Los resultados de Castilla León aceleran el reloj de pactos en Extremadura y Aragón

Nadie duda ya de un pacto entre PP y Vox, condenados a entenderse
Las elecciones en Castilla y León, en clave nacional: El PP se refuerza, Vox no cumple las expectativas y el PSOE sale de la dinámica negativa
Los posibles pactos autonómicos entre Partido Popular y Vox estaban practicamente congelados a la espera de lo que pudiera ocurrir en las elecciones de Castilla y León. Y tras los buenos resultados de los Populares y el frenazo de los de Abascal, que no han llegado a sus expectativas, ambos afrontan unas negociaciones con el reloj en la mano.
En Extremadura tienen como plazo límite el 4 de mayo, cuando María Guardiola se enfrente a su última votación de investidura, y en el caso de Aragón expira el 3 de mayo para Azcón. Y todo esto tendrá que resolverse antes de que en junio se celebren las elecciones en Andalucía.
Porque las elecciones de Castilla y León han cambiado más cosas de las que parece. La primera, que nadie duda ya de un pacto entre PP y Vox, condenados a entenderse. Lo segundo, que los ciudadanos que han votado a la derecha han dejado claro quiénes son los que mandan en esos pactos. Y no va a ser Abascal el que deba imponer sus líneas rojas, sino Feijóo, que ya ha dejado claro que no se puede volver a fallar a los ciudadanos.
Al Partido Popular, la tensión con Vox se le estaba atragantando en los últimos meses y ahora quiere cerrar ese capítulo antes de las elecciones de Andalucía. Ha sido el mensaje que ha querido trasladar Alberto Núñéz Feijóo en el día de hoy: basta ya de bloqueo y de jugar con la gobernabilidad de los territorios. Se lo decía a Abascal el día después de cosechar un gran resultado que le permite -claro- presionar con mucha más fuerza en esas negociaciones con Vox, informa Lorenzo García Campy.
Ya pocos dudan en que se pondrán de acuerdo pero está por ver cuál será la fórmula, es decir, si Vox acabará formando parte de los gobiernos del PP como afirma Abascal. Todo en un día de alegría, de fiesta en la sede de Génova,13. Tres triunfos en las tres últimas citas electorales, que para el PP, solo tienen una salida, "un acuerdo para que el Partido Popular lidere los gobiernos con el apoyo de Vox. Solo se han puesto excusas y creo que ya está bien. Ya está bien porque ya le fallamos a la gente en julio de 2023 y no le podemos volver a fallar"
Abascal recoge el guante, "que sí, que vamos a gobernar y vamos a gobernar en las tres regiones", pero supedita los acuerdos a pactar un programa de gobierno. Abascal no puede aparcar de pronto el tono bronco con el PP al que anhela, en el fondo sustituir. "Si el Partido Popular se piensa nuevamente que puede venir con la recortada a atracarnos pues que pierda toda la esperanza". Pero Abascal tendrá que esperar para soñar su sorpasso. El riesgo de acabar siendo irrelevante ya lo vivió Rivera en su día.
Mañueco, lo tiene claro. Prefiere gobernar en solitario. Lo ve más eficaz. Pero todo depende de lo que pase en Extremadura y Aragón. Y Azcón, sensato, da la clave: "Lo importante es que nos pongamos de acuerdo y que los pactos fructifiquen". Y el reloj cuenta ya. Aunque tras Castilla y León más a favor del PP.
