General Víctor Bados: "Invertir en defensa es prosperidad, derechos, libertades y democracia"

General Víctor Bados: "Invertir en defensa es invertir en prosperidad, derechos, libertades y democracia"
El General Víctor Bados en su entrevista en Informativos Telecinco. Telecinco
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Director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el general de brigada Víctor Bados analiza los desafíos de seguridad que afrontan España y Europa en un mundo cada vez más complejo e inestable. Desde la guerra de Ucrania hasta la creciente influencia rusa en el Sahel, defiende la necesidad de fortalecer la cultura estratégica y explicar a la ciudadanía por qué la seguridad es la base sobre la que se sustentan las libertades y el desarrollo.

Las Jornadas Geopolíticas del IEEE han celebrado ya su segunda edición en La Granja (Segovia). ¿Qué importancia tienen en el contexto actual?

La geopolítica siempre ha sido relevante. Lo que ocurre es que quizá no éramos plenamente conscientes de su importancia. Ahora los ciudadanos están sintiendo de forma directa la necesidad de la seguridad. En polemología, el estudio de la guerra como fenómeno social, solemos representarla como un paraguas bajo el cual se encuentran los derechos, las libertades, el desarrollo y, sobre todo, la democracia.

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La geopolítica ha dejado de ser una cuestión reservada a especialistas. Ha descendido al día a día de los ciudadanos, porque todos estamos sintiendo sus efectos. Lo que hemos intentado con estas jornadas es reunir a la comunidad epistemológica que analiza la realidad internacional: académicos, periodistas, empresas y expertos en seguridad, defensa y relaciones internacionales.

Queremos construir conocimiento colectivo, reflexionar estratégicamente sobre los desafíos, riesgos y amenazas que tenemos delante y trasladar esas conclusiones a publicaciones que contribuyan al debate público en España.

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España se encuentra en el flanco sur de la OTAN. ¿Cómo explicaría a los ciudadanos los riesgos a los que nos enfrentamos?

A veces pensamos que Rusia está lejos, pero no está tan lejos. Rusia también está presente en el flanco sur. Lo vemos en el Sahel, donde antes actuaba el Grupo Wagner y ahora África Corps, apoyando a regímenes militares en países como Mali, Burkina Faso o Níger.

Esa presencia genera inestabilidad en el vecindario sur europeo y nosotros la recibimos en forma de flujos migratorios irregulares, delincuencia organizada, trata de seres humanos o terrorismo.

Por supuesto, también tenemos la amenaza que representa Rusia en Europa del Este tras la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de Ucrania en 2022. Puede parecer una amenaza más lejana para España, pero está ahí. Los países bálticos o Polonia la perciben de forma mucho más directa cada día.

Además, existen amenazas híbridas: sabotajes, ataques cibernéticos o campañas de desinformación. Lo que ocurre en el Báltico nos demuestra que nadie está completamente al margen de estos riesgos.

¿Qué diferencia hay entre amenazas y desafíos?

Muchas veces se confunden ambos conceptos. Las amenazas son riesgos que debemos afrontar. Los desafíos, en cambio, también presentan oportunidades.

El cambio climático es un buen ejemplo. Genera problemas, pero también abre nuevas posibilidades, como rutas marítimas en el Ártico o transformaciones económicas que algunos sectores ya están aprovechando. Al mismo tiempo provoca fenómenos complejos, como desplazamientos de población o tensiones sobre recursos.

Vivimos en un mundo muy complejo, volátil y fragmentado. Y además tenemos conflictos como Oriente Medio, una región cuya inestabilidad tiene repercusiones globales económicas, energéticas y financieras.

¿Por qué es importante invertir en defensa?

Porque invertir en defensa es invertir en prosperidad. Es invertir en derechos, en libertades y en democracia.

Si no hay seguridad, no hay nada de eso. Por eso utilizo la imagen del paraguas: bajo ese paraguas se encuentran los derechos, las libertades, el desarrollo y la prosperidad.

Durante mucho tiempo dimos por sentado ese marco de seguridad porque lo respirábamos a diario y apenas lo percibíamos. Pero cuando desaparece, se entiende rápidamente su importancia. Lo estamos viendo en regiones donde la inseguridad está afectando a las inversiones, al turismo y a la actividad económica.

No existe ningún país que pueda garantizar desarrollo y prosperidad sin seguridad.

Europa atraviesa un momento de cambio estratégico. ¿Cómo interpreta este nuevo escenario?

Durante años asumimos que Estados Unidos siempre estaría ahí para garantizar nuestra seguridad. Pero Washington lleva tiempo trasladando un mensaje muy claro.

Ya durante la administración Obama se hablaba de que Europa debía asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. Estados Unidos está redefiniendo sus prioridades estratégicas y orientando parte de su atención hacia el Indo-Pacífico.Eso no significa que deje de ser nuestro principal aliado. Estados Unidos sigue siendo un aliado fundamental para Europa y para España. Compartimos valores, principios y una misma tradición civilizatoria. Lo que nos están diciendo es que debemos asumir un papel más activo en nuestra propia seguridad e incrementar nuestras capacidades de defensa.

¿Qué puede aportar España en este contexto?

España ya está aportando mucho. Tenemos miles de militares desplegados en regiones donde no existe una amenaza directa contra nuestro territorio, como Estonia o Eslovaquia, contribuyendo a la presencia avanzada reforzada de la OTAN. Además, contamos con una posición geoestratégica privilegiada. Somos uno de los grandes puntos de paso marítimo del mundo gracias al Estrecho de Gibraltar y somos el único país europeo con presencia territorial en África.Eso convierte a España en un activo estratégico para la Alianza Atlántica. Somos un aliado fiable y comprometido desde nuestra incorporación a la OTAN y tenemos mucho que aportar a la seguridad colectiva.