempo en que si tienen que hacer uso de algún dispositivo o pantalla su brillo está reducido al mínimo. Todo ello para que las pupilas estén adaptadas a trabajar en condiciones de muy poca luz.
“Nuestra principal función es navegar con seguridad, ir siempre por lugares claros, donde no haya peligros físicos, –de objetos en el fondo del mar–, no colisionar contra otros barcos u otras estructuras marinas que pueda haber, porque en el mar hoy en día hay muchos tipos de objetos que no son simplemente barcos. Por otra parte, también está nuestra participación en la acción táctica. El puente tiene una serie de reacciones que afectan a cómo se utilizan las armas. Por ejemplo, el caso más evidente es el cañón de esta fragata que apunta hacia la proa. Si yo tengo un enemigo o rival por la popa, evidentemente tendré que maniobrar para darle frente. Esto es extensible a otro tipo de acciones, como es un torpedo o lanzar una nube de chaff, como un señuelo para misiles. Todo eso está condicionado tanto por la forma de maniobrar el puente como por las circunstancias externas de meteorología, viento, mar…”, nos explican.
Con todo ello, desde el primero al último de los integrantes, la ‘Almirante Juan de Borbón’ ejerce como buque de mando de una de las principales fuerzas de la OTAN, reforzando al mismo tiempo el compromiso de España y la Armada con la Alianza Atlántica, así como la solidaridad con el resto de países miembros.